Partido Popular Cristiano

El Partido Popular Cristiano (PPC) es un partido político peruano de centro basado en la Doctrina Social Cristiana. Fundado por un grupo de políticos disidentes del partido político Democracia Cristiana Peruana liderados por Luis Bedoya Reyes.


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Partido Popular Cristiano - PPC
Local partidario: Av. Alfonso Ugarte 1484 - Breña
Lima - Perú
Teléfono: 994699832
Correo electrónico: [email protected]
Web: www.partidopopularcristiano.com
Facebook: www.facebook.com/ppcperu
Twitter: @ppc_peru
Fundación: 18 de Diciembre de 1966
Símbolo: Mapa del Perú con la sigla PPC en diagonal en la parte media
Sigla: PPC

IDEARIO

El Ideario del Partido, obra de Antonino Espinosa Laña, reafirma los postulados esenciales de la doctrina humanista cristiana. A continuación, algunos conceptos centrales:

Constituye misión irrenunciable hacer del Perú una sociedad comunitaria y proclamar el bien común como razón suprema de orden político.

La finalidad del bien común es la promoción de la persona humana total y solidaria, lo que no puede lograrse sin el respeto a la dignidad de la persona humana y sin la participación libre y responsable de ella en la conducción de la comunidad.

El bien común debe implantarse en un proceso de personalización, que es el desarrollo de las virtualidades del hombres como ser espiritual, libre y protagonista de su destino y de socialización, que significa el arraigo de la fraternidad por medio de procedimientos de integración social.

El PPC no comparte las tesis del viejo liberalismo, en cuanto representa una orientación egoísta que ignora el bien común y en cuanto encarna una concepción materialista que olvida al hombre integral y rechaza toda concepción totalitaria y colectivista, como la marxista leninista que desconoce el valor de la libertad humana con su determinismo económico.

Desarrolla la noción trascendente de la persona humana; la tesis de la libertad responsable y su condición de ser social.

En lo económico, pone énfasis en la noción de la economía al servicio del hombre, en la función social de la propiedad y en el advenimiento de una economía de propietarios.

El trabajo, desde el punto de vista normal, tiene primacía sobre los factores de la producción, por ser el aporte humano por excelencia.

Se considera indispensable alentar la asociación sindical libre y representativa; pero sin generar antagonismos que esterilicen o destruyan el proceso productivo.

Se propugna superar el antagonismo entre los factores de la producción, y promover la solidaridad entre trabajo y capital. Se propone, con tal propósito, instaurar satisfactorias relaciones industriales e impulsar la reforma de la empresa.

Se propone que el seguro social otorgue su amparo con amplitud y sin complicaciones burocráticas.

El crecimiento productivo debe ser básicamente realizado por iniciativa privada, dentro de una planificación nacional flexible. Al estado compete impulsar la iniciativa privada, corregirla y castigarla cuando abuse, suplirla cuando sea insuficiente o ponga en peligro su soberanía.

Concibe para el Estado la gerencia del bien común, y en tal virtud le atribuye las funciones de ordenar planificadamente, pero con flexibilidad las iniciativas públicas y privadas: regular la libre concurrencia; expropiar bienes privados en casos justificados de necesidad nacional y asumir, sumplentariamente, la ejecución de proyectos que no sean llevados a cabo por la iniciativa privada.

Se precisa el empeño por la justicia en todas sus formas: conmutativa, distributiva y social. Se destaca, sin embargo, el realismo de la progresión sin tregua, destacándose la utopía de estimar que la justicia social pueda alcanzarse al primer esfuerzo.

Los cambios estructurales y sociales progresivos se estimas como indispensables. La palabra revolución es aceptada pero se le rechaza totalmente sin con ella, se predica la violencia y se pretenden cambios drásticos que conduzcan a la parálisis, el desorden y al sacrificio de las nuevas generaciones.

PRINCIPIOS Y VALORES

Los valores socialcristianos tienen el carácter de permanentes y tienen como propósito orientar la conducta de las personas de tal forma que la sociedad viva y alcance sus objetivos de evolución en paz y armonía.

Los principales valores son:

LIBERTAD: Es el ejercicio de la voluntad individual en un marco de respeto al prójimo con quien compartimos nuestro objetivo de vivir en paz y armonía.

Los socialcristianos consideramos que nadie tiene la potestad de coactar la libertad del otro, aún invocando razones que se consideren muy loables. Sin embargo, sí consideramos que la libertad individual es limitada por valores que norman la conducta humana. Por ello, el principal límite subjetivo es la responsabilidad individual, es decir, el ejercicio ético de la libertad, y el objetivo el derecho y la libertad de los demás.

