La Fosa de las Marianas
Es la zona más profunda conocida de los océanos de la Tierra donde el ser humano todavía no ha podido llegar, pero si lo han hecho con robots guiados desde la superficie del mar.
La Fosa de las Marianas tiene una longitud de unos 2.550 km y una anchura media de 69 km. El punto más profundo se llama Abismo Challenger con una profundidad aproximada de 10.984 metros (aunque mediciones modernas varían entre 10.920 y 11.034 m)
La fosa toma su nombre de las Islas Marianas, que a su vez fueron nombradas en honor a la reina Mariana de Austria, regente de España en el siglo XVII.
Fue identificada por primera vez en 1875 durante la Expedición del HMS Challenger (Reino Unido), que midió su profundidad con sondas de cuerda.
En 1960, Jacques Piccard (Suiza) y Don Walsh (EE. UU.) fueron los primeros humanos en descender al fondo en el batiscafo Trieste.
La fosa soporta más de 1.000 veces la presión atmosférica a nivel del mar. Posee una temperatura cercana a los 0 °C. Hay una ausencia total de luz; reinan la oscuridad absoluta y el silencio. Solo unos pocos vehículos tripulados y robóticos han llegado al fondo.
A pesar de las condiciones extremas, sí hay vida en la fosa, adaptada a la oscuridad, el frío y la presión, donde existen: Microorganismos extremófilos, anémonas blancas, gusanos tubícolas, camarones abisales, pepinos de mar traslúcidos, amfípodos: pequeños crustáceos parecidos a gambas, peces abisales: como el "pez caracol" de las Marianas.


