Desde Berlín (AFP)

Angela Merkel desvela su estrategia climática para Alemania

Después de meses de indecisión, el gobierno de Angela Merkel desvelará el viernes su gran ley climática, en una jornada de grandes manifestaciones a favor del medioambiente en Alemania.

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La canciller alemana, Angela Merkel, pronuncia un discurso durante una conferencia sobre el clima en Berlín, el 14 de mayo de 2019 - AFP/AFP/Archivos
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Después de meses de indecisión, el gobierno de Angela Merkel desvelará el viernes su gran ley climática, en una jornada de grandes manifestaciones a favor del medioambiente en Alemania.

La Unión Cristiano-Demócrata (CDU) de la jefa de gobierno y su aliado del Partido Socialdemócrata (SPD) prometieron resultados en esta "cumbre del clima" que se celebra en Berlín, apenas unos días antes de una reunión sobre la misma cuestión de la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

"Estoy segura de que Alemania puede encontrar su camino para garantizar una buena protección del clima", aseguró Merkel el sábado en su podcast semanal, en el que se refirió a un "desafío para la humanidad".

Su vicecanciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, mencionó el domingo "un paquete climático muy ambicioso". Los medios hablan de un cóctel de medidas de un monto total de 40.000 millones de euros (44.000 millones de dólares).

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Manifestación del movimiento Fridays for Future en la ciudad alemana de Fráncfort, el 13 de septiembre de 2019 (AFP/dpa/AFP/Archivos)

También el viernes, los jóvenes del movimiento Fridays for Future, del que la activista sueca Greta Thunberg es la principal cara visible, llamaron a una gran jornada de "huelga por el clima", acompañados en esta ocasión por adultos de varias oenegés, sindicatos y la iglesia protestante.

"Los poderes políticos deben actuar", declaró el lunes a la prensa Linus Steinmetz, representante de Fridays for Future. "Nos encaminamos a una crisis que destruirá vidas y no pasa nada", denunció.

- Legitimidad -

Se trata de una cuestión de calado para la primera economía europea, otrora pionera de la energía renovable y que ahora no logrará cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de carbono para 2020.

En los últimos años, el país aumentó su dependencia del contaminante carbón, tras la decisión tomada en 2011 de abandonar la energía atómica, tras el accidente nuclear de Fukushima.

Su poderosa industria automovilística, con gigantes como BMW, Daimler y Volkswagen, privilegió además durante mucho tiempo los vehículos de gasolina y diésel hasta que apostó por los autos eléctricos, en medio del escándalo de los motores trucados de VW.



"No se trata solo del futuro de la ecología, la economía y la sociedad", señaló la revista Der Spiegel. "También puede estar en juego el mantenimiento del gobierno", añadió.

Olaf Scholz, candidato a la presidencia del SPD, en plena crisis, vinculó el mantenimiento de la coalición gubernamental con la política climática, tras los duros reveses electorales sufridos por los dos partidos en las elecciones europeas de mayo, a favor de Los Verdes, y en los comicios regionales de septiembre en las regiones orientales de Sajonia y Brandenburgo, marcadas por el fuerte crecimiento de la ultraderecha.

"Si queremos conservar la legitimidad para gobernar el país, necesitamos un gran proyecto climático", advirtió.

- ¿Un impuesto al carbono?

La estrategia gubernamental incluye una panoplia de medidas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la energía, la vivienda, la agricultura, la industria y los transportes.

Las iniciativas van desde la promoción de los transportes públicos y los trenes hasta un aumento del precio de los billetes de avión en Alemania, pasando por diversas subvenciones para el desarrollo de automóviles eléctricos.

Pero los partidos siguen divididos sobre cómo financiarlo y sobre los mecanismos, potencialmente impopulares, para incitar a los hogares y las empresas a modificar su forma de calentarse, iluminarse o desplazarse.

El SPD está a favor de un impuesto sobre el carbono, que afectaría al carburante y a la calefacción. La CDU, por su parte, prefiere una ampliación del mercado europeo del carbono, que de momento está limitado a la energía y la industria pesada. Pero para ello necesita el acuerdo de los otros Estados miembros de la Unión Europea.

Joachim Fünfgelt, de la oenegé Brot für die Welt, advierte que el tiempo apremia. En su opinión, un gravamen tendría la ventaja de enviar "una señal muy importante a las empresas, al incitarlas a invertir de forma diferente, y a los ciudadanos, al animarlos a preocuparse más por el medioambiente".

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