Desde Bagdad (AFP)

Mujeres empresarias de Irak sueñan en grande con sus pequeños negocios

Las máquinas de coser y las telas que rodean a Alaa Adel en su taller "Iraqcouture" en Bagdad son testigos de su éxito en Irak, un país fuertemente patriarcal.

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La diseñadora de moda iraquí Alaa Adel posa en su taller Iraqcouture en Bagdad, el 11 de enero de 2023 - AFP/AFP
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Las máquinas de coser y las telas que rodean a Alaa Adel en su taller "Iraqcouture" en Bagdad son testigos de su éxito en Irak, un país fuertemente patriarcal.

Adel, de 33 años, es una de las pocas empresarias en un país donde la mayoría de las mujeres no trabaja fuera de la casa.

"Tenemos una tradición social que impide a muchas mujeres trabajar", explica Adel en su taller en Karrada, un distrito comercial de Bagdad.

La Organización internacional para las Migraciones (OIM) dijo en un informe de octubre que "las costumbres y tradiciones (...) limitan las actividades de las mujeres a su papel doméstico y de crianza".

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La diseñadora de moda iraquí Alaa Adel trabaja en su taller Iraqcouture en Bagdad, el 11 de enero de 2023 (AFP/AFP)

Adel dijo que tales prejuicios hicieron difícil cumplir su sueño.

Graduada de la Universidad de Bagdad con especialización en moda y diseño, Adel quería crear su propia casa de moda.

"Fui a ver a la gente de organizaciones que apoyan el arte y la cultura, pero mi idea era rechazada sistemáticamente porque yo no tenía experiencia en la concepción de proyectos", contó.

Gracias a la fundación iraquí La Estación y su programa Raidat (mujeres empresarias) financiado por la embajada francesa en Bagdad, Adel recibió capacitación que le dio la confianza para emprender su propio negocio.

- Obstáculos -

El sector privado iraquí aún está en estado embrionario, lo que dificulta iniciar una empresa.

El país, que intenta dejar atrás cuatro décadas de guerra e inestabilidad, enfrenta problemas de corrupción, desempleo y una tasa de pobreza de 30%.

Casi 38% de la población activa trabaja en el sector público iraquí, una de las tasas más altas del mundo, según la OIT.

Al final, Adel consiguió un préstamo de un banco privado y creó su marca Alaa Adel el año pasado.

Al inicio debió lidiar con el machismo de algunos proveedores de tela que se negaban a tratar con una mujer, contó.

También con la falta de alternativas para el cuidado de sus hijos durante las horas de trabajo. En Irak la tradición establece que los niños sean cuidados en casa por la madre hasta que vayan a la escuela.

- "Complicado" -

Irak tiene 13 millones de mujeres en edad laboral "pero solo trabajan alrededor de un millón", comentó la coordinadora de la OIT, Maha Kattaa, al presentar un informe en julio del año pasado.

La tasa de participación de la fuerza laboral femenina "era especialmente baja", de 10,6%, según el informe de la OIT, comparado con 68% para los hombres.

En contraste, en Arabia Saudita, que hasta poco era uno de los países más restrictivos para las mujeres, la participación laboral femenina era de 35,6% en el segundo trimestre de 2022.

La mayoría de las mujeres trabajadoras de Irak son maestras o enfermeras. Pocas integran la policía o las fuerzas armadas.

Para Shumoos Ghanem, los hombres "dominan numerosos sectores en los que las mujeres están relegadas".

La mujer de 34 años es propietaria de una empresa de comida dietética y fundadora de la iniciativa Mujeres Empresarias Iraquíes, que da orientación profesional en línea a las mujeres. También tiene un hijo de 14 meses.

Según Ghanem, la mayoría de las mujeres que asesora son madres que han estado fuera de la fuerza laboral y "no saben si la sociedad las va a volver a aceptar" como trabajadoras.

En los últimos cinco o seis años, las mujeres iraquíes han tenido más oportunidades, afirmó, pero el espacio que se les brinda "para desarrollarse aún es muy limitado".

"Algunas regiones son más tradicionales que otras" y restringen aún más las posibilidades de que tengan "carreras o inicien proyectos", agregó.

Rodeada de hombres, Ghanem dice que ella misma ha enfrentado el machismo y que le preocupa el acoso.

"Cuando fui a ver proveedores por primera vez, realmente vi lo complicado que era", recordó.

Ahora trabaja desde casa, pero también sueña con tener su propio restaurante de comida saludable.

"Quiero que sea un lugar donde se apoye a las mujeres que quieren trabajar en este sector", comentó.




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