Desde Atenas (AFP)

En la playa o en el café, los griegos continúan su rutina aunque sin ánimo

"Todo el mundo está muy triste, deprimido", como es habitual, los griegos se encontraban este domingo en la playa, en el café o en la iglesia, pero el ambiente era depresivo a causa de la incertidumbre de los próximos días.

Grecia, UE, deuda, gobierno
Los griegos disfrutan del domingo en una playa de Atenas el 28 de junio de 2015. - AFP/AFP
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"Todo el mundo está muy triste, deprimido", como es habitual, los griegos se encontraban este domingo en la playa, en el café o en la iglesia, pero el ambiente era depresivo a causa de la incertidumbre de los próximos días.

En la playa del sector pudiente de Glyfada, a una media hora de Atenas, todas las reposeras están ocupadas, a pesar de que el cielo se encuentra algo nuboso. En la terraza de un café de moda, el Balux, Anna Apostolopoulos, de 42 años, ataviada con un vestido rayado y con un sombrero de paja, degusta su infusión.

A pesar del decorado, "todo el mundo está muy triste, nervioso y deprimido", asegura. Ella misma "miró la televisión durante todo el sábado, y no quería ir la playa", pero está decidida a hacerlo este domingo, "porque se lo había prometido a mi hijo".

Hace dos días, Anna esperaba aún "que pasara alguna cosa" para impedir una ruptura entre Grecia y el resto de Europa.

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La crisis financiera griega (AFP/AFP)

Pero, después de que el primer ministro de izquierda radical, Alexis Tsipras, anunciara un referendo sobre el proyecto de acuerdo de Grecia con sus acreedores y que estos dijeran que no prolongaban el programa de ayuda que le brindan, llegó la angustia.

"Ahora, el milagro para mí sería que la gente vote 'Sí'", suspira.

A pocos metros del lugar, Joanna Avayanos, en bikini, pasea a su pequeña hija en su cochecito. Esta química farmacéutica constata que "esto parece ir muy mal".

Ella "quisiera creer que hay una solución", "hay que esperar a verlo", piensa. "La gente continúa saliendo a comer o yendo a la playa. Continuamos viviendo pero ya no hay más lujos, no más pares de zapatos o bolsos nuevos", destaca.



Con su madre, Joanna intentó retirar dinero el sábado: "fuimos a dos cajeros automáticos y decían que había un problema. En el supermercado no pudimos utilizar la tarjeta de crédito. No sé qué ocurre".

- "Caídos en la trampa" -

No todo el mundo se encontraba en la playa o en el café este domingo, algunos continuaban concentrándose frente a las máquinas distribuidoras de dinero. Frente a una sucursal del Banco Nacional en los suburbios de Atenas, una veintena de personas esperaban pacientemente a pleno sol.

Otros no han intentado recuperar sus ahorros porque simplemente no los tienen. Por ejemplo, Stefanos Kollias, de 36 años, empleado en una empresa informática, gana 11.000 euros (12.282 dólares) anuales contra 15.000 pocos años atrás.

Andreas Nikolopoulos, de 40 años, explica que todo su dinero lo tiene en casa. Este experto en seguridad no teme a los robos pero en cambio sí por Grecia, y augura un futuro "sombrío". "Yo tengo familia en Australia, Canadá, y tengo una propuesta de empleo en Múnich (...) Pero mis vecinos, los amigos, la familia, han caído en la trampa", estima este creyente frente a la iglesia del barrio popular de Pangrati.

A algunos metros de él, una joven también creyente, sonriente, de 17 años de edad, Marina Stoianovich, quiere mantener la esperanza, inclusive en caso de un Grexit (salida de Grecia de Europa): "vamos a estar en un país diferente, vamos a controlar nuestra economía(...) encontraremos el medio para hacerlo".

Que se vote o no en referendo el domingo da igual para muchos, que piensan que "de todas maneras, las dos respuestas son malas, abandonar el euro o seguir así (con la austeridad)", resume Antonios Kouzis, de 72 años, cuya jubilación cayó de 1.400 euros a 1.000 euros mensuales.

"Tenemos miedo... pero esperamos lo mejor", "hemos tenido demasiados años malos", confía Fotini, una anciana de 76 años que espera a una amiga sentada en un banco de la plaza Syntagma. "La gente quiere una buena vida, trabajo. Hay demasiados hombres y mujeres sin empleo. No es justo", apostilló.

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