Desde Mornag (Túnez) (AFP)

El cambio climático amenaza el 'oro verde' de Túnez

"Antes llovía a menudo y la cosecha era buena. Ahora es totalmente distinto", lamenta Amor Slama, un olivarero tunecino de 65 años que ve cómo el calentamiento global amenaza el 'oro verde' en Túnez.

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Unas mujeres recogen aceitunas en la localidad tunecina de Mornag el 6 de noviembre de 2015 - AFP/AFP
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"Antes llovía a menudo y la cosecha era buena. Ahora es totalmente distinto", lamenta Amor Slama, un olivarero tunecino de 65 años que ve cómo el calentamiento global amenaza el 'oro verde' en Túnez.

La familia de Slama posee alrededor de 125.000 cepas de viñedos en un total de 230 hectáreas en Mornag, en el sur del país.

Ahogado económicamente, Túnez contará este año con exportaciones récords de aceite de oliva, a pesar del impacto provocado por el cambio climático.

En este pequeño país del norte de África, sólo unos cientos de kilómetros separan las costas fértiles del Mediterráneo de las primeras dunas del Sahara, situando a Túnez en el epicentro de los actuales desafíos sobre el clima.

"Cuando empecé a trabajar en la olivicultura, hace 30 años, nunca hubiera imaginado que un día me vería obligado a regar los árboles", asegura Slama, que explica que la tierra de los campos está totalmente seca en verano. Además, este olivarero señala como otro problema las "lluvias torrenciales en pleno verano, que deterioran la tierra y perjudican a los árboles".

A corto plazo, es un momento de celebración para la olivicultura tunecina, un sector que asegura cerca del 40% de los ingresos en exportaciones agrícolas del país y el 5% del conjunto de las exportaciones, según las estadísticas oficiales.

En esta tierra productora de aceite de oliva desde hace 3.000 años, 2015 se presenta como un año récord. Con 340.000 toneladas de aceite de oliva producidas, de las cuales se exportan 312.000, Túnez se sitúa como el primer exportador del mundo, una primicia, se alegró recientemente el Gobierno. Los ingresos, de cerca de mil millones de euros, son unas ganancias "sin precedentes", señaló a la AFP un consejero del ministro de Agricultura, Anis Rayani.

Un golpe de suerte para la economía tunecina, sumida en el caos desde la inestabilidad provocada por la revolución de 2011. Mientras que el crecimiento no alcanzará el 1% en 2015, los ingresos récords del sector oleícola permitirán "evitar lo peor", según el ministro de Finanzas.

- 80 millones de olivos -



Sin embargo, Amor Slama no esconde su profundo pesimismo. "Empecé a notar el impacto del cambio climático hace 20 años, sobre todo el del aumento de las temperaturas en la cosecha. De un año para otro, la producción de aceite de oliva puede disminuir de 300 a 30 toneladas", afirmó.

Un responsable del ministerio de Agricultura, Chokri Bayoudh, respondió a la AFP que desde siempre el éxito de las cosechas depende de los caprichos meteorológicos. "Sin embargo, antes, veíamos fuertes sequías un año de cada cinco. Ahora, es dos años de cada cinco de media", aseguró.

Este desajuste climático amenaza el conjunto de la industria oleícola, que representa la actividad principal de más de dos tercios de los agricultores (390.000 de 560.000) y una fuente de ingresos para alrededor de un millón de tunecinos.

Actualmente, si el país cuenta con 80 millones de olivos, el 80% de olivares no se irriga y vive del agua de las lluvias. Estos olivares se encuentran en su mayoría en el centro y el sur del país, zonas caracterizadas por su clima árido.

De aquí a 2030, la producción de estos olivares podría disminuir a la mitad, según un reciente estudio del ministerio de Agricultura y de la Agencia de Cooperación Alemana.

En estas condiciones, ¿cómo subsistir sin arruinarse? "Para que los árboles tengan agua, ya hemos tenido que gastar mucho dinero: excavar pozos profundos, construir estanques para acumular el agua de la lluvia...", remarcó Slama. "Pero con la sequía, el agua de los pozos se ha vuelto demasiado salada y después se ha agotado", añadió mientras camina por las tierras agrietadas de un estanque de retención totalmente seco.

En el ministerio de Agricultura aseguran que no se quedarán "de brazos cruzados". "Debemos adaptarnos y hemos empezado a poner en marcha un plan para estabilizar la producción a partir de los próximos años", argumentó Chokri Bayoudh.

Las autoridades tunecinas animan, además, a los agricultores a plantar especies locales de olivos más resistentes a la sequía y ellas mismas cuentan con plantar hasta cinco millones de olivos en siete gobernaciones del norte del país, donde la media de precipitaciones es más elevada. Este proyecto, de un coste de 39,5 millones de dinares (18 millones de euros), fue oficialmente lanzado a principios de noviembre y finalizará en 2020.

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