Desde París (AFP)

Tasas bajas: los bancos pierden fuelle, los ahorradores sufren y los deudores sonríen

La política de tipos de interés bajos y negativos que desde hace cinco años lleva a cabo el Banco Central Europeo (BCE) genera preocupación en los bancos de la eurozona, que temen que el precio del dinero vuelva a bajar.

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Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), el 25 de julio de 2019 - AFP/AFP/Archivos
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La política de tipos de interés bajos y negativos que desde hace cinco años lleva a cabo el Banco Central Europeo (BCE) genera preocupación en los bancos de la eurozona, que temen que el precio del dinero vuelva a bajar.

¿En qué afecta esta estrategia a los bancos y a sus clientes y ahorristas?

¿Cómo impacta a los bancos?

El BCE decide la política monetaria de los 19 países miembros de la zona euro, al fijar el nivel de los tipos de interés llamados "oficiales". Esos tipos influyen en el coste del crédito que ofrecen los bancos y en la rentabilidad del ahorro.

Desde marzo de 2016, la institución monetaria bajó su principal tipo oficial al 0%, lo que permite a los bancos tomarle dinero prestado gratuitamente por una semana.

Además, desde verano de 2014, los bancos tienen que pagar al depositar su exceso de liquidez a corto plazo en el BCE. Esa tasa, llamada "de depósitos" sanciona a los bancos en la actualidad obligándolos a pagar el 0,40%.

Los bancos necesitan depositar fondos en el BCE para lidiar con los retiros de dinero de sus clientes. Sin embargo, suelen depositar mucho más que ese monto obligatorio.

Esos tipos de interés constituyen así una herramienta crucial: al incentivar el bajo costo del crédito y obligando a los bancos a pagar cuando almacenan el dinero en lugar de prestarlo, el banco central pretende estimular la actividad económica.

El problema es que "desde que instauramos esa tasa negativa en los depósitos, esto le cuesta caro a los bancos", afirma a la AFP Eric Dor, director de estudios económicos en el IESEG Management School.

"Calculamos que, al tipo actual sobre los excedentes de liquidez, esto le cuesta unos 7.500 millones de euros anuales a los bancos de la eurozona", apunta Dor.

Más generalmente, esta política afecta directamente a la rentabilidad de los bancos en su actividad de préstamo, al reducir cada vez más el margen entre el tipo de interés al que los bancos prestan y el que pagan cuando se refinancian.

¿Qué perspectivas?

Desde finales de julio, el horizonte para el sector bancario europeo se está ensombreciendo, con la perspectiva de una nueva bajada de las tasas del BCE hacia mediados de septiembre.

"A principios de año, los actores esperaban una remontada de las tasas en el segundo trimestre, y finalmente estamos ante una perspectiva de tasas todavía más bajas y por más tiempo", indica a la AFP Nicolas Malaterre, director senior encargado del sector bancario en Francia para la agencia de calificación S&P Global Ratings.

"La rentabilidad de los bancos de la zona euro, ya presionada, podría convertirse en un problema más estructural", agregó.

Y a causa de esto, los bancos deben convencer a los inversores de su capacidad comercial para hacer frente a los tipos negativos duraderos, al tiempo que respetan las exigencias reglamentarias que los obligan a meter en reserva los capitales suplementarios para amortiguar eventuales choques financieros.

Los grupos bancarios con ingresos muy dependientes de los préstamos y de los depósitos, como los bancos regionales alemanes, son los principales damnificados por este escenario, lo sufren más que los bancos diversificados en los servicios financieros, seguros o bancos de negocios y de inversiones, que es el caso de los franceses.

¿Qué consecuencias para los clientes y los ahorradores?

Hasta ahora, los bancos solo cobraban a sus clientes por depósitos importantes cuando se trataba de empresas, pero según un sondeo realizado en julio en Alemania, una treintena de entidades bancarias del país han decidido cobrar a sus clientes más ricos por sus depósitos, cuando estos superan los 100.000 euros.

Sin embargo, esta práctica no es algo corriente en la eurozona, donde los bancos compiten fuertemente entre sí para conquistar más clientes y así compensar su pérdida de margen.

El préstamo inmobiliario a un tipo competitivo se ha convertido en su principal cebo, en beneficio de los nuevos deudores, que se perfilan como los grandes ganadores de la estrategia del BCE.

En cambio, los ahorradores que metieron su dinero en inversiones financieras parecen ser los perdedores, pues la rentabilidad de muchos productos de ahorro bajó a la vez que lo hicieron los tipos. Este es un asunto especialmente sensible en Alemania, donde muchos jubilados contaban con sus ahorros.

Los tipos negativos hacen que las inversiones financieras seguras dejen de ser atractivas, e "inducen a asumir riesgos excesivos, tanto a particulares como a fondos de inversión, que buscan rentabilidad a toda costa y que se vuelven hacia productos más riesgosos, es un peligro", señala el economista Eric Dor.




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