Fijar una fecha para dejar de fumar y cumplirla indefectiblemente.
Cambiar la rutina. Buscar distracciones agradables que le permitan olvidar los impulsos de fumar.
No buscar excusas para continuar fumando, pues cualquier día es bueno para dejar de fumar.
Un fumar ni un solo cigarrillo. Tampoco pensar que una "pitada" no implica nada, pues puede significar una recaída.
Hacer deporte, mantenerse activo. Cualquier pequeña actividad permitirá que se relaje, le ayudará a controlar el peso y resaltará las mejoras físicas como consecuencia de dejar el tabaco. Realizar una simple caminata puede servir de ayuda.
Pensar positivamente. Es necesario anotar en un papel las ventajas que genera dejar de fumar para siempre tenerlo presente. También, es importante el apoyo familiar y de los amigos más cercanos.
Beber muchos líquidos. Mínimo un litro y medio al día, ya que el cuerpo necesita hidratarse. De preferencia ingerir agua u otro tipo de refresco.
Controlar adecuadamente las comidas. Evitar ingerir productos que engorden y priorizar las verduras.
Pensar en el día a día. La meta de no fumar es diaria, pues todos los días se debe luchar contra ese impulso.
Si todos estos puntos fallan, la ayuda profesional es indispensable.