Al Perú se le puede ubicar como una nación con muchas posibilidades
económico-sociales para el futuro representadas en su riqueza arqueológica y
cultural.
Es paradójico que poco o casi nada se haya hecho para proteger y conservar esta
identidad ancestral, la ceguera gubernamental y estamentos del estado cada vez
es mas desentendida de esta riqueza cultural poniendo en peligro estos
testimonios con el avance de la modernidad.
El Perú tiene su tronco originario en lo andino y amazónico, cuyas posibilidades
para el futuro se encuentran en las raíces de su pasado milenario.
Cuando el hombre empezó a desplazarse por primera vez en este vasto territorio
de variados sistemas ecológicos, empezó a darle sentido antropomórfico a la
naturaleza, manteniendo un equilibrio a través de los cambios sucesivos de
progreso social, lo cual le permitió edificar en esta tierra andina una de las
más importantes culturas americanas.
A
través de la Prehistoria peruana hay toda una estratificación de culturas y
naciones, cada una de las cuales con un florecimiento periódico, en el que
alcanzaron grandes avances socioculturales.
Este desarrollo evolutivo les permitió perfeccionarse rápidamente, como
aconteció con el Imperio Inca que en menos de 100 años consiguió no sólo
desarrollarse tanto en su territorio, expandiendo sus fronteras desde el Cusco,
sino también en la estructura económico-social. Su éxito estuvo basado en la
asimilación de las experiencias que les antecedieron y permanecieron acumuladas
a través de miles de años.
De las variadas civilizaciones, aún quedan múltiples restos esparcidos en todo
el amplio territorio, testigos silenciosos de un maravilloso pasado el cual
damos a conocer detalladamente a través de estas páginas.