Nicolás de Piérola

Nicolás de Piérola fue un militar y político peruano, presidente de la República en dos oportunidades y considerado el más notable mandatario del siglo XIX junto a Ramón Castilla.


Iniciada la Guerra del Pacífico, Piérola ofreció sus servicios al gobierno, pero fue rechazado. El presidente Mariano Ignacio Prado se trasladó a Arica para dirigir la guerra pero tras la derrota en la campaña del sur retornó a Lima el 28 de noviembre de 1879.

Con el viaje de Prado al extranjero y la no aceptación de Luis La Puerta como encargado de la presidencia, Piérola se sublevó el 21 de diciembre de 1879 con el apoyo del Batallón Artesanos de Ica. El 23 de diciembre de 1879, una reunión de vecinos en la Municipalidad presidida por el Alcalde don Guillermo Seoane, invistió a Piérola con el carácter de Jefe Supremo de la República, asumiendo personalmente todas las funciones ejecutivas y legislativas del gobierno con el carácter de Dictador.

Piérola declaró traidor a Prado por ausentarse del país. Prado decidió regresar cinco meses después de la salida del país para colocarse bajo las órdenes de Piérola. Piérola emitió entonces un decreto para no permitirle el ingreso al Perú.

Sin embargo, su actuación como jefe político y militar durante la Guerra del Pacífico no fue precisamente exitosa. Las batallas de Miraflores y San Juan dieron muestra de una notable improvisación. En noviembre de 1881, Piérola fue prácticamente obligado a renunciar. Fue apresado el 5 de abril de 1890 y sometido a juicio militar, pero se consiguió fugar de la cárcel y salió del país. Regresó justamente cuando una insurrección deponía al presidente Cáceres, en marzo de 1895.

Convocadas elecciones a presidente, Piérola se presentó al frente de una coalición que unía a su partido, el Demócrata, con el Civil. Permanecería en la presidencia hasta 1899, siendo sucedido por Eduardo López Romaña. El gobierno de Piérola inauguró un ciclo de estabilidad democrática que perduraría hasta 1919; por otra parte, durante su mandato se estableció el patrón oro y se reglamentó el servicio militar obligatorio. Murió en Lima el 23 de junio de 1913; su sepelio fue uno de los más multitudinarios que se recuerdan en Perú.