Los niños del Llullaillaco y su exposición
En el año 1999 una expedición, liderada por el Dr. Johan Reinhard y la Dra. Constanza Ceruti al Volcán Llullaillaco en los Andes salteños, el sitio arqueológico más alto del mundo halló “tres cuerpos congelados pertenecientes a víctimas de sacrificios humanos de los Incas”
22 de septiembre de 2007 » Archivo
Las comillas responden al texto con el que se describe el hecho en la pág.16 del libro que ambos descubridores publicaron en Salta al año siguiente. Hablande cuerpos congelados, sin proceso de momificación artificial o sea que loscuerpos que se mantenían literalmente intactos (léase: no tocados / que no hanpadecido alteración o deterioro / puros) desde que fueron abrazados por elfrío, horas después de haber sido emplazados en la cima, haceaproximadamente quinientos años. Las investigaciones de laboratorio y losestudios de ADN han revelado que se trata de las momias mejor conservadas quese conocen hasta el presente tal cual lo confirmó el congreso internacional demomias realizado en Oslo en el 2002. Los tres cuerpos pertenecían a niños, unvarón y una niña, ambos de seis años y una joven doncella deaproximadamente quince años. El cuerpo de la más pequeña fue impactadopor un rayo en algún momento de su estadía en la cumbre, motivo por el cual supabellón auricular , hombro izquierdo y parte del tórax, muestranquemaduras. Describiendo Reinhard, que era tal el grado de conservaciónal momento del descubrimiento que ”aún podía percibirse el olor”.
¿La niña del rayo no estaría intacta entonces? Si consideramos que para la culturaInca el rayo, Llibiac, era una de sus divinidades, sería este un toque divino,que distante de producir menoscabo o impureza le otorgaría a la elegidaun relevante carácter sacro.
Sagradas son todas aquellas cosas que de una u otra forma pertenecen a losdioses, mientras que sacrílegos son todos aquellos actos en los cuales seafecta o lesiona la calidad de lo sagrado.
Así como consagrar es transferir, trasformar un bien humano en unodivino, lo opuesto es profanar, o sea que aquello que habiendo sido sagrado oreligioso es restituido al uso y propiedad de los hombres.
Dice Agamben: “…el sacrificio sanciona el pasaje de algo que perteneceal ámbito de lo profano al ámbito de lo sagrado, de la esfera humana a ladivina”, siendo el sacrificio en este caso instrumento de la consagración.
Las ceremonias del sacrificio de vidas humanas en las montañas(entiéndaselas como divinidades, sitios sagrados, templos) estaban mucho más cercanas a la honorabilidad que a la humillación y se practicaban en los Andesdesde la época de los Mochicas, más de diez siglos antes que los Incas (verCastillo). Siendo notorias las diferencias, en lo que refiere al caráctery fundamento del rito, entre aquel practicado por los moche y el que esmateria de este trabajo, el celebrado durante el incario denominado Capacocha.
Dios le pide a Abraham, en el Génesis, que sacrifique a su hijo comomuestra de fe. Isaac que era sumiso y obediente en grado sumo, pues siendo unacriatura sana que podría haber resistido a su anciano padre, en anuencia alsacrificio se somete voluntariamente a ser atado y colocado en el altar .
Condiciéndose con el rostro de los niños del volcán cuya expresión serena ydesprovista de temor parece convalidar la hipótesis del consentimiento.
Capacocha, sacrificio en el que se ofrece lo más puro y valioso, aquelloinmaculado que es digno de tener contacto con los dioses. En la religióncristiana Dios Padre ”por puro amor a sus hijos realizó este milagro de gracia: dio a su Hijo (Jesucristo) para que muriera por nosotros”.
Como cita Tierney (1989: 423/444) múltiples son los sacrificioshumanos referidos en el Antiguo Testamento. En el segundo libro de Samuelse relata como el Rey David unos 1000 a.C. décadas después de la muerte del rey Saúl (a quiense responsabilizaba de la sequía y hambruna del pueblo de Israel porhaber hecho perecer a los gabonitas) autorizó se sacrificaran a siete nietosdel benjaminita, tras lo cual Yavé se apiadó de la tierra. Nótese que elsacrificio se practicó los primeros días de la cosecha al comienzo de la siegade la cebada como así también que el sacrificio fue consumado en elmonte ante Dios. El texto señala que tras la esperada lluvia recibida aconsecuencia, David recogió los huesos de quienes habían sido colgados y juntocon los de Saúl y los de Jonatán los hizo enterrar en Sela, en el sepulcro deQuis, padre de Saúl.
