Desde Londres (AFP)

Los comercios de una calle de Londres, entre conmoción y esperanza ante la pandemia

England's Lane es una de esas calles de tarjeta postal en Londres con coquetos comercios, a pocos metros del parque de Primrose Hill. Pero tras sus coloridas fachadas, los comerciantes han vivido horas negras y suertes diversas frente a la pandemia.

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La panadería Grain en England?s Lane, el 19 de mayo de 2020 en Londres - AFP/AFP
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England's Lane es una de esas calles de tarjeta postal en Londres con coquetos comercios, a pocos metros del parque de Primrose Hill. Pero tras sus coloridas fachadas, los comerciantes han vivido horas negras y suertes diversas frente a la pandemia.

Una tienda de decoración, un salón de belleza, un centro de masajes, un pub, tienen escaparates apagados y persianas metálicas bajadas.

Pero entre dos comercios que echaron el candado también se forman colas, ya que muchos londinenses redescubrieron las pequeñas tiendas del barrio cuando se hizo difícil comprar en los grandes supermercados.

El discreto quiosco y la papelería han visto llegar a nuevos clientes obligados a trabajar desde casa y mantener ocupados a sus hijos ahora sin escuela.

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El vendedor de periódicos de England?s Lane, el 19 de mayo de 2020 en Londres (AFP/AFP)

Por su parte, a la tienda de bicicletas Impressed le cuesta dar a basto con la creciente demanda. "Esto es una locura. Todo el mundo está montando en bicicletas", dice a la AFP Michael Falkowski, uno de sus propietarios, sin quitar los ojos del cambio de marchas que está reparando.

La panadería también vende ahora otros alimentos, ha eliminado las mesas donde servía desayunos y limitó el acceso a dos clientes a un tiempo. La gerente, Kristin Labrague, puso a sus dos cocineros en desempleo parcial, pero mantuvo a una vendedora.

"Nos asusta un poco venir en transporte público", reconoce, pero asegura que decidieron seguir abriendo para "alimentar a la comunidad".

Cruzando la calle, la cafetería Chamomile decidió cerrar: "Nuestra decisión se basó en la necesidad de proteger a nuestros empleados, a nuestros clientes y al servicio nacional de salud", dice Irit Reed, copropietaria junto a su marido David.

Este restaurante de fachada azul, que en tiempos normales tiene cola para obtener una mesa, colocó en la entrada una petición de fondos para ayudarles a sobrevivir.

"Como muchas otras empresas pequeñas, hemos sufrido mucho. Si alguien puede hacer una donación para ayudarnos a superar este difícil momento estaremos eternamente agradecidos", escribieron Irit y David Reed.

"Hemos trabajado duro toda nuestra vida y de repente tener que parar fue una conmoción", reconoce la propietaria.



- Falta de control -

La Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) estima que el PIB británico cayó un 5,8% en marzo, todo un récord histórico, pese a que el confinamiento fue decretado muy al final del mes, el día 23.

El Banco de Inglaterra anticipa la peor recesión en al menos un siglo y las ventas al por menor registraron una caída récord de más del 18% en abril.

Los restaurantes, las tiendas de ropa y los concesionarios de coches están entre los más afectados. Estos últimos pudieron volver a abrir sus puertas a los clientes el lunes, como otros negocios al aire libre.

El gobierno de Boris Johnson prevé reabrir todos los comercios dentro de dos semanas, salvo restaurantes, pubs, bares, gimnasios y peluquerías.

Estos tendrán que esperar al menos hasta julio, especialmente porque muchos en el Reino Unido, el segundo país del mundo con más muertos debido a la pandemia, creen que esta reactivación de la economía es prematura y podría causar un repunte de las infecciones.

Para Irit y su marido, lo más difícil ahora es la falta total de control sobre su negocio.

"El café volverá a abrir", dice, pero no sabe cómo, porque todavía se desconocen las normas: ¿Cuánto espacio habrá que dejar entre las mesas? ¿Cuántas mesas podrá mantener? ¿Y cuántos empleados?

La peluquería Visage, que también está dirigida por una pareja, está en una situación simular. "Hemos recibido fondos del gobierno y aplazamiento de impuestos y nos hemos beneficiado de la ayuda del gobierno para el mantenimiento del empleo", dice la copropietaria Estella Cicek.

"De lo contrario no sé lo que habríamos hecho", admite.

Y dice prever meses "difíciles", aunque los mensajes de los clientes que necesitan desesperadamente cortes, tintes y otros tratamientos la ha tranquilizado. "La demanda está ahí", aseguró.

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