Desde Adén (AFP)

El Banco Central de Yemen, el otro frente de la guerra

En el interior del edificio del Banco Central en Adén, acribillado de balas, los empleados ordenan pilas de dinero. Luchando contra el hundimiento de la economía nacional, esta institución simboliza los efectos devastadores de la guerra en Yemen.

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Empleados cuentan billetes en el Banco Central de Yemen, en Adén, el 13 de diciembre de 2018 - AFP/AFP/Archivos
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En el interior del edificio del Banco Central en Adén, acribillado de balas, los empleados ordenan pilas de dinero. Luchando contra el hundimiento de la economía nacional, esta institución simboliza los efectos devastadores de la guerra en Yemen.

Iniciado hace cuatro años, el conflicto entre los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, y el poder, respaldado por Arabia Saudita, ha provocado una catástrofe humanitaria y una profunda crisis económica en este país, el más pobre de la península Arábiga.

Yemen atraviesa lo que los diplomáticos llaman "hambre de empleos y salarios" y el Banco Central, que tuvo que ser trasladado a Adén, la gran ciudad del sur y capital de facto del gobierno, no consigue llevar a cabo su papel.

La institución hace todo lo posible para apoyar la moneda nacional, el rial, que ha perdido dos tercios de su valor desde 2015. El desempleo no deja de crecer y millones de yemeníes no tienen medios para conseguir los alimentos básicos.

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Imagen de un niño yemení que sufre malnutrición, en el pueblo de Al Mutaynah, en el oeste de Yemen, el 29 de noviembre de 2018 (AFP/AFP)

En un contexto de inflación creciente, el Banco Central espera una inyección de 3.000 millones de dólares (unos 2.600 millones de euros) de la parte de Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, señaló el vicegobernador del banco, Shokeib Hobeishy, sin precisar la fecha.

Si se confirman, estos depósitos se sumarán a los 2.200 millones de dólares (1.900 millones de euros) de fondos inyectados por Riad en un banco más dependiente que nunca de las ayudas internacionales.

Hobeishy admitió que la institución tiene problemas para imponer su autoridad en las filiales situadas en las zonas controladas por los rebeldes, incluyendo la capital, Saná, en manos de los hutíes desde 2014.

- "Más peligroso" -

El gobierno trasladó la sede del Banco Central de Saná a Adén en 2016, tras sospechar que los rebeldes se habían apoderado de una parte de las reservas, lo que los hutíes niegan. El país tiene ahora dos centros de poder con dos políticas presupuestarias paralelas para una misma moneda.

La economía estuvo ausente del acuerdo concluido la semana pasada en Suecia entre los beligerantes, que acordaron una tregua en Hodeida, principal frente de la guerra desde hace varios meses.

Según un diplomático presente en Suecia, los hutíes rechazaron que el Banco Central en Adén pague los salarios de los funcionarios en todas las regiones del país, como reclama el gobierno.



Esta institución es actualmente "el frente más peligroso de la guerra", declaró a la AFP Wesam Qaid, un responsable de la oenegé Small and Micro Enterprise Promotion Service, que trabaja para el desarrollo económico.

"Miles de personas murieron por los bombardeos, las minas y las operaciones militares", dijo. "Pero muchas otras murieron a causa de la pobreza, el hambre, la falta de atención médica, mientras que el Banco Central está atrapado en el conflicto".

Después de 2015 y la intervención militar saudita en el conflicto, la economía nacional cayó un 50% y la inflación tendría que alcanzar más de 40% en 2018, según el Banco Mundial.

Los yemeníes además tienen miedo de depositar su dinero en los bancos locales.

"Los bancos dicen a menudo: 'no tenemos dinero. Vuelva mañana, vuelva la próxima semana'", dijo un empleado 54 años en una escuela de Adén.

Las empresas critican por su parte los largos procesos para obtener las cartas de crédito necesarias para las importaciones en un país dependiente de ellas.

En una carta enviada en noviembre al primer ministro, Main Said y al gobernado del Banco Central, Mohamed Zemam, la Cámara de Comercio de Adén presentó las dificultades con las que se encuentran los comerciantes en las regiones rebeldes para importar productos de primera necesidad.

Según una directiva del Banco Central, los comerciantes solo pueden pagar en efectivo.

Zemam también indicó que cinco de sus empleados, temiendo por su seguridad, huyeron de Saná hacia Adén, antes de figurar en una "lista negra" de los rebeldes.

"Pedimos a los rebeldes que dejen el sector bancario tranquilo", dijo. "Es el único medio para alimentar a la gente".

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