Desde Sadat al Hindiya (Irak) (AFP)

Un misterioso mal diezma a las carpas en el Éufrates

Miles de carpas flotan en la superficie con los ojos vidriosos. Desde hace unos días los piscicultores de la provincia iraquí de Babil recogen peces muertos por un misterioso mal que recorre las aguas del Éufrates.

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Dos hombres navegan por el río Éufrates en medio de carpas muertas cerca de Sadat al Hindiya (Irak), el 2 de noviembre de 2018 - AFP/AFP
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Miles de carpas flotan en la superficie con los ojos vidriosos. Desde hace unos días los piscicultores de la provincia iraquí de Babil recogen peces muertos por un misterioso mal que recorre las aguas del Éufrates.

"Algunos dicen que es un virus, otros que son productos químicos", afirma Husein Faraj, mientras tira una caja de peces muertos fuera de uno de sus estanques.

Como él, todos los piscicultores de su localidad de Sadat al Hindiya esperan "que el gobierno aporte una solución o que analice el agua" en la que, entre desechos y ramas, flotan bancos de peces muertos.

- "Un misterio" -

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Una carpa muerta flota en el río Éufrates, cerca de Sadat al Hindiya (Irak), el 2 novembre 2018 (AFP/AFP)

"Este agua podría pronto envenenarnos a nosotros también", se alarma el hombre. El tema del agua contaminada ya provocó una crisis sanitaria sin precedentes en Irak, apodado en árabe el "país de los dos ríos", el Tigris y el Éufrates.

El pasado verano unas 100.000 personas fueron hospitalizadas en el otro extremo del Éufrates, en la ciudad sureña de Basora, por haber bebido agua contaminada y salada del río Shatt al Arab.

En Basora, el agua contaminada también causó estragos entre los piscicultores, obligando a muchos de ellos a abandonar este negocio por no poder pagar sus deudas.

Jaafar Yasin, a la cabeza de la dirección local de Agricultura de Sadat al Hindiya, afirma que el 90% de los peces de piscifactoría han muerto y nadie sabe de qué. "Esta enfermedad es un verdadero misterio. Y es incontrolable", afirma a la AFP.

Las pérdidas para esta pequeña localidad a orillas del Éufrates, a 80 km al sur de Bagdad, se cifran en "miles de millones de dinares iraquíes", o sea centenares de miles de dólares, añade.

El piscicultor Husein al Huseini estima haber perdido "80.000 dólares" (unos 70.000 euros) en su explotación, donde en tiempos normales unas 50.000 carpas retozan en 28 estanques. "El gobierno debe indemnizarnos", afirma el hombre, de cabello negro y barba tupida.

Anas Nohad, uno de sus colegas, se desespera porque ahora se verá incapaz de sufragar "los cientos de miles de dólares" de deudas contraídas. "Tenía 70.000 peces en estos estanques, todos murieron hoy", grita.

- "Todo el mundo come pescado" -

"Aquí todo el mundo come pescado", afirma, en un país cuyo plato nacional es la carpa a la parrilla, llamada masguf en árabe.

La piscicultura "permite vivir a mucha gente y a muchas familias", añade este hombre. Irak produce cada año 29.000 toneladas de pescado, en su mayoría carpas, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La provincia de Babil no es la única afectada. En Diwaniya, a 80 km más al sur, hay miles de peces muertos.

Safa al Janabi, a cargo de la Agricultura en esta provincia, afirma a la AFP que la concentración de peces en estanques agrava las pérdidas.

"Sólo hay un criadero afectado y murieron 56.000 peces, es decir unas 120 toneladas", explica.

El viernes, el ministerio de salud anunció que sigue analizando las muestras de agua y de peces muertos, pero que por el momento "no se ha detectado ningún caso de enfermedad contraída tras haber consumido pescado".

Yahya Meri, responsable de la clínica veterinaria de Babil, asegura que "los análisis no han demostrado por ahora que el agua esté contaminada".

Lo único seguro -añade- es que "esta enfermedad golpeó de repente" y "duramente" al país de los dos ríos.





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