Desde Londres (AFP)

En 20 años, los temores británicos sobre el Eurotúnel se han disipado

Los miedos a una invasión de animales rabiosos, de terroristas o de inmigrantes clandestinos se apoderaron de los británicos antes de la inauguración del túnel del Canal de la Mancha el 6 mayo de 1994, pero después de 20 años se han disipado.

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El maquinista de tren Willy Crooks, de 46 años, conduciendo un tren al Eurotúnel entre Calais y Folkestone (Francia e Inglaterra, respectivamente), el 10 de abril de 2014 - AFP/AFP/Archivos
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Los miedos a una invasión de animales rabiosos, de terroristas o de inmigrantes clandestinos se apoderaron de los británicos antes de la inauguración del túnel del Canal de la Mancha el 6 mayo de 1994, pero después de 20 años se han disipado.

Los detractores del proyecto en la orilla norte del canal que separa Francia de la isla de Gran Bretaña temían un recrudecimiento del narcotráfico, la aparición de un hongo en el vergel de Kent, e incluso una plaga de arañas francesas o de temibles polillas devastadoras de colmenas. Otros temían una competencia letal para los 'ferries' que cruzan el canal, la aparición de hordas de camiones en la campiña inglesa o una quiebra de la empresa explotadora, Eurotunnel.

Las hipótesis más dramáticas eran las relativas a un hundimiento de galerías subterráneas debido a inundaciones, terremotos, atentados o incendios.

El 10 de febrero de 1986, ocho años antes de la inauguración, el secretario de Estado de Transportes, Nicholas Ridley, se dirigió en estos términos a los diputados escépticos: "¿Llegará la rabia? ¿Nos invadirán los rusos por el túnel? ¿Debe Gran Bretaña seguir siendo una isla?". "Entiendo estos argumentos emocionales pero no creo que sean racionales", agregó.

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Ruedas de un tren del Eurotúnel en un hangar en Coquelles, norte de Francia, el 10 de abril de 2014 (AFP/AFP/Archivos)

Escasamente convencidos, algunos diputados propusieron sellar las ventanillas para evitar que viajeros maleducados tiraran sus desechos durante el viaje y atrajeran a zorros u otros animales dañinos.

De hecho, un animal rabioso fue hallado en 1996 en una playa del sur de Inglaterra, una primicia desde 1922, pero los servicios veterinarios establecieron que el murciélago ratonero ribereño, una especie común en Europa continental, había cruzado el canal de la Mancha por el aire.

En 1994, John Noulton, director de Comunicación de Eurotunnel, trataba de tranquilizar a las personas con claustrofobia argumentando que aunque el túnel estaba oscuro, las condiciones para los viajeros serían similares a las de una "cabina espaciosa de avión durante la noche".

- "Mucho ruido y pocas nueces" -



En 2014, los partidarios del túnel citan al dramaturgo William Shakespeare para subrayar que hubo "mucho ruido y pocas nueces".

Es cierto que hubo un incendio en una lanzadera de carga en noviembre de 1996. O el intento concertado de cientos de indocumentados de adentrarse en el túnel el 26 de diciembre de 2001... Pero exceptuando algunos incidentes, fallos y retrasos aislados, el balance es globalmente positivo.

Veinte años atrás circulaba una broma que decía que en caso de niebla en el canal, los británicos consideraban que el continente estaba cortado de Inglaterra. Hoy, esos mismos isleños viven mal una huelga o una interrupción del tráfico. La prensa se hizo ampliamente eco de la ira de los londinenses "atrapados" tras la suspensión de las conexiones ferroviarias y aéreas durante el invierno de 2009.

En 1994, un 75% de ellos señalaban en los sondeos que no contemplaban cruzar a Francia bajo el mar. Psicólogos y psiquiatras opinaban sobre los eventuales traumas que provocaría un anclaje al continente.

En octubre de 2012, poco después de los Juegos Olímpicos de Londres que favorecieron los cruces por debajo del canal, se alcanzó la cifra de 300 millones de pasajeros y se evaporó una amenaza ancestral. Los responsables británicos de Defensa se habían movilizado contra el proyecto de túnel acariciado en 1802 por Napoleón Bonaparte, su enemigo público Nº 1.

En 1858, el primer ministro Lord Palmerston se opuso a la excavación de galerías exclamándose "¿Por qué acortar una distancia que encontramos ya demasiado corta?". Londres y París son hoy buenos socios, aunque los proeuropeos que entreveían dos décadas atrás la luz al final de túnel después de siglos de "espléndido aislamiento" podrían decepcionarse pronto.

En 2017, los británicos se pronunciarán mediante referéndum si quieren continuar en la Unión Europea (UE). Y la mayoría está tentada por una ruptura con el continente.

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