Desde Mont Halgourd (Irak) (AFP)

En el Kurdistan iraquí, los novios se dicen "sí" en lo alto de las montañas

Salar y Soma se conocieron haciendo trekking y para su boda decidieron celebrarla por todo lo alto a 2.000 metros de altura. La primera mañana de vida juntos, emprendieron la ascensión del monte Halgurd, la segunda montaña más alta de Irak, de 3.600 metros.

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Salar Chomany y Soma Mohammed, acaban de casarse e inician la ascensión del monte Halgurd, segunda montaña más alta de Irak, que culmina a 3.600 metros - AFP/AFP
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Salar y Soma se conocieron haciendo trekking y para su boda decidieron celebrarla por todo lo alto a 2.000 metros de altura. La primera mañana de vida juntos, emprendieron la ascensión del monte Halgurd, la segunda montaña más alta de Irak, de 3.600 metros.

Salar Chomany, de 34 años de los que ha pasado doce subiendo montañas, ha hecho de esta pasión su trabajo: desde su localidad de Choman, en la frontera con Irán, es guía de compañías petroleras que exploran el norte montañoso de Irak.

Su esposa Soma Muhammed, de 28 años, estudia ciencias de la educación en Koysinjaq, otra localidad montañosa cercana a Irán. También es una amante del montañismo, un deporte cada vez más popular en el Kurdistán iraquí.

Para esta boda en las alturas, familiares, amigos y compañeros de trekking se calzaron las botas, las gafas de sol e incluso chaquetas de abrigo, ya que en altura, estaban lejos de la ola de calor que ha hecho subir los termómetros en Irak a más de 50 grados.



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Salar Chomany y Soma Mohammed pasaron su noche de bodas en una carpa a 2.000 metros de altura, antes de iniciar la ascensión del monte Halgurd, en Irak (AFP/AFP)

Pero sin olvidar las tradiciones. En equipo deportivo o en trajes tradicionales, los invitados bailaron alrededor de los recién casados el "dabkeh" kurdo, el baile tradicional de la región.

Las mochilas llenas, camisetas y chaquetas amarillas y pantalones azules, Salar y Soma, pudieron descansar en su carpa tras un festín de fruta fresca y queso del pueblo cercano.

Y es que, como lo dice el proverbio, los kurdos que siguen esperando su Estado desde hace siglos, "solo tienen como amigo la montaña".

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