Desde Florencia (Italia) (AFP)

Militares italianos, de los cuarteles al cultivo de cánnabis terapéutico

En un gran invernadero de Florencia, un centenar de plantas de cánnabis crecen tranquilamente bajo la mirada atenta de un grupo de militares, que se encargan ahora de producir marihuana terapéutica, disponible en farmacias italianas.

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Un militar italiano observa el 27 de enero de 2017 el crecimiento de los brotes de una planta de marihuana en un invernadero del Instituto Químico-Farmacéutico Militar (ICFM) de Florencia, encargado de cultivar cánnabis para su uso terapéutico - AFP/AFP
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En un gran invernadero de Florencia, un centenar de plantas de cánnabis crecen tranquilamente bajo la mirada atenta de un grupo de militares, que se encargan ahora de producir marihuana terapéutica, disponible en farmacias italianas.

Aunque el coronel Antonio Medica asegura que nunca fumó un porro, está convencido de la calidad de sus plantas: "Hemos hecho pruebas", insiste.

Al entrar en su espacio de cultivo, a caballo entre un laboratorio de alta seguridad y un invernadero, el coronel se pone una bata de cirujano por encima de su uniforme, mientras va explicando su insólito trabajo.

"Uno de mis colegas bromeaba el otro día: 'Pasamos 40 años intentando impedir a las tropas fumar en los cuarteles y ahora somos nosotros los que producimos la mercancía'", cuenta.

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Dos soldados italianos, el 27 de enero de 2017, en las instalaciones del Instituto Químico-Farmacéutico Militar (ICFM) de Florencia, donde el equipo encargado del Proyecto Cánnabis cultiva plantas de marihuana para su uso terapéutico (AFP/AFP)

No obstante, su misión es totalmente seria: la calidad tiene que ser buena y, sobre todo, constante, porque la producción va destinada a personas enfermas.

"Producir en este entorno estéril y cerrado es muy importante porque es la única manera de obtener un producto constante y sin elementos tóxicos, especialmente metales pesados como el mercurio, que las plantas absorben fácilmente en los campos", explica el coronel Medica.

- Menos THC, más CBD -

Vendidas únicamente con receta médica, las primeras remesas de este experimento italiano están llegando a las farmacias del país.

El producto es muy diferente del cánnabis recreativo, porque en el ámbito médico lo que cuenta no es tanto el principio activo que altera los sentidos de los fumadores, el THC, sino los otros cannabinoides, principalmente el CBD, un antiinflamatorio.

La marihuana del ejército italiano contiene mucho menos THC y más CBD que los equivalentes que se venden en la calle, o incluso del cánnabis fabricado en Holanda, sobre el que los médicos italianos se basaban hasta ahora.

Según las estimaciones, entre 2.000 y 3.000 personas en Italia consumen cánnabis terapéutico, capaz de aliviar el dolor de los enfermos de esclerosis múltiple o las náuseas de los que reciben quimioterapia.



Las directivas del Ministerio de Sanidad también citan su eficacia contra el glaucoma o para devolver el apetito a los pacientes de anorexia y VIH.

El consumo de cánnabis por razones médicas está autorizado en Italia desde 2007, pero muchos médicos no se atreven a recetarlo porque temen que no se respeten las dosis o los modos de administración.

"Tienen miedo de que haya efectos secundarios, temen asumir la responsabilidad, todo les da miedo", lamenta Pierluigi Davolio, un farmacéutico de Florencia convencido del uso terapéutico de la planta.

- "Fase muy experimental" -

Aún así, como en muchos otros países desde hace unos 15 años, médicos y pacientes italianos empiezan a ser conscientes del interés de esta sustancia. Davolio vende cerca de 300 preparaciones al año, a veces a pacientes que antes se aprovisionaban en la calle.

El objetivo del Proyecto Cánnabis del Instituto Químico-Farmacéutico Militar de Florencia, fundado en 1853, es responder de manera controlada a esta demanda, cada vez mayor.

Para ello, se han instalado dos invernaderos, cada uno con capacidad para un centenar de plantas, y está prevista la construcción de otros dos, para conseguir este año una producción de 100 kilos.

"Estamos en una fase muy experimental", explica Davolio, pero el coronel Medica ya está pensando en diversificar la producción para paliar otras patologías.

En los invernaderos, la temperatura ambiente oscila entre los 20 y 28°C. Las plantas crecen en tres meses -frente a un año en condiciones naturales en el exterior-, estimuladas por una potente luz artificial y por la música de Mozart, que al parecer emite una resonancia propicia para su crecimiento.

Una vez recogidas, las hojas se secan y se desmenuzan, y pasan a ser tratadas con rayos gamma para suprimir cualquier agente patógeno.

Como modo de administración del cánnabis terapéutico, el Ministerio de Sanidad recomienda usar un aerosol. El coronel Medica desaconseja por su parte a los pacientes fumar porros para su consumo: "Estudios demuestran que la combustión degrada los principios activos", informa.

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