Desde Río de Janeiro (AFP)

Constructora admite formación de cártel para obra de metro en Brasil

Una de las mayores constructoras de Brasil, Camargo Corrêa, se declaró culpable de formación de cártel para fraguar licitaciones de construcción de líneas de metro en ocho estados del país, informó el lunes el ente oficial de regulación de la competencia.

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Vías de metro en Sao Paulo, el 28 de abril de 2017 - AFP/AFP/Archivos
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Una de las mayores constructoras de Brasil, Camargo Corrêa, se declaró culpable de formación de cártel para fraguar licitaciones de construcción de líneas de metro en ocho estados del país, informó el lunes el ente oficial de regulación de la competencia.

Al menos nueve empresas brasileñas -entre ellas Odebrecht, involucrada en un escándalo que implicó a decenas de políticos- participaron en el contubernio, que se presentó en "por lo menos 21 licitaciones públicas" entre 1998 y 2014, precisó el Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade) en un comunicado.

Las nueve empresas, aparte de Camargo Corrêa y Odebrecht, son Andrade Gutierrez, OAS, Queiroz Galvão, Carioca, Marquise, Serveng y Constran.

El organismo oficial señala además que "es posible que otras diez constructoras hayan participado en esa colusión", entre ellas la francesa Alstom y la alemana Siemens.

Camargo Corrêa admitió esos ilícitos en el marco de un "acuerdo de clemencia" firmado con los fiscales de la Operación Lava Jato. Esa investigación desveló desde 2014 una gigantesca trama de sobornos pagados por grandes constructoras a partidos y políticos para ganar licitaciones en la estatal Petrobras.

Los investigadores descubrieron documentos que se referían a un "Tatu Tênis Clube", o Club de Tenis del Tatú, como se llama popularmente a una gigantesca excavadora usada para construir túneles de metro.

El núcleo duro de esa alianza de intereses -formado por los cinco grandes del sector en Brasil -Camargo Corrêa, Andrade Gutierrez, Odebrecht, OAS y Queiroz Galvão- se denominaba a sí mismo el 'G5', según muestran otros documentos incautados.



Las otras empresas incriminadas por Carmargo Corrêa se habrían sumado al grupo en 2008.

"Esas empresas financiaban conjuntamente estudios de viabilidad" y los supuestos competidores celebraban reuniones en las cuales "se dividían los proyectos futuros", apunta el organismo antimonopolio.

En total, hubo 29 reuniones con ese fin entre 2009 y 2013, detalla.

Esas prácticas se intensificaron entre 2008 y 2014, con los numerosos proyectos elaborados con vistas al Mundial 2014 de fútbol y a los Juegos Olímpicos de Rio en 2016.

Siemens ya admitió en 2013, a cambio de beneficios y reducciones de penas, su participación en un cartel para obtener licitaciones de obras de transportes públicos en Sao Paulo.

En el marco de esa investigación, la justicia brasileña acusó el año pasado a cinco ejecutivos de Alstom, así como a dos de la española CAF.

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