Sacrificios humanos, montaña, sequía, cosecha, lluvia, son elementos comunescon la capacocha y con muchos rituales similares que practica el hombrede diferentes culturas y épocas. Pero destaco entre el relato bíblico y laceremonia inca, la trascendencia que ambos pueblos otorgaban a sus muertos y asus ancestros. Saúl y sus descendientes fueron trasladados hasta la tierra deBenjamín, una de las doce tribus de Israel, al panteón familiar; comoreconocimiento, resarcimiento y en acto de respeto a suscostumbres.
Los Niños del Llullaillaco como representantes de una cultura vivaaún, son privados de este beneficio, burlado por necesidades político-económicasde quienes no respetan desde una ignorante alteridad este legítimoderecho.
Lejos está este paralelo entre sacrificios humanos de ser un alegatoreivindicatorio pero si intento aproximar lo que pudiera parecer distante por“ajeno”.
El sacrificio como puerta
El lugar elegido para realizar el sacrificio, la cima del VolcánLlullaillaco a 6.739 mde altura, convertida en la última estación terrena, sitio de tránsito de lohumano a lo divino, se conforma, se sustancia en el umbral que la víctimadebe atravesar: la puerta hacia los dioses. El encuentro con la divinidad.
Es la consumación del sacrificio la que sanciona el pasaje de algo quepertenece al ámbito de lo profano al ámbito de lo sagrado, de la esfera humanaa la divina y durante la cual, como dice Agamben, es esencial la cesura quedivide las dos esferas.
Lo que los Incas consagraron nosotros lo profanamos ya sea en pos de laciencia o como ahora se pretende: del turismo y de la “cultura”, violentandoese dintel que se creía sería transitado en un solo sentido.
La Montañaes Dios. Si logramos desprendernos de nuestra formación occidental, podremosaproximarnos a la religiosidad andina de amplia teogonía y cuyo templo es la Naturaleza misma.
El Rayo, el Sol, la Montañao el “ídolo” de Pachacamac, no re-presentan a las divinidades, sino que laspresentan, SON los dioses presentes. El culto al espíritu de la montaña esprácticamente universal en los pueblos que habitan bajo su influjo. Lamontaña es una deidad, los Apus, sus espíritus, son entes poderosos,pueden ser femeninos o masculinos, jóvenes o mayores, generosos, cordiales origurosos y severos, a ellos se les venera desde hace siglos hasta hoy día a lolargo de la cordillera, en aldeas aisladas y en las grandes urbes. Apus yWamanis, espacio de vientos, nubes, lluvias, granizos, arco iris; todos ellospueden tomar también formas humanas y animales.
Rindiéndoseles culto, desde ceremonias sencillas donde se lesofrecen “mesas”, compuestas por dulces, hojas de coca, réplicas enminiatura de objetos familiares, fetos de llama, grasa animal, textiles,sango de maíz; que son rociados con alcohol y envueltos para ser ofrendados através del fuego, junto con la solicitud o el agradecimiento, expresada comocántico o simplemente recitada pero siempre referida y dirigida a uno o variosApus; hasta rituales mucho más complejos como las Capacochas.
Sabido es que una de las formas más consistentes de sojuzgar a un pueblo y a sucultura es modificar su calendario. Tarea ardua y voluntariosa que emprendieronlos “conquistadores” intentando luchar por imponer o sustituir losacontecimientos a conmemorar.
Múltiples son las fechas en las festividades andinas que hacen manifestaciónde un particular sincretismo , donde queda demostrado que no ha sidoposible doblegar las antiguas tradiciones y creencias sino que a consecuenciadel carácter incluyente de estas tierras, no es que convivan dos culturas sinoque se ha gestado una nueva conciencia, que es ejemplo sustancial de loMestizo.
En relación a la Capacocha dice Olinda Celestino: “Por el estudio de esteritual tanto en el Cusco como en otros pueblos andinos casi se llega a laconclusión de que el período de la cosecha corresponde al período desacrificios humanos. A partir del período colonial, para perpetuar laintensidad de la fiesta de la cosecha, la sociedad indígena, a través dedecisiones de los curacas y los Incas, adoptó y fijó el inicio de la cosechahaciéndola coincidir con la Semana Santa”. Probablemente la ceremonia del Llullaillacodebió realizarse durante el período estival pues fuera del mismo el ascenso alvolcán es prácticamente imposible, tal cual lo afirma la Dra. Ceruti.
Misterio de muerte y resurrección, tanatos y eros, cabeza trofeo ysemilla.
