Nacimiento de Juana Mercedes Cabello de Carbonera

Juana Mercedes Cabello de Carbonera fue una escritora y ensayista peruana que inició la novela realista en el Perú. En su valiosa obra criticó sin tapujos los vicios de la clase alta y cuestionó el rol subordinado de la mujer en la sociedad limeña de su época, ello le valió el rechazo social.

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DePeru.com | 17 de febrero



 

Juana Mercedes Cabello Llosa de Carbonera fue una escritora y ensayista peruana que inició la novela realista en el Perú. Cabello es considerada una de las primeras feministas peruanas, pues siempre abogó por la emancipación de la mujer. En su valiosa obra criticó sin tapujos los vicios de la clase alta y cuestionó el rol subordinado de la mujer en la sociedad limeña de su época, ello le valió el rechazo social. 

Juana Mercedes Cabello Llosa de Carbonera nació en la ciudad de Moquegua el 17 de febrero de 1842. Fue hija de Gregorio Cabello y Hurtado Zapata y de Mercedes Llosa y Mendoza. Su padre era hacendado, descendiente de una familia potentada.

Su educación fue autodidacta y la debió en sus inicios a su padre y tío que viajaron por Francia y adquirieron una biblioteca que sirvió para educar a Mercedes en sus primeros años. Además, tuvo un profesor privado de francés lo que le permitió estar a la vanguardia de las corrientes literarias de aquella época.

A los 22 años llegó a Lima y se instaló en casa de un tío que tenía el cargo de cosmógrafo de la República. Fue conocida en las tertulias organizadas por Juana Manuela Gorriti, escritora argentina, en ellas un grupo de mujeres literatas leían sus ensayos feministas donde abogaban por la educación laica y tocaban el piano.

En 1886 a la edad de 24 años se casó con el médico Urbano Carbonera, sin embargo, se decepcionó de su pareja y su matrimonio fracasó. Tiempo después se separaron y él viajó a Chincha.

Escribió varios artículos que fueron publicados en periódicos de la época, entre sus ensayos publicados destacan Influencia de la mujer en la civilización (1874), Patriotismo de la Mujer (1876) en el periódico El Correo del Perú y la revista El Álbum. También publicó artículos en El Ateneo de Lima, El Perú Ilustrado, La Revista Social, El Comercio, El Nacional, entre otros.

Su ensayo El estudio filosófico La novela moderna (1892) fue premiado con la Rosa de Oro en el Certamen Hispanoamericano de la Academia Literaria de Buenos Aires, al igual que su ensayo epistolar La Religión de la Humanidad, carta al Sr. D. Juan Enrique Lagarrigue (1891) duramente criticado en Lima por sus opiniones sobre la religión católica.

Mercedes obtuvo la Medalla de Oro de la Municipalidad de Lima por el ensayo Influencia de las bellas artes en el progreso moral y material de los pueblos y el primer premio de certamen literario con su trabajo Independencia de Cuba. 

En 1888 escribió su novela Blanca Sol, la publicación ocasionó un escándalo en Lima por su temática, la historia trataba sobre una dama de alta sociedad que se casa con un hombre adinerado para recuperar la fortuna de su familia, celebra fiestas suntuosas y es admirada por la sociedad limeña que la alaba y la tiene como modelo. Al llevar a la bancarrota a su esposo y este ser internado en un manicomio, ella sobrevive de préstamos en una situación deporable y con hijos a su cargo, llena de rencor a la sociedad patriarcal que un día la amo y que ahora le da la espalda, se convierte en prostituta como venganza. Cabello retrató la alta sociedad limeña fielmente, se burlaba de las apariencias de la frívola aristocracia venida a menos, su mundo de adulaciones, incluso el clero también fue retratado con todos sus vicios. Tan bien fueron representados los estereotipos de la sociedad limeña de entonces, que la élite empezó a tejer versiones de quien sería la inspiración del personaje de Blanca, así se empezaron a correr chismes, algunos hasta mencionaron con nombre y apellido (según Oswaldo Voysest sería la nieta de uno de los próceres de la Independencia y presidente del Perú) a quien podría aludir el personaje principal.

Debido al escándalo de su novela, escritores que la apoyaron en sus inicios como Ricardo Palma, Manuel González Prada y Ricardo Rossel la rechazaron, tuvo que dejar de asistir a reuniones, fue abandonada por amigas, incluso su mentora, Gorriti la criticó duramente.

En la segunda edición de su obra se incluyó un mentís negando que sus personajes fueran reales. Cabello se defendió diciendo que al igual que Zola y Daudet en Francia y otros escritores fueron acusados de retratar al mundo que conocían en las novelas naturalistas, no es su culpa que el público siempre intente buscar semejanzas entre sus personajes y las encuentre.

 A pesar de las críticas, publicó otras novelas como Las consecuencias (1890) y El conspirador (1892) que nuevamente escandalizaron a la élite limeña.

Gorriti quien también criticaba a la sociedad ─ aunque de manera más sutil─ le increpó el “atrevimiento” de retratar a las señoras piadosas, a los clérigos y le recordó su advertencia de que tuviera cuidado con las represalias: “Un hombre puede decir cuánto le dicte la justicia; el chubasco que le devuelvan, caerá a sus pies sin herirlo. No así una mujer, [a] quien se puede herir de muerte con una palabra…aunque sea esta una mentira.”

Es por eso que la osadía de representar sin adornos la alta sociedad limeña y protestar en contra de la clase privilegiada en la que ella también se desenvolvía, despertó reacciones de gran rechazo no solo de hombres sino también de mujeres escritoras.

En su ensayo La religión de la humanidad (1893) sostuvo que la mujer “no fuera hoy más que un objeto de lujo, un juguete de las pasiones del hombre” además menciona los casamientos por interés y el trágico destino de las mujeres que no tienen alternativas para ganarse la vida.

"Muchas [mujeres] se ven en la horrible situación de entregar su corazón a un hombre por quien no tienen ninguna afección, solamente porque no les es posible subvenir por sí solas a las necesidades de la vida… Protejedla [sic], proporcionándole un trabajo fácil y adecuado a sus fuerzas, para que al verse sola y abandonada… encuentre otra áncora de salvación que no sea la corrupción de su alma y el comercio de su cuerpo." 

Asimismo, exhortó en uno de sus ensayos a los padres de familia que no inscriban a sus hijas en conventos, que de allí salían “mujeres vacías vanidosas, rezadoras inconscientes, fanatizadas y dominadas por el cerebro del confesor”.

Cabello también arremetió sin delicadezas contra la autoridad del padre para decidir el destino de sus hijas en el matrimonio y en la profesión. Ello desató la furia de sus detractores que la llamaban "loca" e hicieron lo posible por desprestigiarla y borrarla de la esfera intelectual limeña. Su afán de visibilizar la situación de la mujer, su papel y misión en la sociedad y de cuestionar los roles asignados, le valió el desprecio de la sociedad limeña.  

Cabello fue atacada por muchos periódicos y revistas, por antiguos amigos y enemigos, entre ellos Juan de Arona, asiduo critico de las escritoras a las que atacaba con el argumento que la literatura era “cosa de hombres”.

Además del rechazo social y silenciada su obra, padeció las consecuencias de una sífilis que le transmitió su esposo, esto la llevó a sufrir de demencia, parálisis y llagas en el cuerpo.  Murió el 12 de octubre de 1909 en el Manicomio del Cercado.