Desde Hong Kong (AFP)

El multimillonario hongkonés Li Ka-shing mira hacia Europa

Conocido por su olfato para los negocios y su propensión a invertir en el momento apropiado, el multimillonario hongkonés Li Ka-shing comienza a apartar su mirada de una China que se queda sin aliento y busca su nuevo filón en Europa.

China, HongKong, economía, finanzas
El magnate Li Ka-shing sonríe durante una rueda de prensa en Hong Kong el 9 de enero de 2015 - AFP/AFP/Archivos
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Conocido por su olfato para los negocios y su propensión a invertir en el momento apropiado, el multimillonario hongkonés Li Ka-shing comienza a apartar su mirada de una China que se queda sin aliento y busca su nuevo filón en Europa.

Li Ka-shing y su vasto imperio, simbolizado por un rascacielos de 63 pisos, son emblemáticos en la excolonia británica. Cotidianamente, sus decisiones afectan a los siete millones de habitantes del enclave devuelto a China.

Pero, actualmente, parece interesarse más en el exterior, como demuestra el reciente anuncio de "discusiones exclusivas" en vistas a comprar la empresa británica operadora de telefonía móvil O2 a la española Telefónica, por un mínimo de 12.000 millones de euros.

Paralelamente, se quita de encima activos en China y Hong Kong en tanto su imperio se encuentra en fase de reorganización, con la fusión y recortes previstos de dos mastodontes, Cheung Kong y Hutchison Whampoa.

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Una tienda del operador de telefonía móvil O2 en Londres, en una imagen del 23 de enero de 2015 (AFP/AFP/Archivos)

El año pasado, el magnate, a veces apodado 'Superman', despejó los rumores que anunciaban que daría la espalda a China. "Es una enorme broma", dijo entonces. Pero los analistas estiman que Li Ka-shing ha asumido el agotamiento de la economía china y que le preocupan los sobresaltos políticos en Hong Kong. En el otoño (boreal), las manifestaciones a favor de un verdadero sufragio universal paralizaron barrios enteros de la ciudad.

- Nuevos horizontes -

El magnate "se inquieta por la desaceleración del crecimiento económico en China" y esto "explica en gran parte las espectaculares decisiones de los últimos meses", dice a la AFP el analista financiero Castor Pang.

Li se desembarazó de importantes activos inmobiliarios adquiridos en los años noventa en China, cuyo crecimiento se ha desacelerado en 2014 a niveles no vistos desde hacía más de 24 años.

Su buque insignia, el holding Cheung Kong, anunció en enero la compra de la empresa ferroviaria británica Eversholt Rail Group por 3.300 millones de euros.

El financiero busca hacer buenos negocios en Europa, estima Castor Pang, quien es director de investigación de Core Pacific-Yamaichi International. "Siempre tuvo la habilidad para comprar al precio más bajo, tal vez por eso eligió Europa en este momento", añade.



Para el analista independiente Francis Lun, la aventura de O2 significa claramente que Li Ka-shing prescinde de Hong Kong y su región. Las sociedades resultantes de la reorganización de su imperio estarán registradas en las Islas Caimán. "Traslada sus sociedades a las Caimán, reduce sus activos chinos y hongkoneses e invierte en los que se podría llamar sectores políticamente seguros", añade Lun.

Los analistas también estiman que está preparando su sucesión.

- Un empresario iconoclasta -

El hombre más rico de Asia, que según Bloomberg posee una fortuna de 31.400 millones de euros, nació en la ciudad china de Chaozhou en 1928. Su familia huyó a Hong Kong durante la guerra sino-japonesa. Una vez contó a la revista Forbes que siendo pequeño, sentado en los bancos de la escuela, escuchaba el estallido de las bombas que caían.

En 1950, creó su primer negocio, una fábrica de flores de plástico bautizada Cheung Kong, nombre cantonés del río Yangtzé, con una inversión de 8.700 dólares.

Después, invirtió en el sector inmobiliario, haciendo fortuna en los años sesenta, antes de multiplicar sus incursiones en numerosos sectores: distribución, telecomunicaciones, servicios...

Pero el magnate se interesaba desde hacía tiempo en el extranjero, por lo que en los ochenta invirtió en Canadá, en el mercado inmobiliario y en el energético.

Con este cambio de rumbo, Li Ka-shing explica actuar por los intereses de la nueva generación. Tras el anuncio de reorganización, cuando se le preguntaba si le pasaría el testigo a su hijo Víctor, respondió: "los rieles ya están instalados, todo el mundo tiene un objetivo, es una buena cosa".

Pero nadie cree que se jubile. "No pienso que se retire de los negocios, no es la manera de pensar china", dice Lun. "Incluso, si no pudiera caminar, igualmente iría al trabajo todos los días", apostilla.

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