Los renos de Navidad

Los renos navideños son los animales mágicos voladores encargados de transportar el "trineo mágico de Papa Noel" la noche de Navidad.


Lectura .
Anterior Siguiente

reno


Originalmente, eran ocho los renos que formaban la cuadrilla según el poema ''A visit from St. Nicholas'', luego sería añadido Rodolfo el reno, tras una publicación de Robert L. May's: Christmas Story en 1939.

La idea de jalar el trineo de Papa Noel con ocho renos había surgido de una antigua leyenda de la mitología escandinava. Cuenta que el dios Odín montaba un caballo de ocho patas, por lo que algunas primeras versiones indicaban que Papa Noel se desplazaba en un caballo blanco de 8 patas.

Aunque, la representación de Odín como dios de la guerra y la muerte, hizo que la cultura popular prefiera a Santa Claus tirado por renos, pues a diferencia del dios guerrero, transmitía paz, bondad y mucho amor a los niños.

Los renos navideños viajan por el mundo repartiendo los regalos de la Navidad a los niños la noche del 24 de diciembre, y su cuidado estaba a cargo de los duendes navideños. Los ocho renos se llaman:

  • Donner (Trueno)
  • Blitzen (Relámpago)
  • Vixen (Juguetón)
  • Cupid (Cupido)
  • Comet (Veloz)
  • Dasher (Enérgico)
  • Dancer (Bailarín)
  • Prancer (Saltador)


El orden de los ocho renos en el trineo mágico es el mismo que indica el poema que los originó, siendo los de la izquierda machos y los de la derecha hembras.

Ellos eran liderados por un noveno reno llamado Rudolph (Rodolfo), quien fue el último reno en agregarse a la historia.

El orden de los renos era el siguiente:

Rudolph (Rodolfo)
Dasher (Vondín) Dancer (Danzarín)
Prancer (Pompón) Vixen (Juguetón)
Comet (Cometa) Cupid (Cupido)
Donner (Trueno) Blitzen (Relámpago)

 

reno rodolfo

 

Historia de Rodolfo el reno

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, en el Polo Norte vivía un reno llamado Rodolfo, el único reno en el mundo que tenía una gran nariz roja... y así lo llamaba la gente: "Rodolfo, el reno de la nariz roja". Rodolfo estaba terriblemente avergonzado por su enorme y muy extraña nariz. Los demás renos se burlaban de él, y su madre, su padre y su hermana sentían pena por la desdicha de Rodolfo.

Completamente entristecido, Rodolfo decidió irse de su hogar, creyendo que encontraría en el mundo alguna manada de renos con la nariz roja como él, donde sería aceptado y muy feliz. Divagó durante meses por bosques llenos de nieve y sin nada de comida. Ya casi agonizante por falta de alimento, completamente delgado y sin fuerzas; Rodolfo con su tierna mirada, cayó herido de muerte a los pies de un robusto hombre de larga cabellera y barba blanca, a quien con sus últimas fuerzas le pidió auxilio.

Con muchos cuidados y amor el hombre cuidó de Rodolfo y a las pocas semanas el pequeñín ya estaba brincando alegremente por toda la casa, cuando de pronto su alegría nuevamente se convertiría en pena y vergüenza al sentir la burla y desprecio de los 8 renos que vivían con aquel bondadoso hombre que lo había salvado de la muerte segura.

Al verse nuevamente mal visto y discriminado por su manada, Rodolfo se aisló y dejó de participar de las reuniones familiares y festividades comunes. Cada vez que se entristecía, su chistosa y roja nariz se encendía, tanto como cuando estaba feliz y alegre. Se dice que su nariz era tan brillante como la luz de una estrella, capaz de alumbrar de rojo hasta el propio horizonte.

Llegó la noche del 24 de diciembre y Rodolfo veía con pena la gran algarabía que reinaba en casa del hombre de larga cabellera y barba blanca. Todos los ocho renos se vestían con sus mejores ropas y alistaban en un gran trineo muchos regalos que se dispondrían a repartir.

Esa noche de aquel 24 de diciembre, una terrible tormenta de nieve y neblina no permitían que el trineo de aquel bondadoso hombre pudiera partir tirado por sus ocho renos, quienes se lamentaban por la desdicha de no poder entregar los regalos que tenían para todos los niños del mundo. Salir a hacer las entregas en una noche tan oscura podría hacer que todos se pierdan y mueran en la espesura del bosque de nieve.

Rodolfo, inmediatamente, pidió la palabra y explicó al buen hombre y sus ocho renos que cuando está muy alegre su roja nariz se enciende con tal destello que puede ser vista a kilómetros de distancia, y que, si le permitieran ayudar, él podría ir delante del trineo guiando con su luz el camino de esa noche.

Todos quedaron sorprendidos por la genialidad de Rodolfo y entendieron que, si no fuera por su roja nariz, nunca más hubieran podido entregar los regalos en Navidad, por lo que colmaron de agradecimientos a Rodolfo, cesando las burlas, para convertirlo en el líder de la manada y el personaje de la Navidad.

Rodolfo el reno de la nariz roja, se convirtió así en el mejor amigo de Santa Claus, el nombre del buen hombre de larga cabellera y barba blanca que le había salvado la vida. Ahora él, había salvado la Navidad.

 




Te puede interesar
Este sitio usa imágenes de Depositphotos