Desde Isla de Cousin (Seychelles) (AFP)

La isla de Cousin, o el retorno a la naturaleza para salvar un pájaro

Situada sobre las aguas turquesas del océano Índico, la isla de Cousin, que forma parte de la República de las Seychelles, está repleta de vida. Las tortugas gigantes deambulan y los pájaros sobrevuelan esta roca marcada por las plantaciones antes de ser comprada y devuelta a la naturaleza para salvar una especie.

Seychelles, medioambiente, turismo, economía
Un miembro de la ONG ecologista Nature Seychelles zarpa en una lancha motorizada de una playa de la isla de Cousin, reserva natural del archipiélago de las Seychelles, el 20 de noviembre de 2019 - AFP/AFP
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Situada sobre las aguas turquesas del océano Índico, la isla de Cousin, que forma parte de la República de las Seychelles, está repleta de vida. Las tortugas gigantes deambulan y los pájaros sobrevuelan esta roca marcada por las plantaciones antes de ser comprada y devuelta a la naturaleza para salvar una especie.

Cincuenta años después de la toma de control de la isla por una ONG que quería salvar a una de las aves más raras del mundo, la vegetación ha retomado sus derechos y ha encontrado un equilibrio que los administradores de Cousin pretenden defender contra los humanos.

Esto llega al punto de hacer todo lo posible para limitar el turismo, a pesar de que es esencial para la gestión de la reserva.

En 2018, más de 16.000 personas llegaron para admirar la biodiversidad única de Cousin, un aumento de más del 30% con relación a hace 10 años.

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Dos pájaros se posan en las ramas de un árbol de la isla de Cousin, reserva natural del archipiélago de las Seychelles, el 21 de noviembre de 2019 (AFP/AFP)

La cifra puede parecer insignificante a la luz de los estándares turísticos modernos, pero es lo suficientemente alta como para haber alertado a Nirmal Shah, director de Nature Seychelles, la ONG que administra esta isla de 34 hectáreas.

"El turismo es importante para Cousin, es lo que nos permite financiar los proyectos de conservación que estamos llevando a cabo allí. Pero 16.000 turistas fue demasiado", dijo Shah.

Porque más allá de los senderos, en las playas vírgenes o en el denso bosque tropical, el visitante se encuentra cara a cara con tortugas a veces centenarias, aves marinas que anidan en la isla, tortugas marinas o cangrejos ermitaños.

"Cuando hay demasiados turistas, puede perturbar a las aves que anidan o ahuyentar a las tortugas marinas que buscan poner sus huevos en la isla", explica Dailus Laurence, jefe de guardia de la reserva.

Cousin fue comprada en 1968 por la ONG Birdlife International por 17.560 libras esterlinas (20.500 euros a valores actuales) para salvar de la extinción al pájaro carricero de Seychelles (Acrocephalus sechellensis), un ave verde y marrón.

Los últimos 26 especímenes se refugiaron en algunos manglares, mientras que el resto de la isla fue atravesada por plantaciones de coco y canela.

Desde entonces, la vegetación nativa ha retomado los espacios naturales, y los carriceros se ha salvado hasta el punto de poder reintroducirlos en otras cuatro islas de las Seychelles.

Cousin se ha convertido ya en el sitio de anidación más importante para las tortugas carey (Eretmochelys imbricata) en el oeste del océano Índico.



La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) no esconde el entusiasmo con los "éxitos de conservación únicos" de Cousin, "la primera isla comprada para la conservación de una especie" y que ahora sirve como modelo en otras partes del mundo.

- Peligro biológico -

En la mañana, el proceso de visita está listo. Un puñado de veleros de lujo y pequeñas lanchas a motor se detienen a 100 metros de Cousin. Barcas de Nature Seychelles parten para recoger a los visitantes y traerlos a tierra.

"Los barcos turísticos no pueden atracar directamente porque el peligro biológico es demasiado grande", dice Nirmal Shah. "Los animales no nativos a bordo podrían llegar a la isla y amenazar su equilibrio".

Una vez en el suelo, mientras los hace descubrir la isla, hace cumplir ciertas medidas, señala un coordinador del programa, Yan Coquet.

"Hay muchísimos mosquitos, hasta el punto de que pueden ser realmente enloquecedores. Cuando las personas están tan molestas, pueden hacer cualquier cosa, como salir del camino y dejar al grupo corriendo, caminar donde no deberían", describe.

Finalmente, para limitar el número de visitantes Nature Seychelles aumentó el precio de la visita en julio, de 500 a 600 rupias de Seychelles (de 33 a 40 euros), y decidió cobrar a los niños.

La política ha dado sus frutos, el número de visitas ha disminuido en un 10%.

"Había que hacer algo, la presión sobre el medio ambiente era demasiado grande", dice Laurence.

"Si hubiéramos querido recibir más turistas, también habríamos tenido que aumentar el número de guardias y guías que viven en la isla y, por lo tanto, necesariamente aumentar el impacto humano", dijo Shah.

"La máxima prioridad es la naturaleza, y si tenemos que tomar otras medidas (...), lo haremos", apunta.

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