Desde Parque de Akagera (Ruanda) (AFP)
El león regresa a Ruanda tras quince años de ausencia
Atontados por los tranquilizantes administrados para facilitar su largo trayecto desde Sudáfrica, dos leones y siete leonas vacilan, antes de acabar sumergiéndose en la negra noche para camuflarse en las altas hierbas del parque ruandés de Akagera.
2 de julio de 2015
Un león en el Zoológico Kamla Nehru en Ahmedabad, India, el 23 de marzo de 2013 - AFP/AFP/Archivos
Atontados por los tranquilizantes administrados para facilitar su largo trayecto desde Sudáfrica, dos leones y siete leonas vacilan, antes de acabar sumergiéndose en la negra noche para camuflarse en las altas hierbas del parque ruandés de Akagera.
El predador regresa por fin al parque nacional de Akagera, la gran reserva animal de Ruanda (este), tras 15 años de ausencia.
Quedó diezmado hace unos años tras el genocidio de 1994 que dejó unos 800.000 muertos, en su mayoría de la minoría tutsi, después de que refugiados ruandeses regresaran al país desde Uganda y Tanzania.
Estos últimos ocuparon una parte del parque y exterminaron al depredador para proteger a sus ganados.
"Todavía tengo las fotos de los tres últimos leones que fueron envenenados (...) fue muy triste", recuerda Tony Mudakiwa, veterinario.
Después de más de treinta horas de viaje en avión y en camión, los contenedores donde se desplazan los felinos son descargados uno por uno con la ayuda de una grúa.
Antes de ser liberados en plena naturaleza, los animales, donados a Ruanda por dos reservas de la provincia sudafricana de Kwazulu-Natal pasarán dos semanas dentro del cercado de 2.500 m2 para aclimatarse a su nuevo entorno.
"Esto es el principio de un fantástico capítulo para los leones de Ruanda", se congratula Jes Gruner, director del parque de Akagera. "Parece que están en muy buena salud".
En la pista que conduce a la entrada norte del parque, los escolares llegados para dar la bienvenida al convoy dan palmas. "¡Gracias, dirigentes, por haber traído los leones!", claman al unísono.
"Estamos muy felices de acoger a estos animales en nuestro país", asegura, orgulloso, su profesor, Julius Bayime.
"Estamos encantados pues [esta reintroducción] es buena para nuestro turismo y es una etapa importante para la conservación", abunda Yamina Karitanyi, responsable de turismo en la Oficina de Desarrollo de Ruanda (RDB).
- El rinoceronte, próximo objetivo -
Los habitantes de la zona, sin embargo, se debaten entre el entusiasmo y la preocupación. Si bien los leones atraerán a los turistas, los ganaderos del lugar, muy numerosos, temen por la suerte de sus animales.
A unos metros de la entrada del parque, Emmanuel Nkwiyenayo, de 25 años, da de beber a sus vacas lecheras.
"Está bien que haya leones en el parque, pues atraerán turistas y producirán ingresos en Ruanda", dice, al tiempo que espera que los depredadores no destruyan su ganado. "Las hienas ya mataron a dos de mis vacas", cuenta.
Para limitar los conflictos entre los depredadores y las poblaciones de la zona, se ha levantado una barrera electrificada de un centenar de kilómetros alrededor del parque. Los leones están equipados con un collar que permite su localización permanente por satélite.
"Por supuesto, un león puede matar a una vaca, pero ahora que existe el cercado, hay menos riesgos", considera Phocus Rukundo, otro ganadero de 40 años.
"Estoy seguro de que algunos todavía están preocupados", reconoce Sarah Hall, encargada del turismo y la comunicación en African Parks, una oenegé especializada en la rehabilitación de parques naturales. Pero "ha habido una enorme sensibilización en el parque", en aras de esta reintroducción, explica.
Se han representado obras de teatro pedagógicas en las localidades cercanas al parque y los vecinos organizaron un campeonato de fútbol llamado "El Rey León".
El 5% de los ingresos de las reservas naturales de Ruanda, cuyo turismo de avistamiento de animales se centra sobretodo en los gorilas del parque natural de los Volcanes (noroeste), se dedican a proyectos comunitarios, como la construcción de escuelas y hospitales.
A partir de ahora, los responsables del Akagera trabajan en la reintroducción de los rinocerontes en el parque. "Sin los leones, era como si tuviera una mano con sólo tres dedos", confía uno de ellos, Eugène Mutangana. "Ahora tengo cuatro y con los rinocerontes, mi mano estará entera".


