La era del guano

El auge del guano, recurso originado por las millones de aves en las islas de Chincha, resultó ser una verdadera bonanza para el Perú, a partir de la década de 1840.



 

Para el momento en que este recurso natural había agotado tres décadas más tarde, Perú había exportado unos 12 millones de toneladas de fertilizante a Europa y América del Norte, donde estimuló la revolución agrícola comercial.  
 
Sobre la base de un realmente enorme flujo de ingresos para el Estado (casi 500 millones de dólares), Perú se presentó en las décadas de mediados del siglo XIX con una oportunidad histórica para el desarrollo. ¿Por qué esto no se materializó y más bien se convirtió en un clásico caso de dependencia de la exportación de auge y caída, que ha seguido siendo objeto de intensa discusión y debate? La mayoría de los analistas, sin embargo, están de acuerdo con el historiador Magnus Mörner que "las riquezas de guano fue, en general,  una oportunidad de desarrollo perdida".

En el lado positivo, el crecimiento económico impulsado por el guano --en promedio un 9 por ciento al año a partir de la década de 1840-- y florecientes arcas para el Gobierno sentó las bases para la consolidación del Estado. Con suficientes ingresos, Castilla fue capaz de retirar la deuda interna y externa y colocar el Gobierno sobre una base financiera sólida por primera vez desde la independencia.

Que, a su vez, apuntaló de calificación de crédito del país en el extranjero (que, sin embargo, en el tiempo demostró ser una espada de doble filo en la ausencia de restricción fiscal). También permitió a Castilla abolir los vestigios del pasado colonial --la esclavitud en 1854 y el nativo oneroso tributo-- modernizar el ejército y centralizar el poder del Estado a expensas de los caudillos locales.

 

Fuente: Rex A. Hudson, ed. Peru: A Country Study. Washington: GPO for the Library of Congress, 1992.