Desde Brasilia (AFP)

Rousseff, capítulo 2: una nueva chance para reactivar Brasil

Dilma Rousseff iniciará este jueves su segundo mandato como presidenta de Brasil con una tarea que no logró cumplir en sus primeros cuatro años: reactivar la economía de un país con su credibilidad enlodada por un millonario escándalo de corrupción.

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La presidenta brasileña Dilma Rousseff en el Palacio Planalto en Brasilia, el 22 de diciembre de 2014 - AFP/AFP/Archivos
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Dilma Rousseff iniciará este jueves su segundo mandato como presidenta de Brasil con una tarea que no logró cumplir en sus primeros cuatro años: reactivar la economía de un país con su credibilidad enlodada por un millonario escándalo de corrupción.

Exguerrillera de izquierda de 67 años y torturada por la dictadura, Rousseff consiguió un ajustado triunfo en octubre al ganar la segunda vuelta frente al socialdemócrata Aecio Neves. En la votación, los brasileños finalmente privilegiaron los programas sociales del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), que han sacado de la pobreza a más de 40 millones de personas en los últimos 12 años.

Pero esta nueva oportunidad de gobernar Brasil le trae también retos difíciles.

"Rousseff comienza el año con una crisis de credibilidad. No sólo por todo el lodo en Petrobras, sino como país que ha perdido credibilidad en el mercado internacional", dijo a la AFP el analista André Leite, de TAG Investmentos.

La justicia brasileña investiga a 39 personas, entre ellas dos exdirectivos de la estatal Petrobras, la mayor empresa del país, acusados de recibir coimas a cambio de beneficiar a un cártel de empresas que se repartían contratos.

Los implicados han acusado a políticos del PT y partidos aliados de beneficiarse del esquema, aunque ninguno de ellos está procesado por ahora.

El caso fue descubierto en una operación contra el lavado de dinero que según la policía ha movido 4.000 millones de dólares en una década.

"Rousseff debe enviar señales claras para todos, el mercado, la ciudadanía, de que está combatiendo la corrupción gravísima y sin precedentes en Petrobras", dijo Gil Castelo Branco, que dirige la ONG Cuentas Abiertas.

Para poco más de la mitad del país, esta es no obstante una hora de festejo. Una hinchada portátil de 32.000 'dilmistas' llegará el jueves a Brasilia en 800 ómnibus para la ceremonia de asunción de Rousseff, transportada por el PT desde varios puntos del país. Todo sucederá bajo la atenta mirada de 4.000 agentes de seguridad.

La jefa de Estado desfilará desde las 14h30 (16h30 GMT) en un Rolls Royce por la tradicional explanada de los ministerios hacia el Congreso Nacional, donde prestará juramento. Luego pronunciará un discurso desde el palacio presidencial de Planalto.

- Ahorrar para crecer -

Para Brasil, 2015 será el quinto año consecutivo de débil crecimiento, todos ellos bajo la gestión de Rousseff. El mercado espera una expansión cercana a cero en 2014 y de apenas 0,5% en el 2015.

"Uno de los primeros pasos debe ser recuperar la credibilidad fiscal, ajustes fiscales para crecer", consideró Leite.

El nuevo equipo económico, liderado por el ortodoxo ministro de Hacienda Joaquim Levy, amigo de los mercados, ya anunció ajustes fiscales para incrementar el ahorro público, primero por el lado de los seguros de desempleo.

La séptima economía del mundo también requiere de inversión en infraestructura, que es solventada mayoritariamente con recursos públicos. Para hacerla más atractiva al sector privado, el mercado reclama mayor confianza y respeto de las reglas del juego.

Por ejemplo, en medio de la sequía, inversionistas se han quejado de subsidios que el Gobierno entrega a las empresas eléctricas para evitar alzas de tarifas, impidiendo un mayor lucro en las compañías. Subsidios que Levy ya anunció que acabará en el 2015, para dejar de ahorcar a las arcas fiscales.

- Flancos abiertos -

En aras de la gobernabilidad, Rousseff ha privilegiado a sus aliados. Designó en el ministerio de Agricultura a la senadora Katia Abreu, una hacendada que preside el lobby de grandes productores agrícolas galardonada en 2010 por Greenpeace con la "motosierra de oro".

Esto le ha dejado flancos abiertos con ecologistas, que acusan a Abreu de privilegiar el agronegocio antes que la protección del medio ambiente, y con comunidades indígenas que reclaman el respeto a sus tierras.

"Ahora el agronegocio tiene refuerzos en el Poder Ejecutivo y lleva más presión sobre los pueblos y sus derechos. Los pueblos indígenas se sienten traicionados", dijo a la AFP el secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionero, Clever Buzatto.

Otra polémica surgió en Deportes con la designación como ministro de George Hilton, un pastor evangélico del PRB, un partido conservador que integra la coalición de gobierno, y que está vinculado a la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Su nominación en momentos en que Brasil organiza los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio de Janeiro generó el rechazo de muchos petistas y de la organización "Atletas por Brasil", que integran Cafú, Kaká y hasta el DT de selección Dunga, y que reclaman que un técnico ocupe ese cargo.

Hilton fue capturado en 2007 con varias maletas y cajas con 600.000 reales en efectivo (220.000 dólares al cambio actual), presuntamente donaciones de fieles.

Rousseff empieza este segundo tiempo con el marcador en contra.




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