Desde Muse (Birmania) (AFP)

Ayudar a la junta y los rebeldes: el doble juego de las vacunas de China en Birmania

Entregar vacunas a la junta militar, pero también a sus enemigos, las facciones étnicas rebeldes. China despliega un sutil doble juego diplomático en Birmania para tratar de contener el brote de coronavirus y reforzar sus alianzas.

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Una sanitaria prepara una dosis de la vacuna contra el coronavirus el 5 de febrero de 2021 en Rangún - AFP/AFP/Archivos
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Entregar vacunas a la junta militar, pero también a sus enemigos, las facciones étnicas rebeldes. China despliega un sutil doble juego diplomático en Birmania para tratar de contener el brote de coronavirus y reforzar sus alianzas.

El régimen había vendido u ofrecido casi 13 millones de dosis a los generales que derrocaron a Aung San Suu Kyi el 1 de febrero, hundiendo el país y su sistema de sanidad en el caos, con miles de personales sanitarios detenidos o huidos.

Pero China no duda en suministrar también en secreto a los grupos étnicos rebeldes que ocupan la porosa frontera sinobirmana, con más de 2.000 kilómetros de largo.

Son facciones con décadas de lucha contra el poder central para obtener más autonomía y parte del control del lucrativo tráfico de droga y de los recursos naturales del país.

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Un trabajador migrante birmano de regreso de China se somete a una medición de temperatura como medida preventiva para evitar la propogación del coronavirus el 12 de mayo de 2020 en la fronteriza Muse (AFP/AFP/Archivos)

Ciertos intensificaron sus combates contra los militares tras el golpe de febrero, como el Ejército para la Independencia del Kachin (KIA).

Su portavoz, el coronel Naw Bu, aseguró que desde julio han vacunado a miles de personas en el territorio bajo su control gracias a las dosis entregadas por China.

También han recibido máscaras y gel hidroalcohólico de Pekín y de personal de la Cruz Roja china desplegada en la zona, dijo.

- ¿Por amistad, salud, interés? -

"KIA solicitó ayuda de China, y esta última nos ayudó (...) Puede ser que por amistad", dijo lacónicamente.

Con miles de combatientes, KIA es uno de los ejércitos rebeldes más activos del país. Desde el golpe de febrero, ha entrenado en el manejo de armas a numerosos opositores a la junta que se refugiaron en su territorio.

El "buen vecino" chino también abasteció o prometió vacunas a las facciones rebeldes del estado de Shan, también en la frontera.

El objetivo de Pekín es doble: por un lado diplomático, por el otro sanitario.

Birmania atraviesa una ola de la pandemia sin precedentes, con unos 17.000 fallecidos desde julio, un balance minusvalorado y que hace temer a Pekín una propagación a la provincia fronteriza de Yunnan.

"Si China quiere protegerse del covid (...) debe crear una zona tapón", dice Enze Han, especialista en relaciones sinobirmanas en la Universidad de Hong Kong.

Pero la maniobra también esconde un delicado juego de equilibrios diplomáticos de Pekín, aliado tradicional de la junta (cuyo golpe no ha condenado), pero con larga amistad con algunos grupos rebeldes a quienes incluso vende armas.

- La junta "no tiene elección" -

Estas zonas fronterizas birmanas son importantes para Pekín porque "representan el bajo vientre de China", dice el analista David Mathieson, especialista de Birmania.

Los negocios se hacen en yuanes y las comunicaciones telefónicas se establecen gracias a tarjetas SIM chinas.

La cooperación no implica solo vacunas.

En Muse, una localidad en la frontera donde hubo combates entre militares y rebeldes en primavera, ha surgido casi de la nada un centro de cuarentena con 1.000 camas, todo construido con materiales suministrados por China.

"China proveerá como siempre, en función de la necesidad, la asistencia y el apoyo necesario al pueblo birmano en su lucha contra la epidemia", comentó a AFP un portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, solicitado por este doble juego.

Preguntada también por la cuestión, la junta birmana no quiso hacer comentarios.

"No le gusta esto (...), pero no tiene elección", indica Enze Han.

China es el primer socio comercial de Birmania.

La construcción de un corredor económico entre ambos países, concebido para conectar el enorme mercado interior chino con el océano Índico, podría estimular el comercio birmano, hundido desde el golpe de Estado.





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