Desde París (AFP)

Europa intenta por segunda vez aterrizar en Marte

Europa intenta este miércoles por segunda vez aterrizar en Marte en una operación destinada a probar su capacidad de posar un aparato de manera segura en el planeta rojo, trece años después de las desventuras del pequeño Beagle 2.

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Ilustración distribuida en la página web de la Agencia Espacial Europea (ESA) el 1 de marzo de 2016, en la que se muestra una representación de la operación ExoMars en la entrada, descenso y aterrizaje del módulo Schiaparelli en Marte - AFP/ESA/AFP/Archivos
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Europa intenta este miércoles por segunda vez aterrizar en Marte en una operación destinada a probar su capacidad de posar un aparato de manera segura en el planeta rojo, trece años después de las desventuras del pequeño Beagle 2.

Al mismo tiempo, la sonda científica ruso-europea TGO debe ser colocada en órbita marciana, una operación delicada que necesita gran precisión.

Hasta ahora sólo los estadounidenses han logrado aterrizar en Marte artefactos que consiguieron funcionar.

La sonda y el módulo de aterrizaje Schiaparelli constituyen el primer episodio de ExoMars, una ambiciosa misión científica ruso-europea que se divide en dos tiempos (2016 y 2020) y apunta a buscar indicios de vida actual y pasada en Marte.

TGO (Trace Gas Orbiter) deberá 'olfatear' la atmósfera marciana para detectar rastros de gases como metano, que podría indicar la presencia de vida actual en el planeta.

"Por el momento todo va bien" para la sonda y para Schiaparelli que actualmente hiberna para ahorrar su energía, declaró el martes por la noche a AFP el responsable del módulo de aterrizaje, Thierry Blancquaert, presente en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), en Darmstadt (Alemania).

El clima marciano no es el ideal. "Hay tormentas de polvo, pero nada dramático. No molesta, no es inquietante", dijo Blancquaert.

Esta es la segunda vez que Europa se lanza a la conquista de Marte. En 2003, la sonda europea Mars Express lanzó el mini módulo Beagle 2, de concepción británica, pero nunca llegó a dar señales de vida. Se sabe desde 2015 que aterrizó, pero estaba dañado.

Después de un viaje se siete meses juntos, TGO y Schiaparelli se separaron el domingo.

El módulo, con una masa de 577 kg al partir, se dirige ahora hacia Marte.

- 'Seis minutos de terror' -

El módulo de aterrizaje es una cápsula de 2,40 metros de diámetro similar a una piscina hinchable para niños.



Shiaparelli se encenderá una hora y media antes del aterrizaje. En ese momento sus numerosos sensores comenzarán a registrar una serie de datos.

A las 14H42 GMT, a 120 km de la superficie, entrará en la atmósfera marciana a una velocidad de 21.000 km/h.

Seguirán luego seis pequeños 'minutos de terror' como los llaman los ingenieros del espacio. Schiaparelli frenará primero gracias a un escudo térmico y luego con un gran paracaídas. Por último, nueve retrocohetes entrarán en acción.

Cerca del suelo se cortarán sus motores. Schiaparelli tendrá entonces una velocidad nula y hará una pequeña caída libre de uno o dos metros.

El impacto final, a las 14H48 GMT será amortiguado por una estructura especial destinada a proteger la sonda del aterrizaje.

¿Cómo se puede saber si todo funcionará? Un radiotelescopio indio será el primero en intentar captar una señal del módulo unos diez minutos después del impacto (el tiempo necesario para que la señal llegue a la Tierra).

La sonda Mars Express, que continúa activa, también estará rastreando la señal, mientras la sonda estadounidense MRO deberá recolectar datos varias horas después del aterrizaje.

"Habrá que esperar el paso de MRO para tener las telemedidas". "Permitirán conocer el desempeño tecnológico y los primeros resultados científicos", explicó Blancquaert.

Schiaparelli debe posarse en el interior de una elipse de la llanura ecuatorial de Meridiani Planum, en la que ya aterrizó en 2004 el robot móvil estadounidense Opportunity.

El módulo está equipado con una pequeña estación meteorológica que medirá la presión, la temperatura, la velocidad del viento así como los campos eléctricos en la superficie de Marte.

La vida de Schiaparelli será corta: de dos a ocho días, ya que sólo tiene una batería que no es recargable.

El miércoles será también un día crucial para la sonda TGO, que transporta cuatro instrumentos de los cuales dos fueron construidos por los rusos. La sonda debe frenar para ser captada por la atracción de Marte e ingresar en órbita. Comenzará su misión científica a principios de 2018.

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