Desde Beirut (AFP)

En Líbano, Hezbolá lanza su videojuego sobre la guerra de Siria

Con un arma corta y provisto de granadas, Ahmed pasa de una batalla a otra en territorio sirio. Es el héroe de un videojuego sobre la guerra en Siria, concebido por el movimiento chiita libanés Hezbolá y presentado el miércoles en Beirut

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Un hombre, jugando al videojuego sobre la guerra de Siria creado por el movimiento chiita libanés Hezbolá, el 27 de febrero de 2018 en Beirut - AFP/AFP
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Con un arma corta y provisto de granadas, Ahmed pasa de una batalla a otra en territorio sirio. Es el héroe de un videojuego sobre la guerra en Siria, concebido por el movimiento chiita libanés Hezbolá y presentado el miércoles en Beirut

El movimiento islamista, que participa en Siria junto al poder de Bashar Al Asad contra rebeldes y yihadistas, organizó una ceremonia en las afueras de Beirut, feudo suyo, para presentar este juego, titulado "Defensa sagrada - Proteger la patria y los santuarios" religiosos.

El juego refleja "la experiencia de Hezbolá en Siria", afirma a la AFP uno de sus creadores, Hasan Allam, de la unidad de medios electrónicos del movimiento, un departamento que ya ideó otros videojuegos relacionados con la acción de Hezbolá contra Israel en territorio libanés.

"La idea nació a partir de acontecimientos reales sobre el terreno, tanto en Siria como en la frontera líbano-siria, y en Líbano", añade.

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Foto de un usuario del videojuego sobre la guerra de Siria, concebido por el movimiento chiita libanés Hezbolá, el 27 de febrero de 2018 en el sur de Beirut (AFP/AFP)

El juego comienza con la entrada de su héroe, Ahmed, en el santuario de Sayeda Zeinab, un importante lugar sagrado del chiismo situado en las afueras de Damasco y que alberga el mausoleo de una de las nietas del profeta Mahoma.

El santuario es bombardeado por los rebeldes y Ahmed, que aparece en uniforme militar, toma las armas para unirse a sus hermanos de combate en el campo de batalla.

- Explicar lo que ocurrió -

A través de las diferentes etapas del juego, sus diseñadores eligieron centrarse, principalmente, en el grupo Estado Islámico (EI), si bien la inscripción de su bandera negra fue difuminada.

Aliado de Irán y muy influyente en la vida política libanesa, Hezbolá está considerado por Washington como un grupo "terrorista". Oficialmente, participa en la guerra de Siria desde 2013.

Principalmente gracias a este apoyo y al de la fuerza aérea de Moscú, el régimen de Bashar Al Asad, en mal lugar frente a rebeldes y yihadistas, logró reforzar posiciones en el conflicto sirio.

En vistas a su comercialización, el videojuego apunta especialmente hacia los simpatizantes del movimiento chiita libanés.

El objetivo, explica Allam, es permitir que los jugadores entiendan "lo que ha pasado, y qué hacían los combatientes que se 'sacrificaron'".



Cuando empezó su campaña en Siria, Hezbolá justificó su intervención alegando la necesidad de defender el santuario de Sayeda Zeinab, un destacado lugar de peregrinación para numerosos chiitas procedentes de Irán, Irak y Líbano.

Pero su actuación militar evolucionó hasta convertirse, según la retórica del partido, en una lucha contra los grupos "takfiris", un término árabe que designa a quienes se permiten calificar a los demás de "apóstatas".

Para el movimiento, esta denominación engloba a un amplio abanico de facciones que combaten al régimen sirio, desde grupos rebeldes a yihadistas del EI.

- Más de 12 años -

Las batallas del videojuego se vuelven cada vez más complicadas a medida que pasan las pantallas, hasta llegar a la frontera libanesa, en la región de Al Quseir, donde Hezbolá admitió en 2013 haber luchado contra facciones insurgentes, mucho antes del auge del grupo EI.

El juego termina con la batalla de Ras Baalbeck, donde Hezbolá y el ejército libanés libraron dos ofensivas distintas para expulsar al grupo EI de un enclave montañoso libanés que conquistó, en la frontera siria.

Esta batalla se saldó en verano de 2017 con la derrota de los yihadistas, cuyos últimos combatientes fueron evacuados a regiones de Siria que escapaban al control del régimen.

En una sala de recreativos de la periferia sur beirutí, Husein Mhanna prueba el nuevo videojuego de Hezbolá, pensado para mayores de 12 años.

"¡No sé de dónde vienen los tiros!", exclama el joven de 25 años, gran aficionado a los videojuegos pero que, sin embargo, no ha conseguido pasar del "nivel 2".

Asegura que le "encantó" el juego, agregando que "quería disparar contra todo el mundo".

La guerra en Siria, que comenzó en 2011 a raíz de una revuelta contra el régimen de Bashar Al Asad, ha ido ganando complejidad a lo largo de los años con la implicación de los yihadistas y de diferentes potencias regionales e internacionales. Ha dejado más de 340.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.

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