Carnaval de Rioja

El Carnaval de Rioja es una de las principales festividades de la selva del Perú, que al contar con rasgos típicos regionales lo hacen diferentes a las diabladas de otras regiones.


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Rioja está ubicado al norte de la región San Martín. Cuenta con diversos atractivos como cuevas, ríos, bosques, cataratas y una nutrida expresión cultural formada por tradiciones, música, danzas, costumbres ancestrales, mitos, entre otras.

Rioja es la sede de importantes tradiciones artesanales, religiosas, culinarias, musicales y lingüísticas, que le dan a esta cuidad el rango de primerísima ciudad del folklore amazónico, detrás de la ciudad de Lamas (ubicado también en la región San Martín).

En San Martín, el Carnaval de Rioja es una de las más importantes festividades del folklore regional y se celebra entre los meses de febrero y marzo, aunque depende mucho de la programación anual de la cuaresma del calendario católico, pues el carnaval es la gran festividad para que el pueblo pueda expresarse libremente de toda clase de goces y diversiones antes del miércoles de ceniza.

El Carnaval:

Para esta festividad, todo el pueblo se alista. Las instituciones y los barrios empiezan a preparar sus comparsas, los vecinos, sus calles, patios y jardines se alistan para recibir a las visitas con bocaditos, comidas y tragos típicos. Se organizan comisiones de trabajo, se contratan grupos de música típica y se forman equipos para el adornado de las coloridas e imponentes umshas ataviadas con cintas, serpentinas, globos, banderines y un sin número de regalos.

El Bando de Carnaval:

Es el anuncio oficial del inicio de las festividades. Está formado por un grupo de personas que representan a las autoridades del pueblo y que van leyendo en diferentes esquinas de los cinco barrios de Rioja (Amaringo, Cascayunga, Consuelo, Quinapata y Shahuintopata). Leen una Ordenanza Municipal dando por inaugurado el Carnaval y recomendando a la población, mantener sobriedad, mesura y cuidado durante las festividades. Por otro lado, este grupo va acompañado desde su salida por una banda de músicos que toca ininterrumpidamente la pandilla riojana, además de los vecinos que desean pandillear.

Pero, lo más atractivo del bando es la presencia del grupo de Diablos, quienes realizan toda clase de piruetas, bromas y payasadas. Los diablos son los actores que conforman una danza tradicional riojana, varones disfrazados con prolijidad y llevan máscaras representando a diversos personajes y que imitan con movimientos graciosos o grotescos a algunos animales del bosque amazónico como el otorongo y el mono.

Los diablos son el grupo más característico del folklore de Rioja y su aparición causa grandes expectativas en la población y la alegría de todo el pueblo.

 

 

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El Carnavalón:

El Carnavalón es la representación personificada del Carnaval y de lo que esta festividad representa para los riojanos: la alegría sin límite, el jolgorio permanente, la amistad compartida y el carácter explosivo del hombre amazónico, con su singular espíritu de conquistador de corazones y ejecutor de las empresas más difíciles y graciosas.

En Rioja, el carnavalón está representado por una persona que se disfraza con una gran máscara sonriente y atuendo colorido, que sale a recorrer las calles del pueblo montado en un caballo, adornado con serpentinas y cintas de colores brillantes. Hacia donde va, saluda rítmicamente con la mano e inclina levemente la cabeza en señal de aprobación por las aclamaciones del que es objeto. Sale el día sábado de carnaval acompañado de su esposa (otro personaje disfrazado) y por todos los vecinos que quieran acompañarlo, montados en sendas cabalgaduras de gran brío, con muchos y singulares adornos, amén de la gran cantidad de gente que desde el inicio van con él en la comitiva.

El recorrido se inicia en la puerta del Cementerio, ubicado al suroeste de Rioja, en uno de los extremos de la calle Amargura y termina en la Plaza de Armas, después de haber pasado obligatoriamente por los cinco barrios tradicionales del pueblo.

Durante el recorrido, el Carnavalón y so comitiva se detienen en lugares especialmente designados con anticipación, donde los dueños de casa convidan a todo el mundo refrescos, tragos típicos y bocaditos y se continúa jugando con gran jolgorio el carnaval. Luego, en los días siguientes se cumple con lo programado por el Comité de Actividades, dentro de las cuales no puede faltar el tradicional concurso de comparsas que representan a cada barrio y a diferentes instituciones; la elección y coronación de la reina del carnaval, el desfile de carros alegóricos y disfraces individuales, las tahuampa, bailes, pandillas populares y corte de umshas.

La fiesta culmina con el velorio y lectura del testamento del Carnavalón, una ceremonia jocosa que es compartida con el pueblo en general.




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