Las mujeres víctimas de violencia gozarán de permisos sin descuento en sus centros de labor cuando deban ejercer su defensa de sus agresores ante los centros de Emergencia Mujer, Policía e instancias judiciales y del Ministerio Público.
Esta medida está contemplada en el proyecto de ley integral contra la violencia de la mujer y el grupo familiar, aprobado por unanimidad en la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso de la República.
La propuesta de norma señala que las mujeres agredidas que acudan a estos lugares deben justificar sus inasistencias. Tanto las ausencias como las tardanzas no podrán exceder de cinco días en un mes o más de 15 días en un período de seis meses.
El proyecto propone, asimismo, la creación de un sistema
nacional para la prevención, atención, protección, sanción y rehabilitación de las víctimas de violencia física, psicológica, sexual, económica y laboral.
La legisladora Aurelia Tan, presidenta de la Comisión consideró urgente y necesaria la aprobación del Dictamen respectivo, que mejora la Ley 26260, vigente desde hace 20 años, “estableciendo un marco legal integral y los mecanismos para que el Estado ejecute una verdadera revolución a favor de la mujer y la familia ante el incremento de la violencia”.
El dictamen propone también la creación de un Protocolo Base de Actuación conjunta, un Registro de Víctimas y Agresores, un Observatorio Nacional y el Centro de Altos Estudios de la Violencia hacia la mujer y la familia, instrumentos y mecanismos de articulación del Sistema Integral.
En cuanto a la violencia física, se ha incluido el maltrato por negligencia, descuido o privación de las necesidades básicas, que haya o no ocasionado daño físico o que podría llegar a ocasionarlo, sin importar el tiempo que se requiere para su recuperación.
Además, se extiende el concepto de violencia patrimonial a las conductas abusivas relacionadas con el control, el poder y la privación de recursos que no le permiten a la víctima salir de este círculo o recuperar la autonomía.
Es decir, la disposición o traspaso fraudulento de bienes, la adquisición o simulación de deudas, le destrucción de
documentos (DNI, título profesional, títulos de propiedad, pólizas, certificados de depósitos bancarios etc.) y la destrucción o sustracción de instrumentos de trabajo (maquinarias, libros, computadoras, USB, etc.)
Respecto de los agresores, se plantea la rehabilitación de las personas agresoras con la creación de programas multidisciplinarios de tratamiento y resocialización.
Fuente: [Andina].