Desde Luxemburgo (AFP)

La UE traza los contornos del futuro presupuesto de la Eurozona

La Unión Europea (UE) logró este viernes un difícil acuerdo sobre el uso del futuro presupuesto de la Eurozona, que servirá para realizar reformas estructurales e inversiones en los países del euro, aunque siguen divididos sobre cómo financiarlo y sobre su monto.

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El ministro de Finanzas de Italia, Giovanni Tria, dialoga con una consejera durante una reunión del Eurogrupo el 13 de junio de 2019 en Luxemburgo - AFP/AFP
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La Unión Europea (UE) logró este viernes un difícil acuerdo sobre el uso del futuro presupuesto de la Eurozona, que servirá para realizar reformas estructurales e inversiones en los países del euro, aunque siguen divididos sobre cómo financiarlo y sobre su monto.

"Algunos dirán que sólo dimos pequeños pasos (...) eso puede ser cierto en cierto modo", dijo el comisario europeo de Asuntos Financieros, Pierre Moscovici, precisando que "es el mejor acuerdo vista la situación actual en Europa".

La maratónica reunión la víspera de los ministros de Finanzas de la UE, que se prolongó hasta la 04H30 (02H30 GMT) de la madrugada del viernes, sacó a relucir de nuevo las diferencias entre los países cuando se trata de temas fiscales.

Holanda lideró un grupo de países del Norte, mucho más ricos, que temen que un presupuesto conjunto para los 19 países del euro sirva para transferir riqueza a naciones del Sur, como Italia o España, más golpeadas por la pasada crisis.

Este futuro Instrumento Presupuestario para la Convergencia y la Competitividad (BICC, por sus siglas en inglés), que busca contribuir a la cohesión entre países europeos, estará destinado a reformas estructurales e inversión pública.

Los países interesados en los fondos, que se traducirán en subvenciones entregadas a tramos, deberán presentar una propuesta detallada de reforma e inversión, que incluyan los costes estimados y el calendario de aplicación.

"El acceso (...) a la financiación dependerá de la aplicación de las reformas estructurales y de las inversiones", reza el acuerdo, precisando que de no cumplirse "se suspenderán los pagos y se cancelarán en caso de persistir" el incumplimiento.

- ¿Condicionalidad? -

La cuestión de la condicionalidad de concesión de fondos a la realización de reformas estructurales fue el principal escollo que enfrentó a Holanda, adalid de un mayor rigor presupuestario, a España e Italia, según fuentes diplomáticas.

La ministra de Economía española, Nadia Calviño, aseguró este viernes que la "condicionalidad que se recoge es la normal para la ejecución de fondos comunitarios", algo diferente de un "memorando de entendimiento" o de un "programa" de rescate.

"Para nosotros era muy importante que los desembolsos correspondientes a las inversiones no estuvieran condicionados a la realización de reformas estructurales y esto no está en el texto", estimó la titular española.

La incógnita ahora reside en el método de financiación y el monto total del BICC, un asunto que estará sobre la mesa de los mandatarios europeos en su cumbre de la próxima semana y que los ministros deberán seguir debatiendo.

El ministro francés Bruno Le Maire, que celebró "un acuerdo sobre el presupuesto de la zona euro por primera vez", dijo que las discusiones se centran en determinar si la financiación se hace "únicamente con recursos europeos o también con recursos nacionales propios".

Antes de la reunión, fuentes europeas habían mencionado un monto de 17.000 millones de euros a repartir en siete años entre los 19 países del euro para este instrumento, que se incluirá en el Marco Financiero Plurianual 2021-2027 de la UE.

"Todavía queda trabajo por hacer", reconoció el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. El comisario europeo de Presupuestos, Günther Oettinger, celebró por su parte "un paso importante para el presupuesto de la zona euro".

Los ministros europeos también acordaron en su reunión modificar el tratado sobre el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), creado en 2012 en plena crisis de la deuda para ayudar a los países en dificultades.

La reforma acordada le concede las prerrogativas de convertirse en una especie de prestamista de último recurso para los bancos europeos que enfrenten dificultades.



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