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En ascope existen leyendas de los abuelos que hemos transcrito de dos libros, uno de Don Manuel A. Landauro (1946-Monografía de la Ciudad de Ascope) y otro de Rondal (Leyendas del departamento de La Libertad) Para los jóvenes estas serán desconocidas y hasta aburridas, para los adultos mayores les traerá recuerdos de los cuentos de sus mayores. VISITE WWW.DEPERU.COM Cuentos Modernos estas historias son mas actuales y narran pequeñas historias del Ascope de Hoy. Leyendas del Antiguo Ascope, estas historias son las que le dieron a Ascope el título de Ciudad de Cortesía y Leyenda..... VISITE WWW.DEPERU.COM Alcanzó notoriedad la reseña "El Triunfo de San Bartolomé" escrita por don Nicanor de la fuente, cuyo texto figura en "Hojas Sueltas", tomo XII desde 1913 ubicadas en los anaqueles de la Biblioteca de Madrid en España. Precisamente "El Triunfo de San Bartolomé" se refiere como el demonio rata a San Bartolomé para saltar sobre el rio de la Encañada a fin de llegar de un brinco al reservorio del Alto Pichona. Lucifer tuvo mala suerte... cayó al río enbravecido y en sus aguas revueltas murió el maldito. Cuando el santo ángel toma el reto. Se impulsa y a toda velocidad llega a la meta apoyando su talon derecho sobre una enorme piedra. Pues ahi está la huella que es admirada por muchas generaciones y arqueólogos quienes describen como una radioagrafía petrea de un verdadero talón de pié. VISITE WWW.DEPERU.COM EL JINETE FANTASMA Esta versión ha sido proporcionada por el Sr. Manuel Alonso Landauro, profundo conocedor de la hostoria de Ascope. había en el siglo pasado un tráfico intenso entre las poblaciones andinas y Ascope, los vecinos de Casacas venían a vender sus productos y a gozar del verano. Una pareja de recien casados se dispuso a pasar su luna de miel en la floreciente ciudad de Ascope. Bajaron de la ubérrima ciudad de Cascas, cuando los rayos solares se difundían maravillosos por el camino que conducía a la costa. Despues de hacer un largo alto, para descanzar y tomar sus alimentos, lograron llegar al atardecer a un lugar llamado "La Encañada". Los viejos ascopanos suelen narrar historietas de asesinatos, apariciones siniestras, asaltos, robos, y abusos sin nombre que cometían los asaltantes en este desolado paraje, camino del trayecto de Casacas, a la ciudad de Ascope. Los antedichos viajeros llegaron a las 6 de la tarde a este lugar, de repente al esposo le sobrevino la necesidad de la cual nadie puede prescindir y separándose un poco de su esposa, le dijo: que siguiera delante y que le esperase al fin des estrecho de la encañada, despues de terminar su necesidad, al cerrar la oración de la tarde, montó su caballo, la oscurida ya invadía todo, pero cual no sería su sorpresa, que tuvo el viajero, por que siente junto a su esposa, a otro jinete, que se prendía de él, lleno de espanto el hombre se desmayó al llegar al lugar donde se encontraba su esposa esperándole, cuando volvió en si, no se expresaba bien, a los pocos días después de llegar Ascope, fallecía por la fuerte impresión que tuvo. VISITE WWW.DEPERU.COM VISITE WWW.DEPERU.COM OTRA VERSION DE "EL JINETE FANTASMA" Otros narran la leyenda bajo un aspecto magicómico, dentro de ellos el Sr. Francisco Villoslado, me ha transmitido loq ue sigue: Una noche varios amigos de Cascas estaban coqueando un difunto, había por ese entonces un hombre que se jactaba de ser muy