JUSTICIA: Entendida ésta en su triple carácter, Conmutativa, Distributiva y Social. Conmutativa que quiere decir, en la relación entre individuos y grupos, darle a cada uno lo que le corresponde en justa equivalencia; Distributiva que es la obligación de toda autoridad –estatal o social– de regular los beneficios y las cargas de las personas en proporción a su aporte al bien general y a sus necesidades y social cuando quiere corregir las desigualdades que ha embalsado la sociedad y procurar el bien común.

IGUALDAD: En razón de estar dotados de dignidad y haber sido creados por Dios a su imagen y semejanza, todos los seres humanos nos reconocemos como iguales. Esa igualdad tiene que reflejarse en todas nuestras relaciones. Por ello, se reconoce el principio de igualdad ante la ley para todas las personas, sin distinción de raza, sexo, credo, edad o situación económica o social. El lado activo del principio de igualdad es la eliminación de todas las formas de discriminación. Pero, el concepto más enriquecedor y comprensivo para la persona humana es la igualdad de oportunidades, es decir, permitir que los seres humanos en pie de igualdad, desarrollen a plenitud sus capacidades diferenciadas y el máximo de su libertad. Somos impulsores de oportunidades para el ser humano, especialmente a través del pleno acceso a la educación, a la salud y al trabajo, como medios de realización personal.

SUBSIDIARIEDAD: Principio de ordenamiento de la vida en sociedad, que determina que no haga el ente mayor lo que puede hacer el menor. Que no haga el estado lo que puede hacer la familia; que no haga el gobierno central lo que puede hacer el gobierno local o regional; que no haga el Estado lo que puede hacer el sector privado.

SUPLENCIA: Principio complementario al de subsidiariedad que significa que el ente mayor debe hacer lo que no puede hacer el menor. Por ejemplo, la seguridad nacional es una responsabilidad del Estado porque no es razonable que sea atendida por cada persona por razones de riesgo o carencia de rédito directo.

SOLIDARIDAD: Es el principio que preconiza la identificación de la persona con otras personas en situación de necesidad, y en razón de esa identificación, prestar la ayuda necesaria para cubrir total o parcialmente sus necesidades.

UNIVERSALIDAD: Indica que todos los valores y principios son de aplicación en todo el mundo, son aplicables a todas las personas y lo son en todo el tiempo.

PLURALISMO: Importa el respeto a las distintas formas de organización de los grupos humanos en todos los campos de la vida. En el campo religioso, por ejemplo, supone el respeto por todas y cada una de las religiones; en el campo económico, supone el reconocimiento de las diversas formas de propiedad y de empresa y en el campo político, la coexistencia de partidos políticos de concepciones diferentes, aunque respetuosos de las normas básicas de convivencia en sociedad.

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HISTORIA

Identificados con los principios y postulados social cristianos, un numeroso grupo de dirigentes fundadores del Partido Demócrata Cristiano, encabezados por Luis Bedoya Reyes, Mario Polar Ugarteche, Ernesto Alayza Grundy, Roberto Ramírez del Villar, Antonino Espinosa Laña, María Rosario Aráoz, Catalina Cassinelli, Carmen Ortiz de Zevallos, entre otros; se apartan de esa agrupación política para fundar, el 18 de Diciembre de 1966, el Partido Popular Cristiano; buscando recoger la integridad de la doctrina social cristiana que dio origen al grupo original. El presidente interino del PPC es Ernesto Alayza Grundy, el secretario de Política Luis Bedoya Reyes así como el Secretario General Luis Giusti La Rosa.

La acogida al nuevo Partido fue espectacular, inscribiéndose ante el Jurado Electoral con más de 150,000 adhesiones, aprobando su Ideario y su Plan de Gobierno. Sin embargo, cuando se disponía a participar en el próximo proceso electoral de 1969, se produjo el golpe de Estado por la revolución militar del 3 de Octubre de 1968 y la toma del Poder por un gobierno denominado Junta Militar de las Fuerzas Armadas, encabezadas por el general Juan Velasco Alvarado.

En 1977 la segunda Junta Militar, encabezada por Morales Bermúdez, convoca a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Política del Perú, como paso previo a la devolución absoluta del Poder a la civilidad. El PPC participa en esas elecciones alcanzando el 25% de la votación nacional. Liderado por Luis Bedoya Reyes, el PPC con sus 25 constituyentes se convierte en la segunda fuerza política, detrás del APRA. Durante las Juntas Preparatorias de aquella Asamblea Constituyente, el PPC rechaza el pedido de la Izquierda en su conjunto de llevar a Luis Bedoya Reyes como Presidente de la Asamblea. Sin embargo, el PPC, sin condiciones ni pacto de por medio, apoya a Haya de la Torre para que asuma la responsabilidad de la conducción de la Asamblea por ser el más votado en las elecciones nacionales. Una lección que el país recuerda.

