Desde Abiyán (AFP)

Europa retrocede en África pero sigue omnipresente

Por su historia, Europa sigue siendo el primer actor extranjero en África, pero ha perdido terreno ante nuevas potencias como China, que ahora es el primer país independiente socio del continente.

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Un cartel del Foro de Negocios Unión Europea-África, fotografiado en Abiyán el 27 de noviembre de 2017 - AFP/AFP
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Por su historia, Europa sigue siendo el primer actor extranjero en África, pero ha perdido terreno ante nuevas potencias como China, que ahora es el primer país independiente socio del continente.

"Europa es el socio más antiguo, por eso deja margen a los demás, es una evolución lógica. Pero es Europa la que está al frente, hay una historia común", resume Pierre Dagbo, profesor de ciencias políticas en la universidad Félix-Houphouët-Boigny de Abiyán y autor de "La diplomacia africana, teoría y práctica".

"Europa es el primer socio comercial, el primer inversor, el primer proveedor de fondos", confirma una fuente diplomática en Bruselas.

En 2015. los intercambios entre Europa y África fueron de 286.000 millones de euros, con una balanza comercial favorable para la UE de 22.000 millones.

El Viejo Continente inyectó además un cantidad similar ?unos 21.000 millones de euros? en ayudas a África, una cifra muy superior a las de Estados Unidos y China en esta materia.

"Cuando dicen que China ha adelantado a Europa, hay que relativizar. Europa sigue teniendo su lugar", explica una fuente diplomática en Abiyán, que recuerda que el continente "sigue siendo la referencia", como demuestran las lenguas que se hablan en África, la cooperación cultural y universitario o la presencia militar.

Sin embargo, las cifras demuestran que la competencia es cada vez más dura.

Según el ministro chino de Comercio, el volumen de intercambios comerciales entre China y África alcanzó 149.200 millones de dólares en 2016 (56.900 millones de importaciones y 92.300 millones de exportaciones chinas).

Además, y por octavo año consecutivo, China es el primer socio comercial de África, muy por delante de Francia y Alemania.

Esta cuestión, junto a la inmigración y a la seguridad, estará sobre la mesa en la quinta cumbre entre la Unión Europea (UE) y la Unión Africana (UA) que se celebra este miércoles y el jueves en Abiyán, donde se espera la presencia de 83 jefes de estado y de gobierno, así como más de 5.000 participantes de 55 países africanos y 28 europeos.

- "Política agresiva" de China-

China está llevando a cabo una política de donaciones y préstamos con intereses muy bajos, que le permiten participar en grandes proyectos de infraestructuras.

"Tienen una política muy agresiva, en el buen sentido de la palabra, en préstamos, que seduce a los estados" africanos, apunta un observador económico.

Según la agencia oficial china Xinhua, que cita a Fitch Ratings, los préstamos de China a África en los últimos diez años sumaron 67.200 millones de dólares, es decir, 12.500 millones más que los préstamos del Banco Mundial.

"Los aspectos que más atraen a las empresas chinas hacia África son el potencial de desarrollo, los recursos [naturales] y el mercado", explica Xu Tiebing, profesor de Relaciones Internacionales en la universidad de Comunicación de China.

"El gobierno chino tiene el 'complejo del Sur', cree que cuando el Sur sea poderoso, el mundo será más equilibrado. Piensan que, como dos de los tres polos de desarrollo en el mundo ?Europa y América del Norte? están decreciendo, África, América Latina y Asia son el destino natural de las inversiones chinas", añade.

Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) también han tomado posiciones en el continente.

En particular, Brasil, que tiene relaciones históricas en África y ha extendido su influencia en los países donde se habla portugués, aunque su actividad se ha visto frenada por su propia crisis política.

El comercio Brasil-África representó un 12.433 millones de dólares (7.830 millones de exportaciones brasileñas) en 2016, menos que en 2013, cuando eran todavía de 28.500 millones.

"Con [el presidente] Lula (2003-2010), las relaciones entre Brasil y África vivieron un periodo de gran intensidad", explica el profesor de Relaciones Internacionales Pio Penna Filho, de la universidad de Brasilia.

Sin embargo, con la llegada de Dilma Rousseff (2011-2016), Brasil "no puso fin a su política africana pero disminuyó en intensidad" por la crisis en Brasil.

El profesor Dagbo subraya que, a partir de ahora, África tendrá que invertir la tendencia de los intercambios comerciales para que el resto del mundo deje de considerarla una "zona de materias primas".

"Hay que salir de las relaciones hegemónicas de la colonización y crear las condiciones para que África se desarrolle e manera endógena", asegura.



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