En el constructo de la memoria cultural andina, los ritos desde hacemilenios constituyen pilares esenciales. Danzas, música y tejidos (trilogíaexpresiva sabiamente destacada por Rodolfo Kush) especialmente concebidos paracada ritual, ocupan durante meses a la comunidad en su preparacióncíclica, transfiriéndose este saber de generación en generaciónconsolidando el arcano ancestral. “Los actos o ceremonias conmemorativasorganizadas secuencialmente según el calendario, incluyendo lasperegrinaciones, enfatizan la continuidad con el pasado a la vez que evocan laestructura social del presente” (Silverman).
El cortejo realizó un largo trayecto, probablemente desde Cusco, lamarcha pudo haber durado más de un año. El peregrinar era y sigue siendo parteiniciática en las ceremonias andinas. Hoy a estos niños peregrinos loshemos incluido en un inesperado tránsito ajeno en su ruta de encuentro con losdioses. Desvío que obedece a razones que entran en la cuestión de este trabajo.
El viaje no terminaba en la cima, por el contrario desde ahí se iniciaba eltránsito para el que durante años fueron preparados.
Es muy probable que se creyera que los niños no morían en el sentido que ledamos al término, estos viajeros, mensajeros, embajadores llevabanconsigo chuspas con habas y maníes, charqui, granos de maíz,chuño y hojas de coca (del aymara, alimento para los viajeros,Schobinger, pág. 182) y varios pares de calzados y textiles sin uso como repuesto para su travesía.
El ritual se practicó con un determinado fin, así como el de Abraham fue ensolicitud de confirmación de fe, son diversas las hipótesis a considerar en laconsumación de la Capacocha. “Es evidente que los hubo como ofrendas enmomentos de amenaza y tensión, política o climática” (Murra, pág.39).
La presencia entre los objetos ofrendados en el Llullaillaco de valvas deMullu (spondylus) , considerado el oro rojo de los Incas y alimento de losdioses, avala con carácter vinculante, a este sacrificio con el culto alagua y su relación con la fertilidad y las cosechas. Siendo muy factible que seconsiderara que la profanación significase alguna forma de castigo inversa a lasolicitud demandada (sequías o incluso inundaciones).
En cuanto al término Capacocha y sus acepciones etimológicas, difíciles tener certeza sobre su auténtico significado, recordando que el Quechua esuna lengua originalmente oral y que en el pasaje a la escritura a partir delsiglo XVI se han sucedido una serie de variables interpretativas. Capac Hucha :sacrificio ritual (Schobinger), gran sacrificio (Gentile), gran vergüenza,obligación real, laguna virtuosa, gran secreto, gran pecado (Valcárcel), pecadoreal “royal sin”(¿realeza ?) para Zuidema.
Estas dos últimas interpretaciones están basadas en el significado de huchacomo pecado, tal cual la traducción de Holguín , consolidada desde la doctrinacristiana ( también adhieren a esta acepción Rostworoski y Duviols). Por demásinteresante es la lectura que hace Henrique Urbano en su prólogo a la Extirpación de lasidolatrías en el Pirú, sugiere considerar el término Capac Cacha, conformadopor las voces Capac (magnífico-principal) y Cacha (mensajero): PrincipalMensajero.
Las tres noxas
Respetar los lugares sagrados, en este caso los santuarios de altura,representa un re conocimiento a nuestros antepasados y respeto hacia quienessomos. Lo ideal sería participar con el menor grado de intervención, intentando preservar los sitios, aislándolos y o protegiéndolos de lasnoxas posibles, considerando que entre estas últimas hay tres que se destacan:la aparición en los últimos años del llamado turismo de aventura, eldesmedido apetito científico y la práctica del “huaqueo” que siguesiendo un redituable negocio ilícito con sus redes extendidas decomercialización en prácticamente todo el mundo.
En el primero de los casos, Christian Vitry atribuye como principalcausa de la destrucción de estos sitios, a la desinformación y proponecomo alternativas una serie de medidas que apuntan a educar tanto al turistacomo al andinista.
Entre las montañas afectadas cita al Nevado de Chañi, víctima de una seriede improntas varias y donde en 1905 el teniente coronel E. Pérez encontróen la cima a 6000 mel cuerpo de una niña momificado con todo su ajuar, hoy en el museoEtnográfico, no expuesto.
Al Nevado de Castillo (5.500 m) donde montañistas armaron una apacheta moderna conrocas pertenecientes a estructuras arqueológicas como testimonio de suascenso y sobre la cual tiempo después un grupo de personas enhomenaje al general Güemes colocó un busto del prócer.
