Pastelería fina C´est Si Bon cambia de imagen
Mantiene la excelente calidad de sus postres familiares, su magnifica atención y la puntualidad en las entregas que la han caracterizado desde su creación hace 28 años.
23 de octubre de 2009 » Archivo
C’est Si Bon, fue concebida en el año 1975 cuando Otie Inurritegui, creadora de esta prestigiosa tienda de pastelería fina, implementó un pequeño local en el que vendía dulces dentro de un centro comercial en Venezuela. A su retorno al Perú en 1981, decidió dar un paso adelante y dedicarse por completo a este negocio. Nació así el primer local de C’est Si Bon en la calle Conquistadores, en San Isidro.
En 1985 inaugurarían un segundo local en Comandante Espinar, donde implementaron además una pequeña cafetería. El éxito fue rotundo, ya que en ese entonces, Lima no poseía muchos lugares cómodos, agradables y de calidad para poder pasar un buen momento.
En los años 90 abrieron un tercer y cuarto local en Chacarilla y en San Borja bajo el mismo concepto de caftería/dulcería y con el mismo suceso. Sin embargo, en el 2001 la empresa familiar prefirió enfocarse en lo que era su especialidad: las tortas. Hoy 28 años después la incansable Otie relanza la imagen de C’est Si Bon, dándole a la marca un toque de modernidad y estilo, pero sin dejar de lado ese sabor familiar que la caracteriza desde su creación.
“Ahora nos dedicamos a preparar, con la misma receta secreta transmitida de generación en generación, tortas infantiles, de bautizo, especiales para cumpleaños, bolas de oro, y también las decoramos al gusto del cliente que tanto conocemos y al que consideramos parte de nuestra propia familia”, menciona la dulce Otie.
Es así como esta prestigiosa pastelería fina, hoy nos presenta su nuevo rostro, cambiado tanto la imagen como el concepto, manteniendo las recetas, la atención y la calidad de siempre.

