Desde Río de Janeiro (AFP)

Instrucciones para hinchas brasileños: hagan como si fuera fútbol

Los Juegos Olímpicos confrontan a los espectadores a deportes poco conocidos y sus reglas no escritas para animar. Ante ello, los brasileños han optado por hacer ver que están en un partido de fútbol.

Oly, 2016, Rio, Brasil, BRA
El público ve desde la Iglesia de la Candelaria el encendido de la llama olímpica, en Rio de Janeiro durante la ceremonia inaugural, el 5 de agosto de 2016 - AFP/AFP
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Los Juegos Olímpicos confrontan a los espectadores a deportes poco conocidos y sus reglas no escritas para animar. Ante ello, los brasileños han optado por hacer ver que están en un partido de fútbol.

Bofetadas en el tenis, olas en el boxeo y en la gimnasia, constante martilleo de las gradas con los pies, y barullo incluso en el tiro y la equitación...

"Es una combinación de dos cosas", explicó a AFP Victor Melo, coordinador del Laboratorio de Historia del Deporte de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ).

"En primer lugar, los brasileños siempre animan efusivamente, es un momento de fiesta muy apreciado. En segundo, puede ser que no estén muy familiarizados con el deporte al que asisten", afirmó.

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La gimnasta brasileña Rebeca Andrade compite en la clasificación de barra femenina en los Juegos de Rio-2016, el 7 de agosto de 2016 (AFP/AFP)

"Se ha de esperar de los hinchas unos comportamientos más contenidos, ligados a la dinámica y la tradición de la modalidad. Pero nunca que los brasileños se comporten como europeos", estimó el profesor Melo.

Vania, de 31 años, acudía el viernes en Deodoro a su primer partido de básquet, acompañada de su hija y bien informada de lo que hay que hacer: "vibrar cuando un equipo ataca", dijo a AFP.

- "Más locos de lo normal" -

Se trate de deportes canallas o patricios, sus espectadores habituales tienen otras costumbres, y los deportistas lo notan.

"Es un poco una distracción", admitió el tirador chino Pang Wei.

"Me logré concentrar toda la rutina, pero al final el público estaba un poco más loco de lo normal", dijo a El Periódico de Guatemala la gimnasta de este país Ana Sofía Gómez, que tuvo problemas de equilibrio.

"Estamos ayudando a los brasileños a distinguir cuál es el momento correcto para la pasión y a qué nivel se puede expresar. Pero es mejor tener algo de pasión que ninguna", dijo Mario Andrada, director de comunicaciones del comité organizador de los Juegos.

"Los brasileños son muy ruidosos, muy latinos", añadió, pero "los abucheos son parte de la cultura del fútbol, que es muy unilateral: mi equipo o el equipo contrario".

Los espectadores brasileños abuchean las notas que no consideran suficientemente buenas para sus gimnastas. La gran sorpresa de la clasificatoria, la brasileña Rebeca Andrade, pidió a los hinchas que dejen de silbar a los jueces.

Para acudir a su cita olímpica, el hincha brasileño recurre mucho a las camisetas de Flamengo, Fluminense, Botafogo, Vasco da Gama y otros equipos cariocas de fútbol, o a la de la Seleçao.

Philip, 25 años, y Erica, 24, pareja, encontraron boletos para el España-Gran Bretaña de hockey, "por ver este deporte, que es poco conocido en Brasil, y por vivir la experiencia olímpica", dijo él.

Escogieron animar a España. Y lo iban a hacer "como cuando vamos al Flamengo", agregó, vestido con la camiseta de rayas horizontales rojinegra de este equipo.

"No tendremos más Olimpiadas en Rio para venir a animar, hay que aprovechar", agregó ella.

- La futbolización de todos los deportes -

A la hora de futbolizar los Juegos, los brasileños no están solos: los argentinos, con quienes han tenido sus más y sus menos, parecen compartir esta visión.

El público brasileño se alía con cualquiera que juegue contra Argentina, y viceversa, hasta el punto de que la estrella argentina de básquet Manu Ginóbili dio un toque de atención a los suyos: "Eso es algo muy futbolero que realmente no aprecio".

Otros le ven el lado bueno. "Pasar de jugar con estadios semivacíos en otros Juegos a ésto, es espectacular?, comentó Raúl Lozano, el argentino que entrena al equipo de voleibol de Irán.

El tenis tiene su Doctor Jeckyll y Mister Hyde: los torneos normales, donde prima el silencio y el aplauso educado, y la ruidosa Copa Davis. Pero rara vez se ven las bofetadas que se dieron brasileños y argentinos en la tribuna durante un partido entre Juan Martín Del Potro y el portugués Joao Sousa.

Por supuesto, cuando este tenista argentino eliminó a Novak Djokovic, el serbio dio las gracias al público brasileño por haberle hecho vivir "un ambiente que he visto pocas veces en mi vida".

"Me hizo sentir en mi país, me hizo sentir que era brasileño", dijo el número uno mundial.

El basquetbolista estadounidense DeAndre Jordan dijo que "es un público increíble. Parece como si fuera fútbol, cantan y jalean mucho".

A veces insultan, también. El brasileño Marquinhos pidió perdón por los cánticos insultantes al jugador español de básquet Pau Gasol, al que le dedicaban un "vete a tomar por culo" en los tiros libres.




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