El Cerro Amarillo 3.500 m,sobre cuya plataforma se instaló una antena de 4 m de altura ocasionando ladestrucción de la mitad de la estructura arqueológica.
En segundo término : la gula científica. ¿Para qué más datos si hay muchísima información sin procesar ? Arduo sería enumerarlos muchos casos de deterioro de cuerpos momificados abandonados en los depósitos de museos, padeciendo humedad, micosis o resultando muchas vecesliteralmente destruidos por plagas varias sin que se haya llegado aestudiarlos.
En el II Congreso Mundial de Arqueología realizado enVenezuela (1986), se aprobó un conjunto de criterios éticos, uno de los cuales expresamente señala: “... no se removerán restos humanos de pueblos indígenas sin el expreso consentimiento de estos... toda investigación científica será realizada con el consentimiento libre e informado de las comunidades... “
En cuanto a la tercera noxa, ejercida por los “huaqueros”, profanadoresprofesionales, que violentan inescrupulosamente enterratorios en búsqueda deobjetos de valor en el mercado, baste mencionar lo actuado en el nevado delQuehuar. Cuando en 1974 el investigador Antonio Beorchia Nigris, pionero en losestudios de alta montaña, observó la momia de un niño de alrededor dediez años incorporado al permafrost, ya le faltaban la cabezay un brazo, hallando en las inmediaciones restos de botellas y trozos de mechasde las que usan los mineros para dinamitar.
Años después en 1981, encabezó junto al Dr. Reinhard una nuevaexpedición, encontrando que los daños eran mucho mayores, los “buscadoresde tesoros” los huaqueros, en su afán desmedido habían utilizado dinamitapara extraer piezas para ellos valiosas y al estar lasofrendas junto al niño incluidas en el hielo les eran inaccesibles.
Explotaron literalmente el bloque destruyendo el cuerpo congelado del que seencontraron parte de un pabellón auricular impactado en una roca distantey otros huesos dispersos.
Tanto en arqueología como en paleontología el contexto es sumamenteimportante. Por ejemplo no es lo mismo estudiar una vasija cerámica que esentregada al especialista sin más información, que el hecho de hallar la mismaen el marco de un estudio científico que nos informaría sobre la cultura a laque pertenecía, si era de uso funerario o doméstico o si respondía a esegrupo o era producto de un intercambio étnico, etc.
Quienes inescrupulosamente saquean sitios arqueológicos, lo hacen movidospor los intereses económicos que el tráfico de estos bienes genera, destruyenel contexto en su afán de conseguir piezas valiosas perdiéndose asíinsustituible información, o sea desvaneciéndose en ese acto otro bienpatrimonial: el saber.
La cuestión contextual es tema amplio y delicado.
¿Tienen el mismo valor, una ofrenda de valva de spondylus queuna momia Inca ofrecida en sacrificio en unaCapacocha?
Me refiero a su trascendencia ontológica. Tal vez ayude si elhorizonte metafísico es pensado no desde el ser (tradición de la filosofíaoccidental) sino desde el estar (tradición filosófica latinoamericana). Unestar que implique no solo la dimensión temporal sino un estar en un tiempo- espacio,un universal situado. Aplicable tanto para el sentido del contexto comopara el del texto mismo, conformando en esta relación identitaria, unaaproximación a la esencia de su trascender.
Volviendo a la cuestión, es claro que no tienen el mismo valor, y entonces ¿cómo es que colocamos en una vitrina al sujeto y su ofrenda para ser expuestos(neocontexto) y en muchas oportunidades ante los ojos de comunidadesemparentadas directamente con el mismo? Son sus ancestros.
Generar un neo-contexto, reemplazar el contexto, cambiar el lugar, ex-poner,poner afuera ( todas ellas mediaciones del juego de la exposición ) esquebrar el verdadero sentido del patrimonio. Repensar estas mediacioneses uno de los desafíos debidos, camino obligado ante la valoración de lopatrimonial.
Sobre el concepto de corporeidad y muerte en Los Andes
Es durante el renacimiento que se considera en occidente al cuerpo comomedida de todo lo existente. El famoso dibujo de Leonardo Da Vinci “el hombrede Vitrubio” se convierte en un auténtico símbolo de estas ideas. No eran estaslas categorías del pensamiento andino como así tampoco las ideas cartesianas ola culpa seminal propia de religión judeocristiana que condenaba al desnudodesde tiempos en los que Salomé, con la exhibición de su cuerpo, lograba lamuerte del Juan el bautista. El cuerpo en esta tierra no tenía connotacionespecaminosas.