valiente. los demás conversaban de hechos espeluznantes y macabros, acaecidos en la encañada, siendo el velorío un momento propicio, para tales narraciones, uno de los cortertulios dirigiéndose a Don Sergio Rodríguez, que así se llamaba el guapetón, le decía, "oye Sergío, yo si que no he bailado en la piedra larga", loque equivalía a decir, que él nunca había pasado por ahí porque era creencia común, de quién atravesaba por este lugar, para que tenga felicidad y no halle algún contratiempo, debería dar un baile en la pedra larga y colocar una cruz de palitos en una de las rocas de este sitio. Don sergío que era burlon y muy amigos de fanfarronadas, hizo mofa del jinete fantasma, que afirmaban varios cortertulios, se había aparecido a muchas personas y que inclusive habían muerto de una fuerte impresión algunos de ellos. No faltos quien hizo una apuesta para que se diera crédito a sus afirmaciones con Don Sergio, diciéndole:"Compadre, van dos mil tacos", que Usted no pasa a altas horas de la noche por la encañana, todos los presentes aprobaron la apuesta y el valentón de Don Sergio, utilizando su caballo, se disponía a salir a la una de la mañana, para hacer gala de su bravura, y que él jamás se aminalaba por fantasmistas. Al empezar a rayar la aurora, más o menos a las 4 y minutos pasaba por la encañada, cuando recien empezaban los débiles hilos de la aurora a desmanejar el ovillo de la claridad. ¿cual no sería el miedo? que siente su poncho estirado, que parecía lo jalaban violentamente de una de sus puntas. Entonces comenzó a rezar a todos los santos de su devoción, diciéndose para sus adentros. El jinete fantasma ya está sentado sobre mi cabalgadura , atolondrado por tal pànico, no se movía ni un poquitín, temiendo incomodar al jinete fantasma. Estando muy cerca de Ascope y cuando la blancura del alba disipaba el negro manto de la noche, volteándose para ver que fantasma estaba sobre su cabalgadura, con una lisura de las mas sonoras le increpa que se baje de su bestia, pero ..... no ve nada y recien se da cuenta, que la punta de su poncho se había incrustado sobre la baticola de su cabalgadura, echándose una carcajada y queriéndose jalar las orejas, tarde se da cuenta que su temor había sido irracional. VISITE WWW.DEPERU.COM LA
DEL CERRO CUCULICOTE: “CUCULICOTE es una angosta quebrada que está al noroeste
de Ascope. Su laberíntica es de tal naturaleza que se presta para ocultaciones
y sorpresas. Según me ha contado un antiguo vecino, don Rafael Rodríguez, los
antiguos tuvieron siempre temor de aventurarse por esos senderos y vericuentos,
donde la fama señalaba guaridas de ladrones. Los viejos ascopanos se complacían
en relatar las hazañas y peripecias de los antiguos bandoleros”. “En
la época colonial hubo una partida de audaces amigos de lo ajeno, que tenían
su palenque (sitio o lugar señalando como su propiedad exclusiva) en ese lugar,
donde llegaron a enterrar sumas fabulosas. Se tuvo noticia del tapado (tesoro
enterrado) porque un soldado echeniquista, en la época de la revolución de
Castilla, llegó herido a Ascope, y a un señor Don José Mercedes Tello (padre
del señor Manuel Tello), le dio en agradecimiento por sus atenciones, un
derrotero, mostrándole las monedas de la época colonial que él ya había
encontrado. “Comenzó
entonces el afán de la búsqueda. Tello organizó trabajos y la gente ascopana
vieron salir grupos de hombres que discretamente husmeaban en el Cuculicote.
