Desde Tel Aviv (AFP)

Tel Aviv da vía libre al monopatín

Con los cabellos al viento y el celular en mano, entre semana o en sabbat, cada vez más gente se sube al monopatín eléctrico (patinete en España) para recorrer Ibn Gvirol, la avenida que cruza Tel Aviv de norte a sur.

sociedad, transporte, monopatín, patinete, ocio, ciudades
Usuarios de monopatines eléctricos en Tel Aviv, el 30 de mayo de 2019 - AFP/AFP
Anterior Siguiente

Con los cabellos al viento y el celular en mano, entre semana o en sabbat, cada vez más gente se sube al monopatín eléctrico (patinete en España) para recorrer Ibn Gvirol, la avenida que cruza Tel Aviv de norte a sur.

Ni siquiera el sábado, día de descanso sagrado para los judíos, cuando la vida discurre más lenta, se detienen las ruedecillas, que se van abriendo paso por las calles de la ciudad, poco transitadas.

Matan Ben Ari, de 28 años, fue a la playa el pasado sábado sin preocuparse de su medio de transporte.

"No hay transportes públicos y el taxi es caro. Pero tenemos esta solución. Además, circular con él es un placer", afirma.

noticia
La tranquilidad reinante del fin de semana israelí hace todavía más visibles a los monopatines que, tanto en Tel Aviv como en otras ciudades del mundo, compiten con las tradicionales bicicletas (AFP/AFP)

La tranquilidad reinante del fin de semana israelí hace todavía más visibles a los monopatines que, tanto en Ibn Gvirol como en otras arterias de Tel Aviv y de otras ciudades del mundo, compiten con las tradicionales bicicletas.

"Es práctico, accesible. Te da independencia, puedes hacer lo que quieras, parar, comprar agua", explica Inbal, de 20 años, apoyada en el manillar de un monopatín.

Como tantos otros, la joven descargó en su celular inteligente la aplicación de un operador de monopatines eléctricos compartidos, que indica dónde encontrarlos en un mapa.

"Es fácil", asegura. "Voy hasta el mar, me detengo allí, uso la aplicación y eso es todo".

- Práctico -

La capital económica y cultural de Israel parecía predispuesto a este éxito empresarial, pues es una ciudad moderna, muy conectada, dinámica, soleada, con mucho tráfico... y llana.

La empresa estadounidense Bird fue la primera en desplegar allí 2.500 monopatines eléctricos de libre uso en agosto, seguida de Wind, Lime y Leo. En la actualidad, entre todas las compañías, hay unos 7.500 en circulación.

"La micromovilidad ya era importante [en Tel Aviv] y Bird aceleró el proceso", comenta Yaniv Rivlin, director general de la empresa en Israel.

Con un 60% de la población menor de 40 años, Tel Aviv es "el paraíso de los monopatines", afirma.

"Plegar una bicicleta para subirla a casa o a la oficina es difícil. Pero con un monopatín, eso es muy sencillo", recuerda.

- Molestias -

El ayuntamiento de Tel Aviv, de centro-izquierda, a priori ve con buenos ojos esta tendencia, según Metial Lehavi, teniente de alcalde para Transportes. Esta moda ayuda a paliar una oferta de transporte público que "no da respuesta a las necesidades reales de los usuarios", especialmente con un gobierno de derecha que gusta complacer a los ultraortodoxos, que cumplen rigurosamente con las normas del judaísmo y la prohibición de circular en autobús el fin de semana, indica la responsable.

El impacto en el medio ambiente también es "positivo" en una ciudad muy contaminada, añade.

Sin embargo, como otras localidades, Tel Aviv se plantea cómo gestionar las molestias derivadas de la proliferación de monopatines.

Meital Lehavi lamenta la falta de carriles bici o de terminales de estacionamiento. Los usuarios suelen circular por las veredas y dejan los monopatines en medio de la calle, lo que molesta a los peatones, cuando no los pone en peligro, afirma.

"Es un fenómeno nuevo que nadie sabe verdaderamente cómo tratar", admite.

Inspirándose en otras ciudades del mundo, el Ayuntamiento decidió regular el uso. Ha ordenado que los operadores instalen espacios de estacionamiento antes de mediados de septiembre y que compartan sus datos sobre el uso de sus monopatines con la alcaldía.

Unas demandas "razonables", considera el director general de Bird, que espera aumentar su flota en los próximos meses.

"Gracias a los monopatines, hay menos vehículos y vamos a seguir cooperando con el Ayuntamiento para proseguir con esta revolución en los próximos meses y años", sostiene.




Te puede interesar
Este sitio usa imágenes de Depositphotos