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Chasis
Al
igual que los pies en los humanos son los que soportan
el peso del cuerpo, el chasis y el bastidor son los que
sostienen del auto, por lo cual merecen la debida
atención.
La
importancia del chasis debería ser obvia, pero es un
sistema tan complejo que muchos ingenieros y técnicos lo
definen solo como la unidad que conecta al auto con la
superficie de la calle o carretera.
Sin
embargo, su trabajo e importancia van más allá: Da
soporte y suspensión a la masa total del vehículo,
sostener los sistemas de dirección, cargar el motor y el
sistema de frenos, asimismo sirve para que se transmita
el torque, sin el cual ningún auto caminaría. Pero tiene
otras más.
Funciones
El chasis no es solo un marco de metal (conocido como
bastidor) sobre el cual se colocan otras piezas, que
conforman el chasis propiamente dicho, sino como ya se
mencionó es un sistema que debe soportar el peso de todo
el vehículo y, a la vez, garantizar un manejo sin
contratiempos, como los producidos por las curvas cuando
se viaja a exceso de velocidad.

Los ejes
delantero y trasero, con sus muchas partes, también se
apoyan en el bastidor. Antes de llegar a una reparación
adopte mejor una estrategia preventiva, para ello evite
golpes (hoyos en el camino), así como someter su auto a
torsiones innecesarias provocadas por acelerones y
frenazos bruscos. Es poco lo que se puede hacer cuando
el daño al chasis es grande, aunque a favor del
propietario debe decirse que se trata de una pieza muy
bien construida y con materiales de alta calidad. Aún
así, la corrosión, producto de la falta de servicio,
puede apoderarse de ella y destruirla.
Mantenimiento
En este
sentido, al hablar del mantenimiento de la parte
inferior del carro nos referimos no solo al chasis en
sí, sino a partes tan vitales como la suspensión, la
parte baja del motor y de la transmisión. Todos esos
componentes requieren, como cualquier otra parte o
sistema del auto, de chequeos y limpieza regulares.
La mejor
forma de evaluar el estado de un chasis es elevando el
auto por medio de un puente, o verlo desde abajo en un
foso. Su limpieza debe realizarse por lo menos cuatro
veces al año, y la mejor forma de hacerlo es por medio
de un chorro de vapor de agua a alta presión y
temperatura, para desprender la suciedad, el sarro y
otras impurezas. Para tal fin se utilizan hidrolavadoras
especializadas.
Si el
vehículo circula por zonas de alta concentración salina,
como sucede en las costas, el lavado debe realizarse con
más frecuencia y debe alcanzar a la parte inferior e
interior de las loderas. Este recomendación obedece a
los daños que causa el salitre sobre el hierro.

Un lavado
tan fuerte implica, además, que los lubricantes se
sequen o se disuelvan. Por tanto, es necesario que
después de la limpieza se vuelvan a lubricar todos los
componentes o piezas indicados por el fabricante para
tal fin.
También
deben lubricarse varios elementos de la suspensión y la
dirección, así como aprovechar para revisar el estado de
piezas como las cruces y las polveras. Algunos
fabricantes, debido a cambios en la tecnología, afirman
que ciertos modelos ya no necesitan de este tipo de
mantenimiento, aunque si tiene alguna duda comuníquese
con el distribuidor de su auto o consulte el manual del
vehículo.
Cuando se
ha completado el lavado, se debe aplicar una capa
protectora que surge de mezclar aceite WD-40 más una
solución siliconeada que, a su vez, mantiene la
lubricación durante más tiempo. Una última recomendación
para lograr mejores resultados y proteger el chasis aún
más es aplicar al final de la lavada y lubricación, un
anticorrosivo en toda la estructura.
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