Desde Ancón (Perú) (AFP)

Tras derrame, brigadistas sustituyen a los bañistas en playas de Perú

En la playa Miramar, en el popular balneario de Ancón, nadie se mete al mar, a pesar del calor del verano. Tras un derrame de petróleo en la costa central de Perú, las brigadas de limpieza sustituyeron a los bañistas.

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Voluntarios limpian una playa del balneario de Ancón, en Perú, el 20 de enero de 2022 - AFP/AFP
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En la playa Miramar, en el popular balneario de Ancón, nadie se mete al mar, a pesar del calor del verano. Tras un derrame de petróleo en la costa central de Perú, las brigadas de limpieza sustituyeron a los bañistas.

Casi un millón de litros de crudo se vertieron al mar el sábado mientras un petrolero descargaba en la refinería La Pampilla, situada en Ventanilla, 30 km al norte de Lima, de propiedad de la petrolera española Repsol, que atribuyó el accidente al oleaje causado por la erupción volcánica en Tonga.

"Las mareas hacen que el petróleo ingrese a la playa las noches de marea alta [...], deposita el petróleo en la orilla y nosotros aprovechamos para sacarlo del mar, bueno, y de la arena que ya está impregnada", explica la AFP Martín Martínez, de la ONG AMAAC Perú, quien supervisa la limpieza de Miramar.

La llegada del petróleo a Ancón afectó a los turistas y, por tanto, a los comerciantes de este balneario -que vivió su época de mayor esplendor a mediados del siglo XX-, quienes obtienen sus mayores ganancias en los meses del verano austral.

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Dos barcas limpian de petróleo la superficie del océano frente a las costas de Ancón, en Perú, el 20 de enero de 2022 (AFP/AFP)

"Hasta el domingo venía mucha gente, la mancha [de crudo] llegó el lunes y desde ese día ya nadie se baña", dice con pesar a la AFP Richard Gutiérrez, que tiene un puesto de venta de comida y gaseosas en la playa Miramar.

"No podemos vender nada, no hay vacacionistas, no hay nadie", se queja el comerciante de 48 años.

Ahora los únicos ocupantes de esta playa de dos kilómetros de longitud son un centenar de brigadistas que trabajan afanosamente, retirando con palas la arena impregnada de crudo.

La brigada la conforman militares, personal contratado por la petrolera y voluntarios de AMAAC y otras onegés.

"Es la primera vez que vengo a apoyar en este tipo de desastres que se nos ha ido aconteciendo, bueno, en todas las playas de Ancón", dice a la AFP la voluntaria Estefani García, estudiante de derecho de 23 años.

- "Desastre ecológico" -

El derrame fue calificado como "desastre ecológico" por el gobierno peruano, pero la petrolera afirma que no tuvo responsabilidad, pues las autoridades marítimas peruanas no emitieron alertas sobre un posible incremento del oleaje tras la erupción en Tonga.

Los brigadistas visten trajes blancos de bioseguridad y portan guantes de látex. Usan palas para colocar la arena impregnada de petróleo sobre lonas azules. Luego dos personas alzan la carga y la llevan caminando hasta arrojarla sobre unos montículos de arena contaminada más arriba en la playa.

Desde allí este material será llevado en camiones hacia depósitos de residuos tóxicos.

"Somos promotores, apoyando a que todas las personas se puedan sumar a poder ayudar y darle una solución a este problema, que la verdad necesita una suma de todos", dice a la AFP el voluntario Lino Merino, de 26 años.

La tarea, que empezó el martes, es ardua: comienza a las 8 de la mañana y termina a las 6 de la tarde, poco antes del anochecer, con una pausa de 30 minutos para almorzar. Nadie sabe cuándo terminará la limpieza en toda la costa afectada, pero se estima que en Miramar demorará al menos dos semanas.

Esta faena se desarrolla en forma manual, pero opera en playa Miramar un bulldozer que con su pala mecánica levanta una especie de muro de arena para evitar que la marea alta devuelva al mar el material contaminado ya removido.

- "No saludable" -

Con el derrame también resultaron perjudicados cientos de pescadores artesanales del litoral central peruano, en cuyas aguas vive una diversidad de peces, como lenguado, lornas y chitas, utilizados para preparar ceviches, el plato bandera de este país.

Perú exigió el miércoles a Repsol "resarcir" los daños por el derrame de los 6.000 barriles de crudo. El Ministerio del Ambiente indicó que fueron afectadas más de 174 hectáreas (equivalentes a unos 270 campos de fútbol) en la franja de playas y 118 de superficie en el mar.

El derrame ocurrió durante el proceso de descarga del buque tanque "Mare Dorium", de bandera italiana, cuyo zarpe fue prohibido por el gobierno peruano hasta que terminen las investigaciones del vertido.

Las corrientes marinas han expandido el petróleo hasta la costa del distrito de Chancay, a más de 40 kilómetros de donde se produjo el vertido. El Ministerio de salud identificó 21 playas afectadas y recomendó a la ciudadanía no acudir a ellas pues tienen calificación "no saludable".




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