Desde París (AFP)

Huelgas y protestas en Francia contra la reforma laboral de Hollande

El presidente francés, el socialista François Hollande, y su Gobierno afrontan este jueves huelgas y manifestaciones convocadas en toda Francia contra su proyecto de reforma laboral, tras haber sufrido un duro revés político con el abandono de otro proyecto de reforma constitucional.

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Varios manifestantes se protegen de los gases lacrimógenos lanzados por la policía antidisturbios este jueves 31 de marzo en Rennes, al noroeste de Francia, durante las protestas contra la reforma laboral - AFP/AFP
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El presidente francés, el socialista François Hollande, y su Gobierno afrontan este jueves huelgas y manifestaciones convocadas en toda Francia contra su proyecto de reforma laboral, tras haber sufrido un duro revés político con el abandono de otro proyecto de reforma constitucional.

El texto de la reforma laboral, considerado demasiado 'liberal' por los sindicatos de trabajadores y de estudiantes, ya ha sido enmendado antes de que sea debatido en el Parlamento.

Aunque algunos sindicatos reformistas se han felicitado de las enmiendas y otros, más radicales, piden la retirada del proyecto y convocaron estas huelgas y manifestaciones en todo el país.

Los estudiantes de secundaria, muy activos en precedentes jornadas de protesta, temen que el proyecto generalice la precariedad laboral.

Varias decenas de escuelas estaban bloqueadas el jueves por la mañana por estudiantes, y otras fueron cerradas para evitar "desbordamientos".

La ministra de Trabajo, Myriam el Khomri, reiteró que "comprendía las preocupaciones de los jóvenes", pero defendió una "ley necesaria y justa".

De ninguna manera se va a retirar esta reforma "inteligente, audaz y necesaria", declaró este jueves el primer ministro, Manuel Valls.

Las huelgas afectan sobre todo a los transportes (metro, trenes) mientras que el transporte aéreo también está ligeramente perturbado por una huelga de controladores aéreos.

La emblemática Torre Eiffel de París permanecerá cerrada este jueves debido a las protestas, según la compañía que gestiona el monumento. Más de 200 desfiles y manifestaciones están previstos en toda Francia.

"Habrá mucha gente (...) en las calles, estoy convencido de ello. Todos los trabajadores se sienten afectados por esta ley de trabajo" afirmó el miércoles Philippe Martinez, líder de CGT, el principal sindicato opuesto a la reforma.

Por su parte, Jean-Claude Mailly, secretario general Fuerza Obrera (FO), también contrario a la medida, anunció nuevas jornadas de movilización. "Estamos en lucha" , afirmó.



El 9 de marzo otra jornada similar congregó en todo el país a más de 200.000 manifestantes (450.000 según los organizadores). Decenas de miles de jóvenes y empleados también se manifestaron el 24 de marzo contra este proyecto, la última gran reforma del mandato de cinco años (2012-2017) de François Hollande.

- Mayor flexibilidad -

La reforma prevé mayor flexibilidad en el mercado de trabajo, en un país donde el desempleo es superior al 10% y en el que las pequeñas y medianas empresas dudan en contratar personal debido a lo que consideran rigideces del mercado.

La reforma trata de reforzar la negociación en el seno de las empresas, en especial sobre la duración del tiempo de trabajo, y clarificar las normas sobre despidos por motivos económicos.

Ante las protestas de los sindicatos y a pesar de las críticas de las organizaciones patronales, el gobierno renunció finalmente a las medidas más criticadas, como la instauración de un máximo de indemnización en caso de despido abusivo.

La magnitud de la movilización servirá de test para el gobierno socialista y para el presidente Hollande, muy fragilizados por la hostilidad de parte de los electores de izquierda ante esta reforma, cuando solo quedan 13 meses para la elección presidencial en 2017.

Esta jornada de protesta se produce poco después de que el jefe de Estado francés sufriera un humillante revés político.

Por falta de consenso político, Hollande se vio obligado a enterrar el miércoles una reforma constitucional que había anunciado tras los atentados de París en noviembre.

El texto fracasó debido a una medida muy polémica la retirada de la nacionalidad a los binacionales condenados por crímenes terroristas, que el presidente francés quería inscribir en la Constitución.

Este revés político, el más grave sufrido por Hollande en cuatro años de presidencia, hipoteca aún más sus posibilidades de ser reelegido en 2017 para un segundo mandato.

Según un sondeo Ipsos-Sopra Steria, publicado el miércoles, Hollande sería eliminado ya en la primera vuelta de la elección presidencial, sea quien fuere su adversario de derecha.

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