Tello fracasó y le siguió en su afán por encontrar el famoso entierro del
palenque, Don Ambrosio Dávila y luego Don José María Saldaña y Don José
Padilla, pero ninguno dio con el Sésamo ¿Burlóse el soldado? Tal vez. ¿No
han sabido buscar los perseguidores de ese gran entierro?. El hecho es que hasta
ahora se habla como de una realidad, no por oculta menos cierta, de aquel
entierro con el que, según la leyenda, podría salir de pobre el afortunado
mortal que lo encontrará. VISITE
WWW.DEPERU.COM ALUMNOS QUE BUSCAN UN TESORO (Anecdota) En la población de Ascope, llamaa por su clima primaveral, la PERLA DEL VALLE CHICAMA, sucedió exactamente hace más de 40 años (esta historia fue escrita en el año 1969) una anecdota digna de ser tenida encuenta, estos datos meloe proporcionó el imponderable amigo Don Franciso Villoslado. ya fallecido y de agradable recordación. VISITE WWW.DEPERU.COM En tiempo del insigne educador ascopano Don Julio Sagástegui Lozada, hombre estudioso, con una sabiduría de Clerc, inquieto por derramar a manos llenas los conocimientos que atesoraba, a atl punto, que a pesar de los pocos medios de difusión. logró publicar para bien y aprendizaje de sus alumnos, varios libros, de matemáticas, religión y ciencias naturales. Don Julio Sagaàstegui Lozada, nació en Ascope por el año 1858, habiendo fallecido en 1930, lleno de méritos en el campo de la enseñanza, haciéndose justicia a su honorable persona, ya que el Centro Escolar de Ascope, lleva su nombre y las generacones de ascopanos lo recuerdan con cariño. El referido maestro Julio Sagastegui regentaba una escuela primaria en Ascope y tenía una bien montada biblioteca, que se consideraba en aquel entonces, como lomejor que existía en aquel lugar. Dos alumnos que etsudiaban en la escuela, del quinto año de estudios le pidieron que les prestase uno de los tomos del Tesoro de la JUventud, ellos recibieron las llaves del estante de libros y enlugar de sacar lo pedido, tomaron un libro que decía "Magia Negra y arte para conseguir tesoros ocultos". En su ingenuidad los jóvenes inexpertos pensaron que se harían millonarios en forma muy fácil y poniendo en práctica las indicaciones del libro, buscaron el tesoro oculto de la siguiente manera. VISITE WWW.DEPERU.COM Primero deberían extraer una calavera de algún cementerio y enterrarla en un huerto de árboles. Luego en cada sentido de la calavera, deberían colocar una haba y al momento de invocar a Belcebú o Satanás, deberían tener una haba en la boca. VISITE WWW.DEPERU.COM Luego deberìan invocar a belcebú, quien se les aparecería para señalar el lugar del tesoro ocualto. Demás está decir que los alumnos ejecutaron lo indicado por el libro de magia, al pie de la letra y deberían estar en la noche al huerto donde hubiese árboles, a las 11 de la noche llegaron al lugar, donde bebieron pisco con pólvora, para animarse a realizar su aventura. habiendo dado el reloj las 12 en la torre sw la iglesia, entraron en el huerto donde habían enterrado la calavera empezando a invocar a satanás. pero cual no sería el pánico de sus personas, cuando sienten un fuerte temblor en la tierra y un viento impetuoso, que en forma aterradora monía los árboles, amedrentados por esto huyeron despavoridos sin pensar en lo sucesivo en tesoros ocultos. VISITE WWW.DEPERU.COM EL
ENTIERRO DEL CERRO CAMPANA “En
el cerro Campana queda frente a la cumbre, en el camino a Trujillo, saliendo de
Chicama. En tiempos no muy remotos, hubo también un palenque de ladrones, los que detenían a los viajeros y
los desvalijaban, guardando en aquel cerro, los tesoros que reunían con sus
robos. “Acabó
con los ladrones el enérgico General Suárez, cuando fue Prefecto de La
Libertad (1860-62). Hasta ahora muchos recuerdan la figura austera y resuelta de
quien, como intendente de Lima, también cobró fama opor su afán de meter en
regla a toda clase de contraventores. Tiempo hubo en Lima en que las gentes de
cierta condición temblaban cuando se oía el grito de “allí viene el
intendente”. “Fue
el General Suárez quien acabó con
los ladrones, dando una tremenda batida en los alrededores de Trujillo y en
Ascope, que por estar rodeado de encañadas y desfiladeros se prestaba para las
maniobras y escapatoria de los bandoleros, pero al extinguir a la banda de
ladrones, no pudo acabar con la creencia general de que en los cerros existían
tesoros dejados por los ladrones”. “Allá,
por los años 50 un tal Manuel Mendo, yendo para Huanchaco en compañía de José
Nazarero y José Manuel Alcántara, conversó sobre entierros y bandidos con sus
compañeros de arrieraje, porque los tres se dedicaban a esa clase de negocio,
que hoy a languidecido por razón del progreso. Nazarero conocía la versión de