“...La idea de cuerpo como objeto, cosa que puede estudiarse, analizarse,taxonomisarse, aparece con el saber anatómico del siglo XVI, inaugurado con eltratado de Vesalio De corporis humani fabrica (1543) (...) En las sociedadespremodernas el hombre no posee cuerpo sino que es un cuerpo, entendido estecomo un nudo de relaciones que articula a los hombres, la naturaleza y elcosmos, hechos todos de la misma sustancia. Esta continuidad entrehombre/cosmos/naturaleza implica que no se es individualmente y en abstractosino en relación con.” (Bovisio, pág. 3).
Dos mil años antes que los Inkas, la cultura Paracas es expresiónsignificativa de la importancia del culto a los muertos en el área andina, loatestiguan cientos de fardos funerarios ataviados con sus mejores ropas, muchasde ellas sin estrenar, o sea confeccionadas especialmente, así como lapresencia de elementos acompañantes. Si se trataba de una tejedora: sutelar, tintes, lanas y demás; si de un sacerdote o un guerrero, los propios de su investidura, jerarquía y rango.
Muchos de estos cuerpos envueltos en varias capas de tela entre las cualesse encuentran los famosos mantos Paracas, tienen huellas de libaciones dechicha (challa) practicadas en forma espaciada tiempo después delenfardelamiento.
Conservaron esta costumbre pese a la llegada de los españoles y no solamentelos hacían participar de sus fiestas compartiendo con ellos música, comida ybebida sino que también les acompañaban en situaciones trascendentes comocuando tenían que comparecer ante un tribunal de justicia, tal cual consta en “La extirpación de la idolatría en el Pirú” donde dice: ”…tienenconsigo los cuerpos secos y enteros de sus antepasados, que en los llanosllaman Munaos y en la sierra Mallquis, y los cuerpos que han sacado de laiglesia, que parece que los vivos y los muertos vienen a juicio...” (Arriagapág. 22)
La concepción del muerto no es la misma para el cristiano que para elandino, al respecto señala la Dra. Bovisio: “El cuerpo del muerto es una entidad activa,una presencia viva y eficaz en el desarrollo de la comunidad y el rol oracularde las huacas documentado en las fuentes así lo demuestra”.
Familias convivían con los Mallquis en sus casas, pues entendían que elmuerto no había terminado su existencia sino que había adquirido una diferente.
No existían los cementerios en el sentido actual. Las momias eran veneradas pero también temidas y respetadas. Se les consultaba sobre cuestionesvarias: el tiempo de cosecha, la conveniencia o no de un matrimonio, larealización de una tarea que resultase importante, de ahí su valor comooráculo. Los Mallquis eran las momias veneradas de los ancestros y estos niñosno lo son precisamente, pues no tenían descendencia.
Aspectos legales
"Hoy no está considerado ético exhibir restos humanos -argumentóAmérico Castilla, director nacional de Patrimonio y Museos-. Los museos ya nodeben ser sitios en donde se exhiben trofeos, como hasta hace algunas décadas.
Mostrar las momias del Llullaillaco como si fueran objetos, en todo casotiene más que ver con una visión mercantilista y de espectáculo, quecientífica" (Halperín). Estos dichos son ratificados en su artículo “Criterios sobre la exhibición de restos humanos en museos” que finalizainvitando a “a los científicos y técnicos con responsabilidad en el ámbito delpatrimonio cultural, a extremar su empeño por respetar el cumplimiento de las normaslegales así como las disposiciones éticas recomendadas por las entidadesprofesionales.
¿Cuál es el marco legal y ético que rige esta cuestión, o es unamaniobra mediática de la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos como dice el Lic.Gabriel Miremont, director del MAAM (que por tratarse de un museoprovincial no está bajo la competencia del Estado Nacional)?
La disposición final de los cuerpos, al igual que la de todos los bienes delos fallecidos, corresponde solamente a sus sucesores, a excepción de losplazos judiciales que se determinen para los casos en los que el deceso se hayaproducido por causas no naturales; en esta lógica, entonces, los derechos delos sucesores sobre los causantes está reglamentado en el derecho de fondo, quetiende a unificar y crear un marco de igualdad en toda la Nación.
Es por ello que aún sosteniendo la competencia local en las cuestiones depatrimonio arqueológico, para este caso de sustancia personalísima y de derechofamiliar sólo cito normas de carácter nacional pues entendemos ( tanto elDr. Alberto Biglieri como quien suscribe ) nos hallamos dentro de otraórbita jurídica.
