Nacimiento de Francisca Zubiaga y Bernales, ''la Mariscala''

Francisca Zubiaga y Bernales conocida como “La Mariscala” fue la primera mujer que participó en política en el país, de carácter indómito y gran sagacidad, colaboró con el presidente Agustín Gamarra, su esposo.

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DePeru.com | 11 de setiembre




 

Francisca Zubiaga y Bernales conocida como “la Mariscala” y también como “Doña Pancha”, fue la primera mujer que participó en política en el Perú, aunque lo hizo a través de su papel de primera dama, ya que el ejercicio político estaba vedado para las mujeres en aquella época.

Muy famosa por su carácter indómito, fuerza y valentía, fue la esposa del presidente Agustín Gamarra con quien llevó una relación horizontal en la que ella lo apoyó y fue la principal responsable de sus victorias políticas.    

Francisca Zubiaga y Bernales nació en Huarcarpay o Anchibamba, en el distrito de Lucre, departamento del Cusco, el 11 de setiembre de 1803. Sus padres fueron el contador español, Antonio de Zubiaga y la cusqueña Antonia Bernales que era miembro de una familia notable de la ciudad.

Creció en una situación económica acomodada, de pequeña quiso ser religiosa, por lo que ingresó a un convento en 1815, pero tuvo que regresar a casa debido a las duras penitencias que mellaron su salud.

Durante la guerra emancipadora su padre regresa a España (otras versiones señalan que el padre viaja por motivos laborales) y ella se queda con sus hermanas en el país. Las hijas Zubiaga y Bernales ingresaron al monasterio de la Encarnación por quejas contra su madre, doña Antonia, a quien acusaron de darles un trato áspero.

Tiempo después, Francisca se vincula sentimentalmente con el general Agustín Gamarra. Se casan aunque con la negativa expresa de las monjas del monasterio que impedieron su salida cuando el esposo fue a llevársela, por lo que Gamarra irrumpió en el convento y fugó con Francisca en 1823.

En 1825, Gamarra retorna de la Batalla de Ayacucho con una auspicioso futuro en la política, ejerce el cargo de prefecto del Cusco. Y realizan nuevamente los votos matrimoniales en Zurite.

Se cuenta que durante el cargo de su esposo, la Mariscala conoce a Simón Bolívar en febrero de 1825, y preparan honores por la visita del Libertador, uno de los regalos es una guirnalda de brillantes que Francisca colocó en las sienes a Bolívar. Durante el baile de honor, esa noche, Bolívar se retira la corona y se la coloca a La Mariscala como obsequio, ella lo lució con orgullo toda la noche.  Al parecer,  a partir de ese hecho, ella afianza su seguridad en incursionar en las lides políticas y en otros ámbitos considerados masculinos. Era conocida por su gran habilidad en el manejo de la pistola y precisión en el tiro, uso de la espada y ser una excelente jinete.

Participó junto con su esposo de la expedición de Bolivia en 1828, armada, con traje militar y montada a caballo dirige un batallón y toma la plaza de Paria. Su éxito al tomar la ciudad dio pie a la Capitulación de Pisquiza donde se definieron los nuevos límites territoriales con Bolivia. Desde ese momento Francisca es reconocida por su destreza como soldado.

En 1829 Agustín Gamarra es elegido presidente y Francisca Zubiaga empieza a ser llamada “la Presidenta” y “la Mariscala” por el rango de Gamarra y su participación en la ascensión de su esposo al cargo.

Pancha Zubiaga colabora con mantener la estabilidad en el gobierno de su esposo. En el periodo en que se encontraba el país y que se caracterizó por el caudillismo, para un caudillo era necesario establecer un centro de lucha, el Cusco fue ese lugar, Zubiaga se encargó de mantener la estabilidad allí, con mucho éxito, es famosa su anécdota cuando mitigó un motín en un cuartel al que llegó sola en su caballo y entró al patio con un fuete golpeando todo a su paso y logró apaciguar la revuelta.

En 1831 quedó al mando del gobierno el vicepresidente Antonio Gutiérrez de la Fuente, debido a que Gamarra viajó al sur por un amago de conflicto con Bolivia. Francisca acusó a Gutiérrez de conspirar contra su esposo y encabezó un alzamiento en su contra, ella se encargó de dirigir las tropas que alcanzaron al prófugo , por las azoteas de Lima; algunos sostuvieron que la causa real era una medida que liberaba el comercio de harinas que perjudicaría los intereses económicos de la Mariscala.

Prueba de su carácter y su orgullo fue lo que ocurrió con quien osó faltarle el respeto, hecho fue narrado por el cronista conde de Sartiges, la Mariscala azotó ella misma en Palacio de Gobierno a un edecán que alardeó de haberla seducido.

En 1833, Gamarra quiso imponer como sucesor a Pedro Pablo Bermúdez y instigó a sus seguidores a acosar al presidente provisorio Luis José de Orbegoso y Moncada. Bermúdez se autoproclamó Jefe Supremo el 4 de enero de 1834 y Orbegoso se refugió en la Fortaleza del Real Felipe en el Callao. En Lima, las milicias enfrentaban a los golpistas, Bermúdez que estaba sitiado en el Palacio de Gobierno fue rescatado por tropas al mando de La Mariscala quienes lo llevaron a la sierra.

La guerra terminó con el abrazo de Maquinhuayo. En Arequipa los gamarristas tuvieron que enfrentarse a una revuelta militar a favor de Orbegoso, Gamarra huyó a Bolivia y Francisca huyó disfrazada de clérigo, saltando por la azotea de su casa a un patio. Luego viajó a Islay y de ahí navegó al Callao, en el navío tuvo un encuentro con Flora Tristán quien la entrevistó y narró dicho encuentro en su libro Peregrinaciones de una paria, allí la describió como una mujer de voz imperiosa y mirada aguda que imponía respeto y conquistaba voluntades.

Francisca Zubiaga murió el 8 de mayo de 1935 en Valparaíso, Chile. Solicitó que una vez muerta se extrajera su corazón para que sea enviado a su esposo como regalo.