que existía un gran tesoro en el cerro y propuso a Mendo buscar juntos, pero
Mendo no aceptó; Alcántara en tanto se mantuvo silencioso, como quien oye
llover, y nada dijo”. “Pasaron
los días y el tal Alcántara se
hizo acompañar por su sobrino, mozo y resuelto, y buscando, y buscando encontró
el entierro (por lo menos uno de ellos) y salió de pobre, dejó el arrieraje, y
al poco tiempo después compró el fundo llamado “Alcantarilla” y comenzó a
señorear como hombre de posición acomodada. Hasta hoy hay gente que señala
ese lugar y afirma que todavía quedan monedas y valijas de oro y plata en el
cerro Campana”. “Además
de esta versión, también otro de nuestros literatos contemporáneos, el señor
Max Linder, nos ofrece una sugestiva leyenda, sobre la tradición que prevalece
en el pueblo de Huanchaco, acerca de la existencia de una campana de oro macizo,
que sin duda, perteneció a los Chimus, sepultada en la cavernosidad de dicho
cerro, que siempre sirvió como guía o punto de orientación a los
navegantes”. EL DIABLO SE CAYO AL RIO Y SAN BARTOLOMÉ FUE CAMPEÓN DE SALTO A
la salida de Ascope, camino a Facalá, hay un cerro denominado San Bartolo,
cerca de la laguna llamada Atahualpa, antiguamente llamada “El Pozo” . En
ese cerro, como en la piedra que hay en el camino a Samne, hay un pedrón que
tiene la huella, parece fósil, de un pié humano completo y la de algunos
dedos, que dan la impresión de haber pertenecido a persona que hubiese caído
de un salto, no muy seguro, en forma que solo pudo afirmar una de las plantas. “En torno de este curioso fenómeno,
la imaginación popular ha tejido una leyenda graciosa, que debe ser muy
antigua, porque los mas viejos dicen que existía desde mucho varios del lugar,
y de las diferentes versiones entre saco a mi manera ala conseja” “Parece que hace muchos, pero
muchísimos años, San Bartolomé anduvo por el valle no se sabe con certeza con
cuales fines y como era de esperarse se encontró con
el Diablo, que comenzó a
tentarlo de mil maneras. Llagaron, sin duda a ser, aunque desconfiado recíprocamente,
un poco camaradas, cuando se entretenía en apostar carreras, jugar al salto y
saber quien se guindaba con mayor precisión una paloma volandera ó una liebre
corredora. “Por fin, el Rabudo, cansado de
estos ajetreos, y deseando acabar con el Santo, que no le dejaba con libertad
sus diabluras, propuso una carrera definitiva, quedando San Bartolo, si perdía,
escriturado para atizar hogueras en el infierno. Partieron de Gazñape en una
especie de Maratón formidable, pero en la
casa-hacienda de ese lugar se canso de correr el santo y dio tal brinco que
cayo, aunque resbalándose y con peligro, como aparece de las huellas, en el
lugar que, desde entonces, sin duda, como
recuerdo de la hazaña, lleva tan místico y deportivo nombre. “Quiso el Diablo igualar al
Santo, pero, no obstante que su salto fue considerable, no tomó tal vez la
viada necesaria y, cayéndose al río, sé ahogó .... Todavía en la piedra
esta la huella olímpica del triunfo del Santo y cuando del río se enfurece, no
falta quien vea, agitándose, la cola del Diablo. De Gazñape a San Bartolo hay
siete kilómetros, lo que no es bicoca tratándose de un salto aunque sea de un
huésped de San Pedro, parece, además que desde que el Diablo se cayó al río
no ha podido salir de él y se entretiene, agitándole una veces y, otras,
influyendo en los hacendados para que hagan por él sus diabluras con las aguas
de regadío” EL GALLO
DE LA ENCAÑADA “En el lugar denominado La Encañada,
en el camino de Ascope para Cascas vía de Cajamarca, hay una piedra, muy bien
colocada sobre pequeñas pedruscos. Tiene más ó menos ocho metros y
llama la atención de los viajeros. Los Cajamarquinos tienen la
costumbres de poner en ella, cuando salen a la costa una crucecita para
asegurarse así el regreso al terruño porque es fama que quien no lo hiciera,
no volvería a ver el suelo natal. Esa costumbre subsiste y da a la piedra dela
Encañada un aspecto característico y pintoresco, por la profusión de
crucecitas que la cubren”. “La tal piedra está colocada
en forma muy rara, que sorprende é intriga, según afirman cuanto lo han visto.
Atrás de ella hay un pocito que, en todo tiempo, tiene agua, y en una peña que
está cortada, hay como grabado un gallo en actitud de cantar. Con estos
materiales, la anónima y siempre rica imaginación popular ha hecho una bellísima
conseja”. “Ahora
ñaupas, en tiempos de gentiles, llevaban unos indios esa piedra para ponerla de
puente, nada menos que en el Marañón, y parece que, á pesar de la enormidad
de la distancia y los difíciles caminos, debían
de estar en el lugar de su destino en fecha fija y determinada.
