Desde Gwadar (Pakistán) (AFP)

China construye una nueva ruta de la seda en un puerto perdido de Pakistán

El modesto y periférico puerto pesquero de Gwadar, en el sur de Pakistán, parece estar de suerte. China lo ha elegido para sentar las bases de un ambicioso proyecto de desarrollo con vocación comercial internacional.

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El puerto de Gwadar, el 4 de octubre de 2017, cerca del estrecho de Ormuz, fue elegido como lugar para un gigantesco proyecto de desarrollo - AFP/AFP
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El modesto y periférico puerto pesquero de Gwadar, en el sur de Pakistán, parece estar de suerte. China lo ha elegido para sentar las bases de un ambicioso proyecto de desarrollo con vocación comercial internacional.

Situado en una península árida en el mar Arábigo, Gwadar ("puerta del viento" en lengua baluchi) fue elegido por su emplazamiento estratégico, que a largo plazo le podría valer un papel importante en el comercio mundial.

La ciudad se convertirá en la cabeza de puente del Corredor Económico China Pakistán (CPEC), un proyecto de 54.000 millones de dólares lanzado en 2013 para conectar el oeste de China con el océano Índico, vía Pakistán.

La CPEC es un eje de la iniciativa china "One Belt One Road", para el desarrollo de un cinturón terrestre y de una ruta marítima, que involucra a unos 65 países.

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Pescadores en Gwadar, el 4 de octubre de 2017. (AFP/AFP)

Para Pakistán es un desafío gigantesco en un país con instituciones frágiles, con numerosos grupos violentos de inspiración yihadista o separatista y una corrupción endémica.

"Este puerto ayudará a Pakistán a entablar vínculos con los países vecinos. Toda la nación se beneficiará de Gwadar", pero sobre todo los habitantes locales y los del oeste de Pakistán", prevé el presidente de la autoridad portuaria Dostain Khan Jamaldini.

La provincia de Baluchistán es una de las más pobres y violentas del país.

La población considera que Islamabad la margina y la despoja de sus hidrocarburos y minerales. Los insurgentes separatistas han atacado varias veces las obras del CPEC o a obreros chinos.

El proyecto prevé para 2055 el primer puerto en aguas profundas del país, una zona franca para la industria y 50 km de muelle. Todo ello cerca del estratégico estrecho de Ormuz.

Aunque depende de las aportaciones financieras chinas, el proyecto está abierto a otros inversores. "El puerto de Gwadar no es chino: nuestro socio principal es chino y apreciamos su audacia" recalca Jamaldini.

- Territorio disputado-

China lleva años interesada en Gwadar, donde financió parte del puerto inicial y en 2013 se hizo con el contrato de explotación que estaba en manos de un grupo de Singapur.

Pero el CPEC no suscita unanimidad. India reprocha que cruza Cachemira, manzana de la discordia entre los dos países. Un argumento retomado por el jefe del Pentágono Jim Mattis e interpretado por Islamabad como un intento de "contener a China".

Más allá de la diplomacia, otro de los asuntos clave es la seguridad en Gwadar, reconoce el oficial Kamal Azfar, al mando de la "brigada 440", creada para proteger el CPEC.

Además, el agua y la electricidad escasean en Gwadar y la región se expone a una especulación inmobiliaria, reconoce Sajjad Baloch, director de la Gwadar Development Authority.

Tampoco abunda la mano de obra cualificada, constata Mohamed Siddique, jefe de un hospital local ultramoderno pero inutilizado por "escasez de especialistas".

- Chinatown -

En la propia Gwadar, la actividad económica relacionada con la CPEC es limitada. Sólo hay un buque amarrado en el puerto tres o cuatro veces por mes.

Alrededor de 300 chinos vinculados al proyecto residen en "Chinatown", en viviendas prefabricadas y dispuestas en forma rectángulo de las que sólo salen bajo escolta de la "Brigada 440".

La ciudad y sus 100.000 habitantes vivían hasta ahora de la pesca y de la construcción artesanal de barcas.

Hasta 50.000 personas podrían ser realojadas "gradualmente" para hacer sitio y el puerto pesquero sería trasladado. Se prevé que la población se multiplique considerablemente.

Los empleos serán sobre todo para los habitantes locales, afirma Baloch, seguidos de "los baluchis y luego de los del resto de Pakistán". Pero por ahora pocos se han beneficiado, afirman obreros que fabrican barcas en la playa.

"Esperemos que nos contraten", dice uno de ellos, Juneid, que sueña con una vida mejor para sus hijos.

"Sería desafortunado que los baluchis no se beneficiaran porque agravaría la sensación de privaciones que se remonta a hace décadas", afirma Abdulá Usman, un asistente social.





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