*/ En 1992 el Congreso de la Nación aprobó y sancionó con fuerza de Ley ( la 24.071) el Convenio 169 de la Organización Internacionaldel Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, elcual dice en el inciso a) del Artículo 4: “deberán reconocerse yprotegerse los valores y prácticas sociales, culturales, religiosos yespirituales propios de dichos pueblos y deberá tomarse debidamente enconsideración la índole de los problemas que se les plantean tanto colectivacomo individualmente”.
*/ La Ley Nacional25.743 sobre el dominio de bienes arqueológicos paleontológicos ehistóricos, a la cual cuestiono desde su sanción (Biglieri- Massa), noles reconoce a los pueblos originarios derechos sobre sus muertos. Lascomunidades indígenas se oponen al tratamiento que les otorga la ley, mejordicho al no tratamiento, así lo manifiesta, entre otros, Luis Pincén descendientedel cacique Pincén cuya captura en 1878 marcó el ocaso de la resistenciaindígena, al decir “...ni siquiera nos nombran y por lo tanto no nosconsideran una cultura viva…”
*/ La Ley Nacional25.273 dispone el traslado de los restos mortales del cacique Mariano Rosas,depositados en el museo de Ciencias Naturales de La Plata , a Leuvucó,Departamento de Loventuel, Provincia de La Pampa.
*/ La Ley Nacional25.517, Establece que, deberán ser puestos a disposición de los pueblosindígenas y o comunidades de pertenencia que lo reclamen, los restos mortalesde aborígenes, que formen parte de museos o colecciones, públicas oprivadas.
Cualquiera sea su característica étnica, invitando en su artículo 4 a la adhesión por parte delas provincias. (En caso de realizarse un reclamo judicial el principio delegitimación activa regiría para dirimir sobre quien o quienes estaríanfacultados a reclamar los restos y disponer de ellos).
El Lic. Miremont señaló que las comunidades aborígenes de lazona apoyan la decisión de exponer a los niños momificados, ya que consideranun santuario el museo que dirige.
Un museo lejos está de ser un santuario y son muchas las voces que se oponenno sólo las de asociaciones que representan a las comunidadesnativas sino también aquellas provenientes de las más diversasdisciplinas.
Miguel Siares, cacique de la comunidad Kolla de San Antonio de Los Cobresreclamó “se nos devuelvan los tesoros culturales que el Gobierno profanóde nuestras tierras... Representa una violación a la Ley Indígena porparte de las autoridades. Estamos muy dolidos, porque nadie nos consultó sobrelas decisiones que se tomaron y no vamos a permitir un insulto”.
Así lo señala José Acho en su artículo titulado “Levantamiento Kolla por lasmomias”. El presidente de la Asociación Indígena de la República Argentina(AIRA) Rogelio Guanuco dijo a La Nación: “Esto es una violación total a nuestrosseres queridos. Nuestros ancestros nos enseñaron que los sitios sagrados no setocan. Y el Llullaillaco hoy sigue siendo un lugar sagrado para nosotros. Perohay una incomprensión total por parte de la cultura occidental. Jamás deberíanhaber profanado nuestro santuario, y menos exponer a nuestros niños, como sifuera un circo”.
Estos dichos no parecen condecirse con los manifestados por el director delmuseo salteño como así tampoco con las disposiciones internacionales enla materia entre las que citaré algunas.
*/ En consideración a los principios expuestos en la Convención de la UNESCO sobre bienesculturales(1970) y la Convención UNIDROIT sobre objetos culturales robados yexportados ilegalmente (1995), el Consejo Internacional de Museos (ICOM) en suCódigo de Deontología Profesional , expresa en el principio referido a ladevolución y restitución de bienes culturales (4.4) : “Si un país oun pueblo de origen solicitan la devolución y demuestran que el objeto o elespécimen exportado o transferido en violación a los principios de estasConvenciones forma parte de sus patrimonios culturales o naturales, el museointeresado debe, si es legalmente posible, comprometerse a adoptar rápidamentelas medidas necesarias para cooperar en la devolución del objeto”.
Y en el principio referido a las responsabilidades profesionalesrespecto de las colecciones, específicamente en el ítem 6.6 referido a restoshumanos y piezas con carácter sagrado “el museo tendrá que responder condiligencia, respeto y sensibilidad a las peticiones que se retiren de laexposición al público de restos humanos o piezas con un carácter sagrado.También se responderá de la misma manera a las peticiones de devolución dedichos objetos. En la política de los museos se debe establecer claramente elprocedimiento para responder a esas peticiones...” .