Naturalmente, hoy nos sorprende la ingenuidad geográfica del asunto, pero se
trata de días de maravilla, y en lugar donde San Bartolo pudo saltar siete kilómetros,
no tiene importancia un viajecito en un día desde La Encañada hasta el Marañón”. “Pero
sucedió que se tardaron, que les amaneció en esa encrucijada y que como en la
amarga noche Nuestro Señor, cantó el gallo para avisarles, como lo hiciera con
San Pedro, que estaba en falta. Asustáronse los indios, buscaron al animal que
cantaba, y cuando vieron que estaba grabado en el pedrón, echáronse a
correr, presas de terror, abandonando la piedra, que por esa razón, no
está sirviendo de puente en el Marañón...”. EL ENTIERRO DE CUPISNIQUE, A DEGOLLACIÓN, DEGOLLACIÓN Y
MEDIA “Por
Cupisnique se iba también a Cajamarca, pasando por Tolón, y se afirma que en
una de esas ensenadas hay también un gran entierro. Según una de las versiones
populares, tal como me lo ha contado el señor Rodríguez, iban de Cajamarca a
Trujillo unos frailes que conducían una gran cantidad de dinero, fruto sin
duda, de sus arduas labores de cristianización. Estaban por Cupisnique cuando les
alcanzó un propio, que les avisó que habían degollado a todos los
Inquisidores. (¿?) Asustáronse los frailes con lal noticia y resolvieron
entonces enterrar los tesoros que llevaban. Descabalgaron las henchidas maletas,
y utilizando los servicios de la gente de labor que les acompañaba y de los
arrieros, buscaron un sitio propicio y allí dejaron escondida una enorme
riqueza. Para que nadie, sino ellos, conocieran el secreto, degollaron a los
arrieros y a los servidores y, completando el cuadro, degollaron también a las
mulas. A degollación, degollación
y media, dirá con razón el lector”. “Otra
versión sostiene que fue en los agitados días de la expulsión de los
jesuitas, bajo el gobierno de Amat –lo que es más creíble- cuando se
enterraron esos tesoros. Mucho se ha buscado, pero hasta la fecha, nadie ha
encontrado los preñados zurrones con monedas del Rey, como las halladas por el
soldado echeniquista en el cerro Cuculicote”. “Hay
muchas otras consejas, pero no tuve tiempo de recogerlas todas. También hay
otra historia de entierro, ya en la época Independencia: la del Obispo Marfil,
que obligado a salir de Trujillo por sus doctrinas monarquistas é hispónicas a
todo trance, dejó escondido un tesoro que, según esa fama, fue sacado de una
casa de Ascope, por gentes que con esa ayuda se hicieron ricas. La tradición
fue recogida por Cayo Muscio Scévola, en una crónica que publicó hace algún
tiempo “La Industria” de Trujillo”. VISITE WWW.DEPERU.COM EXPEDICIÓN DE MURILLO A CUPISNIQUE En
la época de Don Pedro Murillo, que fue quien se hallaba de Gobernador cuando el
combate de Troche, en 1,842 se refiere a que reapareció, con sumo entusiasmo,
la célebre tradición sobre la existencia de tesoros enterrados en Cupisnique,
a inmediaciones de San Pedro de Lloc. Dice que en la época
del Virrey Amat y Juniet, el célebre fundador del Convictorio de San Carlos,
llegaron al tambo, que hoy –ocupa el actual pueblo de San Pedro, en la
Provincia de Pacasmayo, una peara de mulas- cargadas de miles de pesos del rey,
conducidos por unos arrieros jesuitas,en comisión del no menos jesuita y
comerciante, en Lima don Juan de la Cruz Cuiva. Se ignora eso si, con que
destino u objeto aquellos realizaban la marcha por esos lugares. Encontrándose
en el apacible reposo, que siempre un paraje, provisto de víveres ofrece a los
fatigados transeúntes, llegó al dicho tambo un propio de Trujillo, montado un
rápido corcel, con comunicaciones reservadas, y enterados del contenido de
ellas, inmediatamente les hizo emprender una súbita e inexplicable partida sin
duda con la orden de ocultar el tesoro que conducían para librarlo de algún
amenazador ataque pirata. Fue
entonces cuando desaparecieron con tan valiosas cargas, sin llegar a tenerse mas
noticias del paradero de los conductores jesuitas. Desde aquella época, apareció
