Santoral - 13 de febrero

Fecha en que se recuerda el nombramiento de santos por parte de la Iglesia Católica.

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San Martiniano


 

13 de febrero:

Beata Cristina de Spoleto

No se conoce mucho de su vida hasta antes de tomar el hábito de agustina.  Su peregrinación inició en 1457, estaba entusiasmada por visitar los lugares santos de Asís, Roma y el Santo Sepulcro. Tuvo una penitencia dura, una vida piadosa de oración y caridad a los necesitados. Murió el 13 de febrero de 1458, probablemente antes de alcanzar los 30 años de edad.

 

Beata Eustoquia (Lucrecia) Bellini

Nació en Padua, fue hija de una relación clandestina entre una monja del monasterio benedictino y Bartolomé Bellini.

A los 4 años se dice que el demonio poseyó su cuerpo y desde ese momento la atormentó toda su vida.

A los 7 años fue ingresada al monasterio de las monjas de San Prosdocimo, allí se hizo asidua a os retiros, trabajos y oración.

Luego de la muerte de la abadesa, el obispo trató de imponer mayor disciplina pero las monjas y alumnas se fueron a sus casas, solo se quedó Lucrecia Bellini, las reemplazaron unas monjas del monasterio benedictino de Santa María de la Misericordia.

Lucrecia tomó los hábitos el 15 de enero de 1461 y cambió su nombre al de Eustoquia. Eustoquia fue poseída por el demonio y realizó actos ruidosos y violentos, las hermanas asustadas la ataron a una columna por varios días.

Cuando fue desatada, la abadesa enfermó y creyó que Eustoquia tenía algo que ver, por lo que por 3 meses fue recluida y alimentada con pan y agua.

Aunque le sugerían que dejara los hábitos o vaya a otro monasterio, ella se negaba diciendo que las tribulaciones eran bienvenidas para expiar el pecado con el que había nacido.

Debido a las posesiones, enfermedades y penitencias era excesivamente delgada, sus últimos años los pasó enferma en una cama. Murió el 13 de febrero de 1469, a los 25 años de edad.

 

Beato Jordán de Sajonia

Nació en Sajonia, Alemania. Se doctoró en la Universidad de París. Santo Domingo de Guzmán le envió a Jordan de Sajonia a Fray Reginaldo.

Jordán tenía una gran elocuencia y conmovía los corazones de los creyentes.

Fue nombrado superior de Lombardía, Italia, la región más difícil de gobernar. A la muerte de santo Domingo, en 1222, su orden religiosa lo elige como superior general y reemplazo del fundador.

Su labor se centró en atraer con su predicación a la juventud a la vida religiosa, no solo invitaba a muchachos instruidos, también iba a campos y barrios obreros a invitar a muchachos a que entraran a la comunidad.

Murió un 13 de febrero de 1237 por una fuerte tormenta cuando viajaba por barco a las costas de Siria.

 

San Benigno de Todi

Benigno vivió en la segunda mitad del siglo III, fue un gran propagador del cristianismo, el obispo Ponciano, enterado de su afán apostólico lo consagra presbítero.

Llegada la persecución de Maximiano y Diocleciano, Benigno socorre a los confesores presos, visita las casas de los débiles y acompaña a los torturados.

Se llena de valor y comienza a predicar públicamente sobre Jesucristo. Es apresado y obligado a apostatar, fue torturado y muere decapitado, el 13 de febrero de 303.

 

San Martiniano

San Martiniano era un eremita y decidió instalarse en el desierto cerca de Cesárea, en Palestina.

Era presa de pasiones carnales pero las evitaba a través del ayuno, la oración y el trabajo.

Estuvo así por 25 años, un día, una prostituta llamada Zoe fue a buscarlo para tentarlo, pero él se resistió y logró convertirla. Ella fue al monasterio de Santa Paula, allí vivió 12 años hasta que murió.

San Martiniano fue a una isla deshabitada y vivió allí bajo el cielo. Recibía comida del dueño de un barco, para el que fabricaba cestos. En la isla donde se encontraba San Martiniano llegó una joven arrastrada por las olas luego de que su barco se hundiera. Para evitar las tentaciones, el santo se tiró al mar y llegó al sur de Grecia. Falleció en Atenas, meses después, en el 422.

Fuente: catholic.net