Desde Estocolmo (AFP)

Cientos de botellas de coñac y licor rescatadas de barco hundido en 1917 en el mar Báltico

Un equipo sueco rescató centenares de botellas de coñac y licor del naufragio de un barco hundido durante la Primera Guerra Mundial en el mar Báltico.

Suecia, historia, arqueología, gastronomía, alcohol
Dos miembros del equipo Ocean X muestran el 16 de octubre de 2019 unas botellas de licor de un barco de la Primera Guerra Mundial hundido en el mar Báltico - AFP/OCEAN X TEAM/AFP
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Un equipo sueco rescató centenares de botellas de coñac y licor del naufragio de un barco hundido durante la Primera Guerra Mundial en el mar Báltico.

El 22 de octubre, Ocean X, un grupo especializado en la búsqueda y rescate de alcohol de los naufragios, logró sacar del casco del "Kyros" unas 600 botellas de cognac y 300 de un licor de hierbas.

El cargamento tenía como destino la Rusia zarista, pero el "Kyros" fue hundido por un submarino alemán, en mayo de 1917. La tripulación fue reembarcada en un navío con destino a Suecia, desde donde había zarpado el suyo.

El coñac, producido por la ya desaparecida destilería De Haartman, y el licor Bénedictine están siendo analizados en un laboratorio para determinar si aún pueden ser bebidos.

"El mar Báltico ofrece condiciones muy favorables para la conservación de las bebidas (...) es oscuro y muy frío", señaló Peter Lindberg, responsable de la expedición.



Tras localizarse el casco del "Kyros", a 77 m de profundidad, frente a la isla de Aland, entre Suecia y Finlandia, el equipo de Lindberg, tuvo que liberarlo de entre redes de pescadores abandonadas.

Para completar su trabajo fue necesario utilizar un submarino teledirigido, puesto que las condiciones de trabajo se revelaron riesgosas.

A simple vista, las botellas parecen estar en buen estado, en particular las de coñac que están selladas con estaño. Entre el tapón de corcho y el líquido pueden verse burbujas de aire.

"El valor de las botellas aún debe determinarse, puesto que la marca de coñac ya no existe", destacó Lindberg.

El rescatista espera lograr un buen precio en una subasta internacional, aunque bromeó: "no estoy seguro de disponer de los medios para poder quedarme con una botella".

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