En Mayo de 1980 se realiza las elecciones Generales y el PPC participa con la Fórmula Presidencial encabezada por Luis Bedoya Reyes, acompañado de Ernesto Alayza Grundy y de Roberto Ramírez del Villar, sacando 6 Senadores y 10 Diputados a nivel nacional. Fernando Belaunde de Acción Popular gana las elecciones y el PPC le ofrece su colaboración con sus 6 senadores para que tenga mayoría en el Senado, pues Belaunde había alcanzado mayoría en diputados. Esto fundamentalmente para que la historia política peruana, cercenada de constantes golpes de Estado no se repitiera. Es allí que Belaúnde convoca a todos los partidos a un gobierno de “Ancha Base”, el mismo que es rechazada por el Apra y los grupos de Izquierda, ofreciéndole al PPC su colaboración en dos ministerios, (las carteras de Industria, Turismo e Integración, y la de Justicia) por dos años, que finalmente se extendió por otros dos adicionales. El Gobierno de entonces finalizó su período e hizo entrega del Poder a otro, elegido democráticamente; y ese fue el éxito del PPC y la democracia peruana.

El PPC participa en las elecciones Municipales de 1980 y 1983 con candidatos propios en todo el territorio nacional. En Lima, Ricardo Amiel, en los dos procesos municipales alcanza el 22% y 24% de la votación limeña.

Para las elecciones del año 90, el PPC forma parte del Fredemo (Frente Democrático), junto a Acción Popular y el Movimiento Libertad (encabezado por Mario Vargas Llosa quien lleva al pepecista Ernesto Alayza Grundy como candidato a la segunda Vice presidencia). El Fredemo en ese proceso electoral gana la Primera Vuelta. Sin embargo, en la Segunda Vuelta electoral entre los dos candidatos más votados, sale elegido presidente Alberto Fujimori del movimiento “Cambio 90” (con el apoyo del Gobierno y del APRA, acompañada de la izquierda en su conjunto).

Luego de la caída de Fujimori en el Poder (después de 10 años), y, lograda su reinscripción en el Registro Electoral, el PPC participa en las elecciones del 2001, mediante la Alianza Electoral “Unidad Nacional”, logrando el 25% de la votación nacional bajo el liderazgo de Lourdes Flores Nano como candidata presidencial. En estas elecciones sale elegido presidente Alejandro Toledo. Por consiguiente el PPC se ubica en la Oposición al nuevo Gobierno.

Para las elecciones presidenciales de 2006, nuevamente el PPC participa a través de la Alianza Electoral “Unidad Nacional” llevando a Lourdes Flores como candidata presidencial. A pesar del veredicto ciudadano que decidió que Lourdes Flores pasara a la Segunda Vuelta, se perdió en la Mesa ante las argucias legales promovidas por el Apra, básicamente en lugares donde Unidad Nacional contaba con escasos personeros. Con ello Alan García pasa a la Segunda Vuelta y nuevamente sale elegido presidente de la República, luego de 15 años de haber dejado el Gobierno. El PPC se ubica en oposición al régimen.

El PPC participa en el proceso electoral Municipal 2010 con siglas propias, con Lourdes Flores de candidata para la alcaldía de Lima. Se alcanza un segundo lugar.

Para las elecciones presidenciales del 2011, no proponiendo candidato, el PPC forma parte de la Alianza por el Gran Cambio y apoya a Pedro Pablo Kuczynski para la candidatura presidencial, quien alcanza un tercer lugar. El PPC obtiene 7 congresistas.

Himno del Partido Popular Cristiano

ESTROFA 1

Unidos los peruanos lucharemos
por hacer de la patria un gran Perú
En la Costa, en la Sierra y en la Selva
lucharemos como demandas tú.

El Partido Popular Cristiano busca
encarnar esta gran aspiración
con trabajo honrado y eficiente
la justicia social de la Nación.

ESTROFA 2

La Patria generosa siempre espera
de sus hijos feliz superación
repartir su riqueza con justicia
como ejemplo de la renovación.

Unidos los peruanos lograremos
la victoria que anhela la nación
una fuerza profunda y emergente
fundamenta nuestra resolución.

CORO

Pepecista, peruano levanta la frente
y mira el porvenir del gran Perú
un país que se yergue tenaz, diferente,
con justicia, libertad y juventud. (BIS)

Fuente: [PPC]




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