el rumor de que habían sido ocultadas en la quebrada de Cupisnique; y por un
tiempo, dio lugar a numerosas y brillantes conjeturas, que exaltaban el ánimo y
la codicia de varios españoles, par buscar el consabido tesoro. Y a la verdad
se a dicho que repetidas veces hallaban los marcados derroteros y pruebas
evidentes de su escondite; pero, hasta años posteriores, no se llegó a
conseguir nada favorable a los incansables buscadores de entierros. En
1842 uno de los soldados de la división Torrico, estando en fuga,
al pasar por el referido lugar se detuvo en la quebrada y, sin pensarlo,
se halló con el tesoro contenido en zurrones de cuero; indudablemente que el
desventurado soldado quedaría pasmado ante la contemplación de tan valiosa e
inesperada riqueza y que, abandonada por el transcurso del tiempo, fue ignorada
después por las subsiguientes generaciones. Pero, como el prófugo militar no
estaba en condiciones de dar expansión a su espíritu, sino de llegar cuanto más
pronto a su ansiada tierra o lugar de sus alegrías, no tomó mas que unos
cuantos pesos y siguió su marcha, no sin dejar las señales convenientes, para
que pudiera regresar en mejor ocasión. Sucedió
que el viajante recluta, ignorando el camino vino a dar por sitios próximos a
Ascope, donde el Gobernador Don Pedro Murillo, tuvo noticias de que un soldado
estaba cambiando plata goda o pesos de cruz, en moneda corriente. El citado
funcionario no necesitó segundo aviso e inmediatamente le echó guante; y
consiguió que el preso le descubriera el secreto y, una vez en posesión de él,
lo remitió a Trujillo. Semejante
noticia, como es de suponer, causó en Ascope seria inquietud, y todos los
principales vecinos, entusiasmados se decidieron a emprender en masa una
caravana, la que se prometía arrancar el secreto del tradicional tesoro de la
quebrada del Cupisnique. En
efecto, el gobernador Murillo fue el jefe de aquella primera expedición, la que
se puso en marcha, bien provista de víveres, para un apreciable número de
hombres y para varios días, así como de las herramientas agrícolas
necesarias, para desenterrar, con la seguridad que les asistía, los veinte mil
pesos. Los ascopanos expedicionarios llegaron, al fin, al sitio buscado en dicha
quebrada, y refiérese, que tan solo encontraron los zurrones vacos, sin
contenido alguno.... ¡Cuál
no sería la natural sorpresa y estupor que reinaría en el ánimo del grupo
expedicionario, al ver convertido en desengaño, el derrotero propuesto por
pasadas generaciones!. Todas las conjeturas y suposiciones que, al pie del cerro
Calvario, se forjaron por los engañados traficantes, dieron origen por muchos años,
a supersticiosas creencias sobre la ocultación de la plata; creyéndose que el
diablo, conocedor de la insaciable codicia que dominaba a casi todos los
ascopanos, quiso, una vez llegados al sitio en referencia, burlarlos de una
manera patente, presentándoles sólo las camisas de cuero y profundizar en las
entrañas de la tierra el rico tesoro. Y a la verdad, que sin dejar de ser
supersticioso, parece aceptable semejante creencia que predominó entre nuestros
bisabuelos, y asegurar que la plata existe en dicho lugar, quizá en poder del
diablo; pero como también es generalizada la creencia de que fue descubierta, años
mas tarde y sin pensarlo, por un campesino de la sierra (del distrito de
Trinidad), quien a nadie reveló el
secreto, es claro que ya no existe, o cuando menos se conservará muy reducida
cantidad. Sin embargo, no ha faltado después personas que, forjándose diversas conjeturas se empeñaron y emprendieron, durante el último tercio del siglo pasado y parte del actual, caravanas con tal objeto; y aún en el día es de asegurar no faltan de esas personas emprendedoras, que ciegamente desean entregarse a aventuras que nunca serán satisfechas y sólo conseguirán su ruina y desengaño.
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