Cada tres minutos una persona muere por Diabetes en el mundo
Hoy se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Diabetes
14 de noviembre de 2007 » Archivo
La primera vez que se oye que el diagnóstico de un niño es diabetes y que necesita insulina para mantenerse bien surgen diferentes reacciones: es en este momento que los padres se dan cuenta de que están frente a una enfermedad que los acompañará toda su vida y que cambiará, no sólo la vida del pequeño, sino la de toda la familia.
“Es una enfermedad crónica en la que el nivel de azúcar en la sangre se mantiene sobre lo normal. Hay dos tipos: la diabetes tipo 1 o insulino-dependiente y la diabetes tipo 2 que se presenta generalmente en los adultos aunque también hay casos en adolescentes”, dice la doctora Olga Nuñez Chávez, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins de EsSalud.
El lema de la campaña de este año, “Diabetes en niños y adolescentes”, busca que entendamos el riesgo en que viven nuestros niños pues aunque este tipo de diabetes no es muy común en nuestro país, la obesidad y el sobrepeso son dos factores de riesgo importantes que están presentes en el 20% de la población escolar.
Para el tratamiento de la diabetes infantil es necesario educar a la familia y al paciente para destruir muchos mitos. Un niño diabético no puede permanecer bajo una dieta estricta porque se halla en pleno crecimiento, lo importante es satisfacer las necesidades nutricionales que tiene pero distribuidas de forma adecuada.
La especialista recomienda el consumo de fibra porque hace que el azúcar se absorba con mayor lentitud y así el nivel de glicemia no aumente rápidamente. Además, recomienda la actividad física porque mejora la sensibilidad del organismo a la insulina y los niños van a disminuir las dosis que necesitan para estar bien.
A pesar de que un niño diabético no tiene signos físicos visibles de la enfermedad, los síntomas de la diabetes infantil son muy similares a los de un adulto: sed excesiva, apetito constante, micción frecuente, pérdida de peso repentina y cansancio extremo. La principal complicación en ellos es el coma diabético. Esta descompensación del organismo, donde los pequeños están inconscientes y deshidratados, suele ser la señal de alarma que lleva a los padres a buscar atención especializada y se puede evitar con un control médico.
Cabe señalar que este es el primer año que la Organización de las Naciones Unidas insta a sus países miembros a implantar programas de prevención y tratamiento sostenido de la enfermedad para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen y acabar con datos alarmantes: “Una persona muere por su causa cada tres minutos en el mundo”, “cada 40 segundos se diagnostica un caso nuevo”, “la expectativa de vida de una persona con esta enfermedad se reduce en un 15%” y “es la principal causa de ceguera, falla renal, ataques cardiacos, derrames cerebrales y amputaciones”.