*/ El estudio de las Naciones Unidas sobre la Protección de la Propiedad Culturale Intelectual de los Pueblos Indígenas manifiesta en el punto 1.: “...Los pueblos indígenas no pueden sobrevivir ni ejercer sus derechos humanosfundamentales como naciones, sociedades y poblaciones distintas si no puedenconservar, recuperar, desarrollar y transmitir los conocimientos que hanheredado de sus antepasados.”
En el punto 33. hace mención a la NAPRA : “...Native American Graves Protection andRepatriation Act (Ley de repatriación y protección de las tumbas de americanosnativos) de 1990, que se aplica a los restos humanos y a los objetos deimportancia cultural, y la National Museum of the American Indian Act (Ley del museonacional del indio americano) de 1991, por la que la mayoría de las coleccionesde los museos nacionales se trasladarán a un nuevo museo, administrado por uncomité de pueblos indígenas...”
*/ Finalmente la Ley Nacional 25.607, sobre la difusión de los derechos de lospueblos originarios, en su articulo 3° señala que para el cumplimiento de lapresenta ley el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas facilitará a laautoridad de aplicación la traducción del contenido del inciso 17 del artículo75 de la Constitución Nacional a las diferentes lenguas de los pueblosque hoy habitan en la República Argentina, en forma oral y escrita.
El INAI dependiente de la Secretaría de Políticas Sociales y Desarrollo Humano del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, debe tomarmayor participación en esta cuestión.
Las momias del gobernador
“...durante su estadía en el Cusco, el gobernador Vaca de Castro hizo llevara su posada el cuerpo de Huayna Capac, con la intención de sacarle provecho:obligaba a sus descendientes a entregarle elevadas sumas por contemplar oadorar la momia. Visto tal abuso, los frailes dominicos Tomás de San Martín yDomingo de Santo Tomás (destacados personajes de los inicios de la épocacolonial) amenazaron al gobernador con excomulgarlo si no devolvía el cadáver yterminaba con el negocio...” (Hampe).
Esto sucedía en el siglo XVI en plena vigencia del modelo inquisitorialantiidolátrico. Hoy pasamos de la furia devastadora de la extirpación de lasidolatrías a la voraz profanación mercantilista del siglo XXI.
Esta necesidad de ver a los muertos en vivo conforma parte de la clónicaconvulsión de valores en las que nos sumerge la religión imperante: elCapitalismo.
Conformando un espectáculo donde las momias actuarían como fetiches enagobiante ritual donde el consumo es dogma y en nombre del cual inmolamos, enmiles de sacrificios diarios, la vida de inocentes criaturas. (Massa 2002).
La exposición itinerante Köerperwelten (Los mundos del cuerpo) de Gunther Von Hagens, médico anatomista alemán inventor de la "plastinación,se ha convertido en un fenómeno mediático motivado por la masiva afluencia depúblico que ha suscitado.
Desde la primera exposición, realizada en la ciudad alemana de Pforzheim en1988, más de 7 millones de personas han podido contemplar los 200 “preparadosindividuales” y 25 cuerpos de humanos y animales, con una estéticaextremadamente realista de los mismos.
Queda demostrado que tanto despellejados, cercenados, cortados almedio, parafinados, formolados, plastinados o momificados los cuerpossiguen siendo un atractivo que permite recaudar mucho dinero.
El mismo Von Hagens organizó meses atrás en Londres una autopsiaabierta, donde pagando derecho a presenciarla, los neófitos participaron.Lejos de ser convocados por una inquietud científica, el móvil es lacuriosidad cuando no la mera morbosidad. La mayoría de los cadáveres fuerondonados en vida por sus “moradores” para ser destinados a la plastinación y suposterior exposición. Notable diferencia en relación al tema que ocupa esteescrito.
En el recorrido de la muestra del MAAM hay que andar unos 450 m aproximadamente“especialmente adaptados con imágenes en galería, para que el visitante secompenetre con el espíritu y la filosofía que acompañó las ceremonias desepultura en las alturas cordilleranas” antes de llegar al sitio dispuestopresuntamente para el encuentro con las momias.
Estarían en cápsulas especialmente diseñadas para contenerlas:heladeras sofisticadas que no son más que vitrinas de lujo donde se pretendeexponer los cuerpos de los niños sacrificados. ¿Así es cómo entendemos elespíritu y la filosofía de esta ceremonia?
