Desde Bruselas (AFP)

Agotadoras negociaciones para salvar el acuerdo comercial UE-Canadá

Las maratonianas negociaciones sobre el acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) continuaban este viernes para lograr la aprobación de la pequeña región belga de Valonia, que por el momento mantiene su veto pese a los recientes "avances".

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El presidente regional valón, Paul Magnette, habla con la prensa tras reunirse con la comisaria europea de Comercio, Cecilia Mallström, el 19 de octubre de 2016 en Bruselas - AFP/AFP
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Las maratonianas negociaciones sobre el acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) continuaban este viernes para lograr la aprobación de la pequeña región belga de Valonia, que por el momento mantiene su veto pese a los recientes "avances".

"Se hicieron avances significativos, especialmente en el dosier agrícola", pero estos son "insuficientes", dijo a los diputados regionales el presidente valón, Paul Magnette, tras negociar con la ministra canadiense de Comercio Internacional, Chrystia Freeland.

La UE intenta alcanzar 'in extremis' este tratado con Canadá, que crearía un espacio de libre comercio de unos 550 millones de habitantes. Para ello, todos los países del bloque deben estar de acuerdo.

Sin embargo, el Gobierno federal belga dirigido por Charles Michel no ha podido todavía dar su aprobación porque necesita el visto bueno de todos sus gobiernos regionales y, hasta el momento, el de Valonia dice 'no'.

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Una pancarta agradeciendo el rechazo valón al acuerdo comercial Canadá-UE, el CETA, sobre la fachada del Parlamento regional, en Namur, Bélgica, el 18 de octubre de 2016 (AFP/Belga/AFP)

"Nos acercamos a la hora de la verdad", reconoció Michel, partidario del CETA, a su llegada a una reunión en Bruselas con sus homólogos europeos, que deberán abordar la política comercial comunitaria.

El presidente del Ejecutivo europeo, Jean-Claude Juncker, había subrayado a primera hora de la mañana que "no existen motivos para decir que estamos en un punto muerto", ya que "las negociaciones siguen en curso".

Aunque la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, había dado de plazo hasta el viernes para que esta región belga de unos 3,6 millones de habitantes dijera 'sí' al CETA, en la práctica los líderes europeos reconocen que todavía hay tiempo.

"Quedan aún algunos días hasta el 27 de octubre" para encontrar una solución, reconoció el jefe de gobierno austríaco, Christian Kern.

La UE y Canadá tenían previsto firmar ese día el acuerdo en una cumbre en Bruselas, en presencia del primer ministro canadiense, Justin Trudeau.



- El 'procedimiento mixto', un 'error' -

La UE se juega con el CETA su credibilidad para alcanzar futuros acuerdos de libre comercio con otras regiones como los que negocia actualmente con Estados Unidos, conocido como TTIP, o con los países del Mercosur.

"La posición internacional de la UE sufrirá mucho, si falla el CETA", aseguró Guntram Wolff, director del centro de análisis Bruegel con sede en Bruselas.

A su juicio, el "error" de los europeos reside en el denominado "procedimiento mixto" que necesita el visto bueno de todos los países del bloque para lograr un acuerdo y, en el caso de Bélgica, de los parlamentos regionales.

Para Guntram, la UE, con unos 550 millones de habitantes, no puede permitirse que "unos 3 millones de personas" puedan bloquear un acuerdo de libre comercio.

Otro de los países reticentes, Rumanía, que junto a Bulgaria exigían la exención de visados para sus ciudadanos que viajen a Canadá, anunció que finalmente alcanzaron con Ottawa "un acuerdo razonable para ambas partes", por lo que Bucarest dará su visto bueno al CETA.

El acuerdo comercial con Canadá, negociado durante siete años, prevé un aumento del comercio total de bienes y servicios entre ambas regiones de un 20%, según sus defensores.

Casi todos los productos, excepto algunos agrícolas como la carne de vacuno o de cerdo, no pagarán derechos de aduana y las empresas europeas podrán acceder a las licitaciones públicas canadienses.

Sin embargo, sus detractores denuncian la falta de transparencia de las negociaciones con Ottawa y temen que siente un precedente para el acuerdo que Bruselas negocia actualmente con Washington, mucho más ambicioso.

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