El Peeting o sexo sin penetración

El ”Petting” consiste en mantener relaciones sexuales donde no existe penetración. Es un término anglosajón relacionado con el verbo ‘to pet’ que significa acariciar o besuquearse.

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Por tanto, el Petting es sexo sin coito, sexo en el que los amantes se rozan, se besan, se lamen, se acarician y hasta se masturban para excitarse mutuamente, sin la necesidad que el pene llegue a introducirse en la vagina en ningún momento. Es el método anticonceptivo más seguro que existe para prevenir ciertas enfermedades de transmisión sexual como la infección del VIH o la sífilis.

Para poner en práctica el Petting, sólo es necesario dejarse llevar, descubriendo al otro y diciéndole sin pudor que nos gusta hacer y que nos desagrada, Pensar que el sexo se limita al coito es un completo error, porque practicarlo sólo basándose en la penetración deja a un lado la posibilidad de descubrir todo un mundo afecto y ternura trasmitido a través de las manos, los labios, la lengua, la piel y, en general, de los cuerpos de ambos amantes.

Por otra parte, no hay que pensar que así no se llega al orgasmo. La excitación que se alcanza tras los masajes, los juegos orales o el estimulación directa de los genitales puede llevarte a alcanzar el clímax que supone el orgasmo sin ningún problema. La clave, en la mayoría de los casos, está en superar la impaciencia y la creencia de que sólo a través del coito el placer físico llega hasta su nivel más alto. Además, es muchísimo más recomendable que la práctica de lo que se conoce como “marcha atrás“.

Para las mujeres, el Petting puede llegar incluso a ser más satisfactorio que el coito en sí, Petting en caricias pues a ellas no les basta, en general, con el movimiento del pene dentro de la vagina para tener un orgasmo, sino que requieren también que se produzca la estimulación directa en su clítoris. El hombre necesita tan sólo el roce del glande que se produce con la penetración para eyacular y obtener su ración de placer.

El “petting” lo practican sobre todo los adolescentes que comienzan a conocer su cuerpo y tienen curiosidad por el sexo. También lo realizan los que, por creencias personales o por su religión, se ven abocados a llegar virgen, es decir con el himen intacto en el caso particular de las mujeres, al matrimonio pero antes quieren experimentar en el mundo del amor carnal.