Junto con las tres criaturas también comprendían a la ofrenda gran cantidadde objetos de los más preciados en la cosmología andina: textiles,tocados de plumas, spondylus, estatuillas representativas configuras femeninas, masculinas y de camélidos, realizadas en oro y plata yataviadas a semejanza del sujeto representado, o sea con unku los varones yaksu las mujeres, con sus abanicos rituales, sus tupus y cordeles,confeccionados con los mismos nobles materiales e idéntica técnica (cumbi) quelas del tamaño original. Gran cantidad de material que puede ser mostrado eneste magnífico museo sin necesidad de exponer los cuerpos originales.
Sería mucho más apropiado para su exposición se realizaran réplicascomo se hicieron en Chile con las momias de Chinchorro (Cases y Rojas) ocomo con el niño de la Capacocha del cerro El Plomo. De esta forma mantendríamos elrespeto necesario no solo hacia quienes fueron ofrendados en sacrificio sinotambién hacia el pueblo y la cultura que creyeron en el mismo.
Resguardándolas además de las noxas consecuentes a la exposición quepodrían llevar a su destrucción, tal cual lo acontecido en otros casossimilares en nuestro país.
La no exposición además serviría para incrementar el misterio, elementoesencial en la recreación de todo mito, dejando abiertas en el visitanteiniciativas de búsqueda y reflexión.
Quien recorre un museo al decir del Dr. Lumbreras debe impresionarse más quecon los objetos mismos con el proceso social que los produjo.
¿Cuál es el argumento válido que ampararía la exposición o será acasotras un subterfugio legal? Cito lo sucedido recientemente en Inglaterradonde la justicia inglesa, haciendo uso de un positivismo ya caduco, decidióprohibir la restitución de piezas reclamadas por sus legítimos dueños aduciendoque la ley parlamentaria, que protege a las colecciones de los museosbritánicos, se impone sobre la “obligación moral” de restituir las piezassustraídas a sus propietarios legales.
Desde hace décadas el Museo Británico es el principal coleccionista derestos humanos de todo el planeta, ateniéndose a esta ley que impide latrasferencia de la propiedad de los objetos que atesora. Así lo manifestó eldirector de dicha institución al señalar que “devolver objetos constituiría unaviolación a la ley” pese a ello el museo se “priva” de exponer restos humanospertenecientes a aquellas comunidades emparentadas que pudieran oponerse.(tomado de Posey y Dutfied, capítulo 2: 31).
En el año 2005, en el marco del Festival Internacional de Teatrorealizado Buenos Aires, se había programado un espectáculo nocturno deLuz y Sonido en el cementerio de la Recoleta. Bastó que los deudos hicieran unreclamo para que el evento fuese inmediatamente suspendido.
No parece suceder lo mismo con el cementerio indígena descubierto en 1910por Salvador Debenedetti en Baradero Prov. de Buenos Aires. Sobre el destino deese predio hay una causa abierta hoy día pues un empresario quiereconstruir allí, un estacionamiento.
“En muchos países, los ritos funerarios o exequias están protegidos, por leyo por acción administrativa, contra la ingerencia de intrusos, y loscementerios y lugares de sepultura están protegidos contra toda profanación.
A menudo se prevén sanciones penales para quienes infringen tales leyes.Pero si no se concede una protección idéntica a este respecto a todos loscredos, sea de derecho o de hecho, habrá discriminación, entonces deberíamosanalizar a nivel nacional si los lugares que los pueblos indígenas destinanpara entierro de sus muertos están debidamente protegidos, tanto como lo estánlos lugares destinados a idénticos fines pero pertenecientes a otrascomunidades religiosas” (Nogueira et al.).
Quiero hacer manifiesto en este artículo, en forma expresa, que meconsta el denodado cuidado y esmero con los que la Dra. ConstanzaCeruti trató a estos niños y a su ajuar mientas estuvieron bajo su tutela en la Universidad Católicade Salta, permitiendo el acceso respetuoso no sólo de investigadores sinotambién el de miembros de las comunidades indígenas que así losolicitaron.
Un parámetro de diagnóstico cultural es considerar el trato que unpueblo le otorga a sus muertos. Cada comunidad mantiene una serie denormas que componen su propio rito funerario, siendo carácter de losespecialistas (antropólogos, arqueólogos, sociólogos, filósofos,psicólogos y demás) el debate técnico y las cuestiones teóricas, pero másallá de la cuestión epistemológica, es responsabilidad de cada pueblo el saberentender y respetar las diferencias y necesidades del “otro” al respecto.
Sin colocarse en una otredad de superioridad y menos intentandosacar provecho material violando principios y costumbres, profanando yexponiendo a sus muertos.
Otoño del 2006
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Autor: Luis Massa
paracas@ar.inter.net
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